Gobierno argentino aumenta intervención en mercados

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Ministro de Agricultura, Julián Domínguez / Foto: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

Lectura: 5 minutos

El proceso institucional argentino se encuentra bajo tensión en un país donde el presidente Alberto Fernández depende políticamente de la vicepresidenta Cristina Kirchner. La inflación en el mes de febrero llegó al 4,7% y el aumento de precios en el rubro alimento anoto 7,5%.

Los economistas independientes suponen que la inflación para fin de 2022 puede superar el 60% con precios controlados por el gobierno y subsidios a tarifas energéticas, empresas públicas ─controladas por políticos oficialistas─ y asistencia social.

La actividad industrial está fuertemente subsidiada por el gobierno, siguiendo una línea histórica que comenzó con el nacimiento de las primeras empresas en la segunda decada del siglo XX (Paul Lewis, La crisis del capitalismo argentino).

Para sostener las cuentas fiscales los gobiernos siguen exprimiendo a «la gallina de los huevos de oro», la producción agropecuaria. El campo aporta las divisas necesaria para mantener un sistema de subsidios que parece ya incontrolable, con un estado que paso del 20% del producto al doble en menos de veinte años (2000/2020).

Las grandes fortunas de los industriales argentinos se explica por la relación que han conseguido a través del pacto con los gobiernos que restringen las importaciones, otorgan cuotas de mercado y mejoran la tasa de inserción laboral (Daron Acemoglu, MIT).

La pelea intestina entre el presidente Fernández y la poderosa vicepresidenta Kirchner está alarmando a las fuerzas políticas, empresarias y sociales. Los cruces agrios entre los grupos que reclaman por el acuerdo que el gobierno firmó con el FMI están particularmente belicosos contra Fernández, alentados por la vicepresidenta y su hijo Máximo, diputado en el Congreso Nacional.

La respetada economista Diana Mondino (Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos) aportó una aguda observación de los problemas estructurales del país, en el escuchado programa «Polémica en el Bussines» (AM 1420). Dijo Mondino «déjennos trabajar» aludiendo a las trabas permanentes, y en aumento, que impiden el desarrollo de los sectores productivos y emprendedores.

«Prohiben exportar carne, trigo, maíz, cuando tenés todo listo en tu negocio te prohiben poner un toldo en la vereda si no tenés una autorización municipal, lo primero es respetar el trabajo, que se pueda trabajar, que los impuestos al trabajo sea razonables, la mitad de la recaudación argentina son impuestos al trabajo, si lográs ahorrar te ponen impuestos sobre el ahorro, por un plazo fijo te pagan 36%, la inflación es mas del 60%».

Fernández declaró una «guerra a la inflación» el viernes pasado, alertado por el índice del aumento de precios de febrero que provocó una alarma generalizada en todos los sectores productivos del país. Los productores agropecuarios, castigados nuevamente por suba de impuestos y prohibición para exportar algunos productos básicos, comenzaron a movilizarse en todo el país.

Consultores privados comentan que el Estado abona 22 millones de cheques mensuales en concepto de servicios sociales, en un país con 45 millones de habitantes, para sostener al sistema previsional y grupos sociales altamente vulnerables, con mas del 40% de la población bajo la línea de pobreza.

Mondino expresó «sorprendente expresión, muy triste, imposible que tenga alguna efectividad», aclarando que «la solución para combatir la inflación es la misma, el gobierno genera antagonismos, la culpa es de los empresarios, avivados, de los especuladores. Los precios suben por tres componentes, salarios, la amortización del capital y los impuestos, si suben los impuestos ¿¿quieren que bajen los precios??, una falacia muy fea, muy odiosa, muy mentirosa».

Para describir el momento actual, la economista explica la táctica del gobierno «usted tiene que portarse bien, mientras yo me sigo portando mal, soy el gobierno y hago lo que quiero, la guerra contra la inflación es una gran mentira conocida para decir que se esta haciendo algo, para calmar expectativas, reducir la angustia, la desazón de la gente, pero servir para bajar la inflación, no sirve».

Nadie se anima a pronosticar la suerte del gobierno para el 2023, elecciones presidenciales, con una economía altamente inflacionaria y la mitad de la población castigada por la pobreza, sobre todo con el antecedente de la derrota en las pasadas elecciones de medio término en 2021.

Otro artículo de interés: Aumentan impuestos a productos agrícolas en Argentina

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