Hungría ofrece mediar en conflicto

INTERNACIONAL

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Primer ministro húngaro, Viktor Orbán / Foto: Palácio do Planalto

Lectura: 5 minutos

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ferviente nacionalista, aseguró el miércoles que sugirió al presidente ruso, Vladímir Putin, «declarar un alto el fuego inmediato».

Agregó que invitó a Putin a Budapest para discusiones con los líderes ucraniano, francés y alemán. El dirigente húngaro dijo, sin dar más detalles, que la respuesta del presidente ruso a la idea de una reunión «fue positiva, pero con condiciones».

«Vladímir Putin informó sobre el estado de las negociaciones ruso-ucranianas», dice una nota oficial del Kremlin sobre la conversación, en la que no se comenta el ofrecimiento húngaro de promover conversaciones de paz.

Orbán, que ha condenado la invasión rusa a Ucrania pero ha mantenido una postura cercana al Kremlin, dijo que Putin le había llamado para felicitarlo por su victoria electoral. «Lo cierto es que no enviaremos armas a Ucrania. No cederemos a la presión para extender las sanciones al petróleo y al gas ruso», subrayó Orbán.

Desmarcándose del resto de la Unión Europea, dijo no tener inconveniente en pagar en divisa rusa la compra de combustible. «Para Hungría no significa ninguna dificultad pagar en rublos. Si así lo piden, lo haremos», admitió.

La nota del Kremlin destaca que ambos abordaron además asuntos actuales de la relación bilateral, «que se desarrolla de forma mutuamente ventajosa».

Preguntado sobre la matanza de Bucha, Orbán se limitó a afirmar que «hay que examinar todas las atrocidades, pues vivimos en una era de manipulación masiva». También reclamó «un examen independiente y equitativo» y pidió que se proteja a los civiles «a toda costa».

Putin se refirió en su conversación con Orbán a las acusaciones de asesinatos de civiles en Bucha como una «provocación grosera y cínica» de las autoridades ucranianas.

Se trata de la primera reacción del presidente ruso por este caso que provocó indignación internacional. Antes de él, otros funcionarios de alto rango rusos habían negado que las fuerzas rusas hayan cometido abusos en Bucha y calificaron de «montaje» las imágenes de cuerpos dispersos en las calles de esa ciudad, publicadas por los medios de comunicación.

La portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajárova, acusó a los responsables y medios de comunicación occidentales de «emitir un veredicto «culpable» contra nuestro país (…) sin siquiera intentar verificar nada». «Esta falsificación criminal fue inventada para justificar el próximo paquete de sanciones» contra Moscú, añadió, juzgando a los medios de comunicación occidentales de «cómplices».

«Las explicaciones de Rusia, que habla de montajes y rechaza la responsabilidad de estos asesinatos, es insostenible desde nuestro punto de vista», dijo el portavoz del gobierno alemán, Steffen Hebestrei, en una rueda de prensa en Berlín. «Las fuerzas armadas y de seguridad rusas se desplegaron en esta región el 3 de marzo», dijo el portavoz.

«Hay análisis de imágenes satelitales tomadas entre el 10 y el 18 de marzo de 2022», «muestran que las víctimas de Bucha estaban echadas en el suelo desde al menos el 10 de marzo. Datos fidedignos muestran que a partir del 7 de marzo y hasta el 30 incluido las fuerzas rusas estaban presentes en la zona», agregó.

«Los asesinatos selectivos por parte de unidades de las fuerzas armadas y de la seguridad rusas son la prueba de que el presidente ruso al menos aceptó estas violaciones de los derechos humanos y estos crímenes de guerra para alcanzar sus objetivos», prosiguió Hebestreit.

El jefe de Gobierno alemán, Olaf Scholz, afirmó el miércoles ante los diputados que «la afirmación cínica de Rusia de que se trata de un montaje se vuelve contra aquellos que propagan estas mentiras». Y añadió: «El asesinato de civiles es un crimen de guerra, para decirlo claramente. Sus autores o quienes los enviaron deben rendir cuentas».

Decenas de cadáveres de civiles fueron descubiertos la semana pasada en Bucha, a las puertas de Kiev, tras la partida de las tropas rusas, y provocaron una repulsa mundial. El Kremlin ha negado cualquier responsabilidad en estas muertes y asegura que son imágenes «falsas».

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que se trataba de los «peores crímenes guerra» cometidos desde la Segunda Guerra Mundial y las calificó de «genocidio». Desde España, la refugiada ucraniana Veronika Pershyna asegura que cuando salió de Bucha el pasado 10 de marzo, hace casi un mes, «ya había muchísima gente muerta» en las calles de su ciudad, aunque «no tanto como ahora» cuando los rusos la abandonaron.

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