Campo argentino rechaza nuevo impuesto del gobierno

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Foto: ulleo en Pixnio

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En medio del castigo por una inflación que podría alcanzar el 70 % en 2022 y una pobreza del cincuenta por ciento con mayor rango en la población joven, el gobierno de Alberto Fernández apela a medidas extraordinarias ─más impuestos, ayuda a jubilados─ que reciben críticas generalizadas.

Las críticas llegaron a la bolsa de Buenos Aires que subía el martes por compras selectivas entre papeles de gran liquidez, con el malhumor inversor por el anuncio del Gobierno de crear un impuesto sobre las «rentas inesperadas» que habían recibido las empresas beneficiadas por las alzas en las materias primas producto de la guerra en Ucrania.

El gobierno apunta a un clásico de los partidos políticos que llegan al poder, sin distinción de ideas, para obtener nuevos impuestos, la producción agropecuaria, donde Argentina es líder mundial en exportación de aceite y harina de soja, entre otras materias primas como el trigo y maíz.

El gobierno de Alberto Fernández ─centroizquierda─ anunció en la víspera, al cierre de los mercados, una ayuda excepcional para la población más castigada por los desajustes económicos, frente al salto inflacionario y convocó a referentes de la economía para avanzar en la creación de un impuesto empresarial, que deberá ser tratado por el Congreso Nacional.

El ministro de Economía Martín Guzmán viajó a Estados Unidos para participar de la sesión plenaria de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo con el que el país sudamericano cerró una renegociación de deuda en marzo por unos 44.000 millones de dólares.

En el área energética, Argentina extendió por 10 años una concesión en el mar austral en manos de las petroleras Total Austral, Wintershall Dea Argentina y Pan American Sur, y aprobó un plan de inversiones por 700 millones de dólares, según un decreto publicado el martes en el boletín oficial.

César Litvin, CEO del estudio Lisicky, Litvin y Asociados, se mostró muy contrario a la implementación del nuevo impuesto que prepara el gobierno. «Hay que tener en cuenta que las empresas que sean alcanzadas ya pagan Ganancias. Además, ¿qué pasa si las empresas alcanzadas tuvieron otras pérdidas que compensan esas ganancias que se les cuentan?», analizó el especialista. «En mi opinión, esto no pasa el Congreso», agregó.

Litvin además criticó el hecho de que se determine quién tendrá ganancia inesperada sobre la base de una comparación entre lo obtenido en 2022 y lo logrado en 2021. «Es obvio que va a haber mejores resultados este año, porque el año pasado todavía había pandemia y algunas actividades seguían con restricciones. Además, habrá que ver si se tendrá en cuenta todo 2022 porque, de ser así, la recaudación de este impuesto se hará recién en 2023, por lo que se producirá un desajuste de tiempos con la contribución a sectores informales y jubilados, ya que su pago será inmediato», explicó el tributarista.

Gabriel Hermida, socio de Auren Argentina, opinó que este impuesto no tiene ningún sentido. “Como el Estado no se achica y no reduce los gastos, se inventan estos impuestos que lo único que hacen es seguir generando total desconfianza en la seguridad jurídica del país y seguir impulsando a las empresas a irse del país, en lugar de seguir creando riqueza”, subrayó el tributarista.

Para Fernanda Laiun, especialista en tributación y socia de LFS.tax, las ganancias en negocios en marcha no son cosa de una día o de un momento, sino consecuencia de un ciclo, que entre altas y bajas genera resultados. «Si la idea es cobrar impuestos por ganancias imprevistas o inesperadas, lo mismo debería suceder con las pérdidas inesperadas. Entonces, si el año q viene hay una baja extraordinaria en el precio de los granos o el petróleo, las empresas dedicadas a esos negocios merecerían una entrega especial por parte del estado o un subsidio», indicó.

Según explicó Laiun, el impuesto a las ganancias tiene un sistema de medición en el tiempo, por el cual las pérdidas de un año pueden tomarse a cuenta en los 5 años siguientes. «Eso atiende la realidad de los ciclos económicos; ahora, una sobretasa o un impuesto extra porque los precios son especialmente altos debería ir acompañado de un beneficio especial cuando los precios sean especialmente bajos», subrayó la especialista.

El adelanto de Guzmán también generó dudas y descontento en aquellos sectores que ya descuentan que serán alcanzados, como es el caso de la agroindustria. Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), afirmó: «Esto no hace más que poner más presión a las empresas que tratan de sacar al país adelante, sobre todo las exportadoras».

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