Universidades públicas con influencia china

INTERNACIONAL

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Foto: Kreeder13

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Los Institutos Confucio se presentan como entidades que dan a conocer la cultura y el idioma de China. Sin embargo, los expertos advierten que se trata de una apuesta para ganar influencia en la vida academica.

En Latinoamérica los Institutos Confucio se han expandido rápidamente desde 2006 y ya cuentan con 41 sedes dentro de los campus universitarios y se anuncian más. Enseñan mandarín, financian campamentos de verano en China, eventos culturales, y entregan becas para estudiar en esa nación asiática de gobierno comunista.

«Tengo la posibilidad de ir al exterior en específico a China para cursar una maestría […] como tal he escogido pues el idioma chino también por eso, porque va a ser de mucha utilidad cuando decida aplicar a una maestría allá en China», aseguró Anthony Trujillo, estudiante de relaciones internacionales que hace dos años aprende mandarín en el Instituto Confucio de la Universidad San Francisco de Quito USFQ, en Ecuador.

Desde la apertura del centro Confucio en el campus universitario en 2010, los inscritos para aprender mandarín pasaron de 40 a 300 estudiantes activos. «Nosotros los latinos buscamos ofertas de trabajo en el exterior y si bien la dificultad de aprender el chino es totalmente un desafío, pues vale la pena hacerlo», dijo Daniela Jiménez de 19 años, y estudiante de ciencias de la computación.

China envía los instructores, el material de estudio, y luego ofrece la opción de becas en China a quienes logran el dominio del idioma. Entre ellos hay estudiantes, profesores e investigadores.

Jake Gilstrap, autor de la investigación académica, Institutos Confucio de China en Latinoamérica: herramientas de poder suave, asegura que la «diplomacia blanda» de China desde las universidades, tiene el objetivo de «crear una generación de futuros líderes en América Latina, líderes empresariales, políticos, diplomáticos que, a través de sus relaciones cercanas y comprensión cultural de China, vean el mundo de una manera más similar a la visión global de China…y que más explícitamente apoye los objetivos de política exterior de China», dijo Gilstrap a la Voz de América.

Parsifal D’Sola, director del Centro de Investigaciones Chino Latinoamericano de la Fundación Andrés Bello, teme por la libertad académica. Considera que la creciente presencia de una institución financiada por el gobierno chino dentro de las universidades en la región puede llevar a un declive en la producción de contenidos sobre temas considerados sensibles por el gobierno de China como las libertades políticas, la censura, o la represión de los uigures.

«Mientras haya una mayor participación de profesores latinoamericanos en investigaciones financiadas por algún ente gubernamental chino, menos críticas dentro de la academia veremos con respecto a China y eso es algo que favorece a China es su imagen internacional», explica D’Sola.

Los institutos Confucio fueron creados en 2004 y son financiados por el gobierno de China. Desde entonces se han expandido a 162 países con 500 institutos en todo el mundo y 1.100 aulas que dependen de los Institutos.

En el plan de acción conjunto de China y los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, para el período 2022-2024, China se compromete a abrir más institutos Confucio para la enseñanza del mandarín, ofrece apoyo para incorporar el mandarín en los currículos nacionales de educación, además de «5000 becas gubernamentales y 3000 plazas de formación en China», según el documento que resultó de la tercera reunión ministerial virtual del foro China – CELAC en diciembre de 2021.

En ese foro fueron trazados los aspectos de interés de colaboración entre China y 33 países de Latinoamérica y el Caribe para los próximos dos años.

«Si tenemos profesores que están estudiando en China, haciendo sus doctorados y China los ayuda a financiar sus publicaciones, no creo que sea insólito o sorprendente que estos profesores luego sean un poco más favorables a China», asegura Jake Gilstrap, quien destaca que la diferencia entre los Institutos Confucio con otros programas de lenguas y enseñanza de la cultura, por ejemplo, como la Alianza Francesa o el Instituto Británico es que, estos no funcionan dentro de las universidades.

Un vocero del Departamento de Estado dijo que los institutos tienen fuertes vínculos con el Departamento de Trabajo del Frente Unido del Comité Central del Partido Comunista de China, el cual «está afiliado a las asociaciones académicas, sociales, de amistad y profesionales, para influir o cooptar a los gobiernos y la Sociedad civil en apoyo a las políticas y narrativas de Pekín».

Agrega el Departamento de Estado que cuando se lanzaron los Institutos Confucio en 2004 por el entonces director de Departamento de Trabajo del Frente Unido, se reflejaba el papel del programa en la estrategia del Partido Comunista Chino para subvertir la autonomía institucional y socavar la libertad académica en las universidades de todo el mundo.

La embajada de la República Popular China en Washington, dijo que los Institutos Confucio son «abiertos y transparentes y cumplen estrictamente con las normas y regulaciones de las universidades» con las que tienen convenio.

El vocero de la embajada en Washington, Liu Pengyu, dijo que la contribución de los institutos Confucio «ha sido ampliamente aplaudida por las universidades, estudiantes y comunidades locales en Estados Unidos».

En 2009, cuatro años después de la apertura de los institutos, Li Changchun, el entonces jefe de propaganda del partido Comunista Chino dijo que los institutos eran «una parte importante de la configuración de la propaganda en el extranjero de China».

El profesor Dr. Norberto Consani, director local del Instituto Confucio de la Universidad Nacional de la Plata en Argentina desde su fundación en 2009, le dijo a la Voz de América que la presencia de los institutos dentro de las universidades se justifica porque les garantiza permanencia en el tiempo. «Yo estoy de paso, la universidad no. La Plata acaba de cumplir más de 100 años».

El profesor Consani reconoce que los Institutos Confucio, aparte de ser «la proyección cultural de China en el mundo, son en términos de ciencia política, el soft power chino… (el poder blando) eso es así, es muy clarito para mí el rol de los institutos Confucio, y tan claro es que también tiene que ver con la época histórica en que nacen… es una China que tiene una presencia en el mundo», aseguró el profesor Consani.

El académico quien también es director del Instituto de Relaciones Internacionales de la misma Universidad no cree que la relación de las universidades con los Institutos Confucio afecte la libertad académica. Asegura que en los programas de la universidad no hay temas vedados. «Mi clase original cuando yo inauguro, les digo señores no se confundan acá van a ver todo, y hemos tenido opiniones muy críticas con respecto a los derechos humanos en China», sostiene Consani.

La apertura que manifiesta Consani en las clases de la universidad contrasta con la prudencia que reconoce tienen los profesores enviados desde China para la enseñanza del mandarín a los 400 estudiantes inscritos en el instituto Confucio. Las profesoras son «muy cautas… no hay clases de economía política, cero, solamente el idioma», reconoce Consani.

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