Macron al frente de defensa del medio ambiente

INTERNACIONAL

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Presidente francés, Emmanuel Macron / Foto: France Diplomatie – MEAE

Lectura: 4 minutos

París está jugando a fondo la Carta Europea en coincidencia con la presidencia ─rotativa─ del grupo de los 27 ahora a cargo de Emmanuel Macron, y al mismo tiempo el comienzo de la campaña electoral en Francia para los comicios de abril próximo.

Macron diseñó la estrategia del desarrollo europeo como inicio de su lanzamiento para un segundo mandato que, según las encuestas previas, lo tiene como candidato ganador.

Es en este sentido que debe entenderse la convocatoria a una reunión «informal» convocada por la cancillería francesa para debatir dos asuntos de extrema sensibilidad para la población europea, la provisión de energía y la defensa del medio ambiente.

Los responsables de los ministerios respectivos ─Medioambiente y Energía─ se reunirán desde el jueves en un consejo informal en Francia para debatir la política climática europea, desde la situación de los mercados energéticos hasta la transición diseñada por la última COP de Glasgow.

El apoyo que proporcionan la UE y sus Estados miembros (incluido el Reino Unido) a la financiación de la lucha contra el cambio climático ascendió a 23 200 millones de euros en 2019, lo que constituye un aumento del 6,9 % con respecto a 2018.

El total, sin incluir al Reino Unido, asciende a 21 900 millones de euros, lo que representa un aumento del 7,4 % respecto del total de la EU-27 en 2018.

La UE y todos sus Estados miembros han firmado y ratificado el Acuerdo de París y están comprometidos con la aplicación. En consonancia con este compromiso, los países de la UE han acordado situar a la UE en la senda para convertirse en la primera economía y la primera sociedad climáticamente neutras de aquí a 2050.

Tal como exige el acuerdo, la UE presentó su estrategia de reducción de emisiones a largo plazo comprometiéndose a reducir las emisiones de la UE como mínimo en un 55 % de aquí a 2030, con respecto a los niveles de 1990.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP26) concluyó en Glasgow (Reino Unido) tras dos semanas de negociaciones, en las que se han registrado importantes avances en los compromisos del Acuerdo de París, pero ha dejado también margen para seguir trabajando en el objetivo ambicioso de bajar la temperatura mundial 1.5 grados Celsius.

Algunos de los principales resultados de la CP26:

El compromiso de los países desarrollados de aumentar la financiación de la lucha contra el cambio climático y alcanzar el objetivo de 100 000 millones US$ en los próximos años.

La adopción de un compromiso mundial de reducir un 30 % las emisiones de metano de aquí a 2030.

La adopción de una declaración sobre los bosques y el uso de la tierra y la finalización de las normas de aplicación del Acuerdo de París sobre los aspectos operativos del Acuerdo.

La reunión, convocada en la localidad de Amiens por la presidencia de turno francesa del Consejo de la UE, se celebra en un momento con varios frentes energéticos y climáticos abiertos en la Unión Europea, el primero relativo al elevado precio del gas y su proyección en el mercado eléctrico.

El masivo despliegue de tropas rusas en la frontera de Ucrania en las últimas fechas hace temer un conflicto armado en el este de Europa con consecuencias potenciales en el suministro a la UE de gas de Rusia, lo que supone un punto más de incertidumbre en un mercado controvertido del gas que arrastra meses de volatilidad y precios récord.

Ese contexto ha propiciado en los últimos meses un enfrentamiento entre países como España, Francia e Italia, que reclaman una reforma de los mercados para evitar el encarecimiento del gas, que además no repercuta automáticamente en el de la electricidad a través del sistema marginal.

Otro bloque liderado por Alemania y Países Bajos, y apoyado por Bruselas, es reacio a intervenir en los mercados.

En el debate climático europeo hay abierta otra disputa sobre la posibilidad de que la generación eléctrica a partir de la nuclear y el gas se consideren fuentes sostenibles para la transición energética.

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