Peronismo: ¿culpable o chivo expiatorio? por Zingoni

OPINIÓN

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Eva Duarte de Perón junto al General Juan Domingo Perón / Foto: AGN

Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

Lectura: 5 minutos

El peronismo que ha estado en el gobierno nacional y en los gobiernos provinciales desde hace al menos dos décadas sí es parte del descalabro y la crisis terminal del país. Cualquier crítica que se haga al peronismo actual está justificada (en las provincias semifeudales y en el conurbano bonaerense la responsabilidad del peronismo es inexcusable).

Pero, trasladar la crítica descalificatoria a Perón y Eva Perón (los preferidos de la diatriba) y a dirigentes y al gobierno peronista de hace 70 años atrás es cuanto menos anacrónico. Y un error histórico. Es como si la culpa del mal gobierno de de la Rúa (que por cierto integraron y votaron muchos de los que ahora convierten en chivo expiatorio al peronismo) la tuviera el líder del partido radical Hipólito Yrigoyen que gobernó a principios del siglo pasado.

La verdad de lo que pasó hace setenta u ochenta años no puede tratarlo la política, es materia de la historia y los historiadores. Y la historia no debe ser utilizada como arma arrojadiza para dirimir los enfrentamientos del presente.

Es grave que notorios periodistas o escritores ─que tienen la obligación moral de dar razón de sus dichos─ entran a saco en la historia. Sorprende que esa gente, valiosa en sus profesiones, puestos a analizar al peronismo original se prenden en afirmaciones al boleo y sin ninguna prueba. Desde que Eva Perón fue poco menos que un agente nazi que dejó entrar a los nazis en Argentina hasta que Perón mandaba a torturar y matar a los opositores (el famoso e inagotable «cinco por uno»). ¡Y ni hablar del fascismo de Perón!

El chivo emisario: «El chivo emisario es el depositario de los aspectos negativos o fracasos del grupo. Esto es parte de un mecanismo o proceso denominado «splitting» o disociación, el cual es utilizado por el grupo con fines defensivos» (Enrique Pichón Riviere).

Cuando el dolor del fracaso o de la culpa es insoportablemente dolorosa hay un atajo para no asumir la propia responsabilidad: poner la culpa en otro lado, en otro miembro del grupo. Ese cargará con la culpa de todos. Es el emergente enfermo de un grupo enfermo.

Trasladando las enseñanzas del creador de la psicología social y fundador de la Asociación psicoanalítica argentina Enrique Pichón Riviere a la política argentina, podemos decir que «el peronismo» ─así a secas y al bulto─ se ha convertido en el chivo expiatorio para algunos sectores de la sociedad argentina. No hubo culpa de nadie. El culpable de todos los males presentes es el peronismo. Y no ya el peronismo/kirchnerismo actual, que es indefendible, no, la culpa llega a Perón y Eva Perón. Y lo extraño, y a eso se debe este artículo, es que se ensañan más con el peronismo original que con el kirchnerismo/peronismo que actúa hoy y que gobernó 12 de los últimos años. Pese a que ni Néstor Kirchner, ni Cristina Kirchner se sintieron cómodos en y con el justicialismo. Nunca fueron a elecciones con la sigla PJ. Utilizaron la sigla Frente para la Victoria, Frente de Todos, Unidad Ciudadana, etc.

Yo, argentino: ya libres de pecado, señalada y puesta la culpa en el chivo expiatorio, esos sectores borran las dictaduras que interrumpieron la vida democrática (desde 1930 a 1983 hubo gobiernos de facto o dominados por militares ¡26! Años); no existieron demagogos, ni el terrorismo mesiánico de Montoneros-ERP, ni terrorismo de estado (Videla). Ni ciudadanos que votaban al boleo y después decían aquello de «yo no sabía». O que se enteraron recién al final de la dictadura de 1976/83 que había habido desaparecidos, torturados, exiliados. Ni economistas que nos advirtieran que la convertibilidad saltaría por los aires (al único economista que oí decir que la convertibilidad no aguantaba fue a Marcelo Lascano, el resto estaba encantado con los días de vino y rosas). Ni pasó que el peronismo, pese a ser mayoría absoluta, fue proscripto 17 años y su líder exiliado. Ni ocurrió que se fusilaron dirigentes peronistas.

Todo se pasa por alto. Con una bronca anti-Perón y Eva Perón que hace acordar lo que afirmaban hace años Beatriz Sarlo-Carlos Altamirano sobre la pobreza argumental para analizar hechos problemáticos como lo fue el peronismo original: ninguno de sus autores (habla de un artículo antiperonista en la revista Sur de Victoria Ocampo) se creyó obligado a ofrecer del peronismo un análisis o una interpretación (La batalla de las ideas). Al hecho problemático del peronismo (esto fue escrito en los 60’) lo despachaban con un calificativo. Igual que ahora.
Para la tan anhelada Reconstrucción que el país devastado espera es necesario no tomar atajos ni auto relatos tranquilizadores cuando se juzga la historia.

Otro artículo escrito por Norberto Zingoni: Putin en España y Argentina

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