Scholz alerta por extensión de guerra en Ucrania

INTERNACIONAL

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Canciller alemán, Olaf Scholz / Foto: Kai Schwerdt

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El temor es la confrontación directa de la OTAN con Rusia que podría llevar a una tercera guerra mundial, dijo el canciller alemán Olaf Scholz en una entrevista con Der Spiegel, como respuesta a la falta de entrega de armas pesadas a Ucrania.

En una entrevista publicada el viernes dijo que no había un libro de reglas que estableciera cuándo se podía considerar a Alemania parte de la guerra en Ucrania.

«Por eso es aún más importante que consideremos cada paso con mucho cuidado y nos coordinemos estrechamente entre nosotros», se le citó. «Evitar una escalada hacia la OTAN es una prioridad absoluta para mí».

«Por eso no me fijo en las encuestas ni me dejo irritar por los llamamientos estridentes. Las consecuencias de un error serían dramáticas».

Alemania busca fórmulas, vía terceros países, para hacer frente a las demandas de armamento pesado que precisa urgentemente Kiev, en medio de las críticas internas y externas sobre el canciller Olaf Scholz por su gestión ante la guerra de Ucrania.

Hasta ahora, Berlín insistía en que no podía suministrar a Ucrania los blindados que se le requerían ni tampoco con la inmediatez precisa, ya que la propia Bundeswehr (Ejército federal) no dispone de reservas. «De hacerlo, no podría garantizar su operatividad ni responder a sus compromisos defensivos con la OTAN», afirmaba aún hoy la ministra de Defensa, Christine Lambrecht.

Unas horas después de hacer estas afirmaciones al canal de televisión ntv, la titular de Defensa, del Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, comparecía de nuevo para apuntar a un intercambio a través de un tercer socio como forma de resolver el dilema.

La idea es que ese país ─presumiblemente Eslovenia─ entregue a Kiev armamento de fabricación soviética y que Berlín, por su parte, preste a ese país de la Alianza Atlántica tanques «Marder» o «Fuchs» producidos en Alemania.

Lambrecht denominó esa variante como un «intercambio», que agilizará las entregas, reforzará a Ucrania frente a la ofensiva rusa y, ademas, no debilitará la capacidad defensiva de la OTAN.

Ucrania venía exigiendo de Alemania mucho más que los suministros meramente defensivos que hasta ahora Berlín, como otros aliados de la OTAN, han entregado. Mientras Scholz se escudaba en la escasez de recursos de su ejército, sus socios de gobierno, los Verdes y los Liberales, insistían en que Kiev no puede esperar.

Especialmente duras fueron las declaraciones del diputado verde Anton Hofreiter, presidente de la comisión de Exteriores, y de la liberal Marie Agnes Strack-Zimmer, presidenta de la de Defensa, de regreso de un viaje a Kiev, reprochando a Scholz su inacción.

El problema «está en Cancillería», afirmó Hofreiter, según el cual no hay ninguna razón que impida esos suministros. Scholz debe «romper su silencio» y explicar «de una vez» qué está dispuesto a hacer, añadió la diputada liberal.

A los reproches de estos dos diputados de las filas coaligadas se sumaban las posturas conocidas de los dos ministros más destacados entre los Verdes ─la titular de Exteriores, Annalena Baerbock. y el de Economía, Robert Habeck, con rango de vicecanciller─.

Habeck venía defendiendo los suministros de armas a Ucrania desde antes de entrar en el gobierno, en contra de las posiciones del ala más ecopacifista de su partido; Baerbock apostaba por la vía crítica hacia Moscú también desde sus tiempos en la oposición.

Ambos ministros verdes vieron ratificadas sus posiciones a más tardar desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Scholz anunció a raíz de la agresión un giro radical en la política de Defensa ─con un programa de inversiones de 100.000 millones de euros para poner al día a la Bundeswehr y una partida de 1.000 millones de ayuda militar a Ucrania─. Pero no ha llegado a plasmar esos planes en realidades.

Las críticas a Scholz desde las filas se han convertido en ataques furibundos desde la oposición conservadora, que no deja pasar la ocasión para recordar a diario la relación de «complicidad» existente entre el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller y la Rusia del presidente Vladímir Putin.

Otro artículo de interés: Se quiebra G20 por Rusia

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