La Nueva Derecha en España, por Norberto Zingoni

OPINIÓN

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Santiago Abascal, líder del partido VOX / Foto: Vox España

Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

Lectura: 5 minutos

España: Hace siete años Santiago Abascal, parado en un banquito y con un megáfono arengaba a unas veinte personas en una calle céntrica de Sevilla. Hoy la formación política que fundó ─VOX─ tuvo cuatro millones de votos en las últimas elecciones generales y todo indica que si no es el próximo presidente de España al menos decidirá su formación quién lo será. La mayoría de los sondeos afirma que en alianza con el Partido Popular gobernarán España en los años venideros. VOX ya forma parte de varios gobiernos autonómicos; y apunta a decidir las elecciones de Andalucía el próximo 19 de junio.

¿Cómo pudo esto ocurrir en tan poco tiempo?

Primero: hay un hartazgo del ciudadano hacia las dirigencias y en especial de los partidos políticos tradicionales que se han transformado en burocracias que se limitan a administran el Poder.

Susana Díaz (excandidata a presidente de la Nación por el PSOE) y el expresidente del gobierno Mariano Rajoy ocuparon cargos durante 25 años. Cristina Kirchner tuvo su primer cargo electivo en 1989 como diputada provincial de Santa Cruz. Néstor Kirchner, en 1987 ganó las elecciones a Intendente de su pueblo. Y de allí no paró en la función pública hasta la presidencia de la Nación en 2003. Pero quizá el caso paradigmático de los «profesionales» de la política sea el personaje más cuestionado y con mayor número de causas penales por corrupción de la política argentina: Aníbal Fernández. Juró ¡diecisiete veces! desde 1991 hasta 2022.

¡Y después algunos politólogos «centristasmoderadospolíticamente correctos» se preguntan el porqué del fenómeno VOX en España o Milei en Argentina!

Aquí en España y en Argentina hubo ministros que angelicalmente descerrajaron aquello de «el dinero público no es de nadie».

Segundo: es también un fenómeno mundial. Hay un rechazo al poder establecido. El triunfo de Donald Trump (Hillary Clinton contaba con todo el «establishment» a favor), el Brexit, Bolsonaro en Brasil, Viktor Orban en Hungría, Polonia. En todos estos casos hay un voto oculto, o mejor ocultado, del ciudadano de a pie. Que siente el mismo hartazgo que el votante español y argentino hacia las dirigencias. Y no es populismo.

Las redes: Internet ha precipitado la participación del ciudadano en cuestiones públicas. Vamos hacia una democracia participativa y directa. Ya desde su casa el ciberciudadano puede participar en procesos judiciales a distancia (el Amicus Curiae) hasta votaciones en las internas de los partidos. Y además tiene toda la información a su disposición. Toda. Y esto recién empieza. Cuando se instaure el voto electrónico habrá cambiado todo; hay propuestas novedosas que van en la dirección del voto electrónico. La Blockchain puede solucionar esto ya que permitiría un sistema de voto en el que las identidades de los votantes estuviesen protegidas, infalsificables (un hacker necesitaría más poder computacional que los 500 superordenadores más potentes combinados, 256 veces) a un coste prácticamente nulo y de acceso público. Álex Preukschat uno de los mayores expertos en el tema y autor del libro «Blockchain» cree que en un futuro próximo será posible utilizar los sistemas informáticos de voto «si se combina con temas de identidad digital» (revista Influencer, julio/agosto 2017).

Argentina: El fenómeno VOX en España se repite en Argentina encabezado por otro «outsider», Javier Milei. Acompañado por una luchadora de tantos años en soledad, Victoria Villarroel.

Están dando, también contra viento y marea, la batalla cultural contra el statu quo de las dirigencias políticas, contra el feminismo radical, contra el relativismo que destruye la familia y contra un posmodernismo que nos obliga a no distinguir el bien del mal y contra un lenguaje inclusivo que tiende a destruir el lenguaje. Milei/Villarroel empezaron en nuestro país como el banquito de Abascal: en soledad. Y hoy son una alternativa seria a la vieja política, una vieja política que no ha entendido los nuevos tiempos. Afortunadamente hay comunicadores y politólogos (Agustín Laje, Viviana Canosa, Eduardo Feinmann, entre otros) que acompañan la aventura de la batalla cultural. En España, en cambio, todos, absolutamente todos los medios están en manos de la izquierda o la ultraizquierda empezando por el diario El País y sus innúmeras radios y televisiones. Lo cual hace más meritoria la lucha de VOX.

Creo que si no se entiende el marco general y las causas profundas por las cuales surgen estos emergentes políticos, el análisis se reducirá solo a valorar minucias formales como el aspecto de los candidatos o su habla.

Otro artículo escrito por Norberto Zingoni: Memoria y olvido del Peronismo (IV)

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