Putin en España y Argentina, opinión de Norberto Zingoni

OPINIÓN

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Presidente ruso, Vladímir Putin / Foto: TASS News Agency

Por *Norberto Zingoni, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

Lectura: 3 minutos

El Arquetipo Putin, aunque en tono menor, está también en España y en Argentina. Los socios comunistas del gobierno del socialista de Sánchez han apoyado a Putin en esta invasión rusa a Ucrania (no sé por qué lo llaman guerra). Y han votado en el Parlamento Europeo a favor del dictador ruso. Han obligado a Sánchez a decir una cosa y la contraria en poco menos de un día. El problema es que la Unión Europea enviará armas y asistencia a Ucrania y si el presidente Sánchez adhería a esa resolución de la Unión Europea los socios comunistas (y separatistas y cachorros de ETA) que forman el gobierno lo amenazaban con dejar al gobierno en minoría y por ende llamar a elecciones anticipadas. Que seguro perderá. Y eso, dejar el poder, espanta a Sánchez tanto como la guerra. Conclusión: ha quedado claro que donde entra el socialismo, detrás está agazapado el comunismo y donde entra el comunismo… apaga y salgamos.

Putin es el Arquetipo del dictador, de los «locos por el poder», de los «vamos por todo». Y tiene sucursales en ─lamentablemente─ muchos países. En Argentina, por ejemplo, y con un olfato político envidiable, Cristina Kirchner y Alberto Fernández han marchado frente a Putin y a Xi Jinping ofreciendo ser colonia. Y sin que se lo pidieran.

Pero Putin es también una dura advertencia para los «corea del centro» (¡brillante definición!).

Como, en nuestro país, el caso del diputado Manes que recriminado por sus compañeros por no abandonar la sesión inaugural del Congreso dijo algo así como que había que tener «empatía» con el adversario para superar la famosa grieta. Más allá de si estuvo bien o mal el hecho de abandonar o no la sesión ante los agravios del presidente, es útil analizar si cuando hay una diferencia tan grande entre bandos o sectores políticos es posible la empatía a que alude Manes. Si la empatía es la «Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos» (RAE) vamos a suponer que Manes se identifica con Cristina Kirchner y comparte sus sentimientos. Comprueba, a partir del ejercicio de la empatía, que Cristina «va por todo» y que le gustaría que Putin o el chino desembarquen en Argentina. ¿Cuál sería el segundo paso empático para el buen ciudadano que no quiere líos? O agarrar el primer catamarán a Uruguay o dar pelea.

Creo, como dice el historiador Yuval Harari (La Nación, 1/3/22) que Putin ya perdió la guerra. La brutalidad del Poder contra un adversario menor y menos preparado para la guerra calará hondo en la conciencia, es cierto que últimamente un poco adormecida, de la defensa de la Vida; y de una comunidad global mundial que rechaza la guerra. Luego que pase el horror habrá que cuidarse de que no perdamos la paz a manos de los burócratas de la Unión Europea, La UN, la OEA y toda esa parafernalia que poco sirvió para evitar la masacre. Ni tampoco a manos de los buenistas políticamente correctos.

Otro artículo escrito por Norberto Zingoni: Violencia separatista

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