Comienzo de año con más de 600 presos políticos en Cuba

INTERNACIONAL

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Foto: Barnellbe*

Lectura: 5 minutos

El director de la oficina para las Américas del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos reclamó al gobierno cubano la liberación de los «más de 600 presos políticos» que pasan Año Nuevo en la cárcel, tras las rejas.

«Al marcar el comienzo del nuevo año, más de 600 presos políticos pasarán el día tras las rejas en #Cuba, encarcelados por aspirar a mayor libertad y respeto a los #DDHH», afirma Brian Nichols en un tuit.

El pasado 11 de julio la Isla se vio sacudida por manifestaciones históricas que se saldaron con un muerto, decenas de heridos y 1.320 personas detenidas, de las cuales 698 siguen en prisión, según el último cómputo de la oenegé de defensa de los derechos humanos Cubalex.

«Hacemos un llamado al gobierno cubano a que libere a aquellos convictos por manifestarse pacíficamente», añade Nichols, pocos días después de haber denunciado que más de 90 manifestantes vinculados a las protestas del 11 de julio hayan sido juzgados con peticiones de hasta 25 años de cárcel para algunos.

Cuba, donde la disidencia está prohibida, acusa a Estados Unidos de instigar y financiar las protestas, mientras que el presidente estadounidense Joe Biden se refirió a la isla como «un Estado fallido que reprime a sus ciudadanos».

La isla vive su peor crisis económica en casi 30 años, con una grave escasez de alimentos y medicinas, así como un creciente descontento social que se ha materializado en una sostenida disidencia juvenil.

Cuba se halla bajo embargo estadounidense desde 1962, que no involucra a otros países tanto europeos como asiáticos y africanos. El embargo fue la respuesta del Congreso norteamericano a la usurpación y confiscación de empresas y viviendas familiares ─tanto de ciudadanos cubanos como de inversores de EE. UU.─ cometidos por los revolucionarios encabezados por Fidel Castro.

El aniversario 63 del triunfo de la revolución cubana de 1959, que se conmemora cada primero de enero, ha sorprendido a los líderes del gobierno comunista de la isla en una situación de postración económica, un malestar creciente de la población y en medio de críticas internacionales por las condenas a prisión impuestas a los cubanos que salieron a exigir cambios, el pasado 11 de julio.

El trato del gobierno cubano a los participantes en las protestas, sólo ha servido para empeorar la situación. El presidente Biden ha reconsiderado sus promesas de campaña de relajar las tensiones entre los gobiernos de ambos países, y ha impuesto otras sanciones a La Habana.

China y Rusia, los amigos cercanos del comunismo cubano, parecen tener poco que aportar para mejorar la calidad de vida de la isla, pero los intereses geopolíticos ayudan al régimen a conservar el poder.

La inflación galopante y la escasez de productos, causas importantes pero no únicas del descontento popular, llevaron al régimen a aumentar sus importaciones de productos agropecuarios desde Estados Unidos.

El embargo comercial norteamericano permite la compra de alimentos y medicinas, con la condición de que Cuba pague en efectivo y por anticipado. De acuerdo con un informe del Consejo Económico y Comercial (cubatrade.org), en octubre de 2021 el gobierno cubano compró poco más de 22,2 millones de dólares al vecino, lo cual representó 91 por ciento más que en octubre de 2020, y 501 por ciento más que en octubre de 2019.

Sin embargo, los enemigos del gobierno de La Habana, representado por gran parte de la comunidad exiliada en Estados Unidos ha sido un salvavidas importante para la economía cubana. Un cálculo realizado por el CSIS (Centro para los Estudios Estratégicos Internacionales) coloca la cifra de remesas de ayuda familiar recibidas en 2019 en mas de seis mil millones de dólares.

En septiembre de ese mismo año 2019 el gobierno del entonces presidente Donald Trump limitó las remesas a mil dólares por persona por trimestre, y en octubre de 2020 prohibió el envío de esa ayuda familiar a través de organismos paraestatales como Fincimex y GAESA, controlados por militares cubanos.

El gobierno desea mantener a toda costa el sistema de partido único, dominio del PC cubano, controlando la economía lo más alejada posible del capitalismo.

Los críticos del régimen afirman que se trata solamente de una enfermiza necesidad de conservar el poder absoluto.

*Imagen ilustrativa.

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