Izquierda suma otra candidatura en Francia

INTERNACIONAL

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Exministra francesa de Justicia, Christiane Taubira / Foto: Parti socialiste

Lectura: 5 minutos

La exministra francesa de Justicia, Christiane Taubira, se declaró oficialmente el sábado candidata a los comicios de abril, engrosando el paquete de las candidaturas presidenciales de la izquierda que ahora suman seis postulantes. La prensa destaca que entre los seis no llegan al diez por ciento de los votos en los sondeos previos.

El presidente Emmanuel Macron sigue cómodo en la delantera sin ninguna amenaza a la vista para ganar un segundo mandato.

Taubira, de 69 años, aseguró en Lyon querer responder a «la cólera» y las «injusticias sociales» y defender un gobierno «que sepa dialogar en lugar de hacer la moral». «Y lo haremos juntos, porque somos capaces», aseguró la nueva candidata al Eliseo que nació en el territorio Guyana Francesa.

Quien fuera ministra del expresidente socialista François Hollande, se presenta como candidata dentro de una iniciativa ciudadana que desea lograr un candidato único de izquierdas y para ello ha convocado unas primarias a finales de enero.

Pero la realidad es que en este momento, a tres meses de la primera vuelta de las presidenciales en Francia, la izquierda tiene ya seis candidatos y aunque ninguno supera el 10% de las intenciones de votos, tampoco han dado señales de querer sumarse a esta iniciativa de Taubira para lograr un candidato único que les dé la fuerza necesaria.

Entre los aspirantes de la izquierda están la socialista Anne Hidalgo, alcaldesa de París, el dirigente de Francia Insumisa (izquierda radical), Jean-Luc Melenchon y el ecologista Yannick Jadot.

Por su parte, Emmanuel Macron aún no se ha declarado oficialmente candidato, pero los sondeos vaticinan que ganaría la primera vuelta frente a la candidata nacionaista, Marine Le Pen, seguida muy de cerca por la candidata conservadora, Valérie Pécresse.

La ministra francesa de Justicia, Christiane Taubira, renunció en 2016 por discrepancias con una enérgica medida impulsada por el presidente François Hollande que contemplaba reformar la Constitución por motivos de seguridad nacional.

Hollande reclamaba poder despojar de la ciudadanía francesa a quienes sean condenados por actos de terrorismo y tengan doble nacionalidad.

La oposición de la exministra quedó patente en diciembre de 2015, un día antes de que el Gobierno presentara esa moción ante el consejo de ministros.

Desde entonces se preveía la posibilidad de que Taubira abandonara el cargo. La idea de privar de la nacionalidad francesa a quienes fueran hallados culpables de perpetrar actos terroristas fue reclamada por el presidente Hollande.

Los gravísimos atentados perpetrados el 13 de noviembre de 2015 en París y en la periférica Saint Denis, donde 130 personas fueron asesinadas y otras 350 resultaron heridas llevaron al gobierno de Francia a reclamar medidas drásticas antiterroristas, que la exministra no compartía.

A juicio de Taubira, esa medida no redundaría a favor de la lucha antiterrorista.

Señaló entonces que retirar la ciudadanía francesa a terroristas que poseen una doble nacionalidad no sería conveniente y su eficacia sería «absolutamente ridícula». No obstante, Taubira siempre había asegurado que defendería el proyecto en el Parlamento en nombre del Gobierno.

La legislación establece que una persona extranjera sólo puede perder la ciudadanía francesa si la ha recibido a lo largo de su vida. Quien nace como francés nunca puede perderla, aunque también tenga el pasaporte de otro país.

El primer ministro francés, Manuel Valls, había calificado el despojo de la nacionalidad como una «medida simbólica». Taubira hizo alusión a ese argumento advirtiendo que aunque «el peligro terrorista que amenaza [al país] es grave», no se le debe «conceder ninguna victoria, ni militar, ni diplomática, ni política, ni simbólica».

Su primer pronunciamiento tras la renuncia fue emitido vía Twitter: «A veces, resistir es quedarse y, a veces, resistir es partir». Horas después, en una comparecencia ante la prensa, subrayó que se marchaba por un «desacuerdo político importante».

Nacida en la Guayana Francesa en febrero de 1952, Taubira había sobresalido antes de su paso por el Elíseo por su candidatura presidencial en 2002 bajo el paraguas del Partido Radical de Izquierda, obteniendo el magro 2,32 por ciento de los votos. De su mandato desde mayo de 2012 se recuerda especialmente su férrea defensa de la legalización del matrimonio homosexual, aprobada en 2013 y su política penal y judicial ha sido calificada de laxa por la oposición.

La violencia de las críticas lanzadas contra ella por la extrema derecha y por una parte de la derecha parlamentaria la habían convertido en un icono de la izquierda.

Los ecologistas, el grupo de disidentes socialistas y anteriores miembros del Ejecutivo que también se vieron obligados a salir por el criticado cambio conservador del Gobierno de Hollande –como el extitular de Cultura, Aurélie Filippetti, o el de Educación, Benoît Hamon, que alabaron la trayectoria de Taubira.

Otro artículo de interés: Bandera de discordia en Arco de Triunfo

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