Europa también endurece política monetaria

INTERNACIONAL

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Presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde / Foto: European Central Bank

Lectura: 7 minutos

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, reiteró la intención de los funcionarios que integran la institución de aumentar las tasas de interés en julio y septiembre.

La decisión indica que las preocupaciones sobre las tensiones en los mercados financieros no están descarrilando la lucha contra la inflación.

Los comentarios del lunes dejaron de manifiesto que un enfrentamiento con los inversionistas la semana pasada no afectaron la estrategia de política monetaria más amplia del Consejo de Gobierno. Lagarde habló después de una reunión de emergencia realizada la semana pasada donde los funcionarios aceleraron el trabajo para el desarrollo de una herramienta para defender la integridad de la zona del euro.

«Tenemos la intención de elevar las tasas de interés de referencia del BCE en 25 puntos básicos en nuestra reunión de política monetaria de julio» y volver a subirlas en septiembre, dijeron los legisladores de la Unión Europea el lunes.

Lagarde caracterizó la decisión de desarrollar una medida de crisis, como un respaldo a su compromiso previo de mantener la inflación bajo control.

Los banqueros centrales se vieron obligados a actuar tras el desplome de los rendimientos de los bonos italianos a raíz de su plan para endurecer la política monetaria en los próximos meses. Es probable que la nueva herramienta de lucha contra la crisis incluya compras de deuda de países más endeudados.

Los detalles aún son escasos. La medida debe finalizarse antes de la próxima reunión de política del Consejo de Gobierno del BCE programada para el 20 y 21 de julio, dijeron especialistas familiarizadas con el tema.

Compartiendo su opinión sobre cómo debería funcionar la herramienta, el miembro del Consejo de Gobierno Martins Kazaks dijo en una entrevista que el BCE «estará atento» si se requiere acción, pero que también debe vivir con una mayor volatilidad en los mercados financieros al salir de un largo período de tasas de interés negativas.

El BCE revisó a la baja las previsiones de crecimiento para este año y el próximo en su reunión de junio, al tiempo que esperaba una inflación significativamente más rápida en medio del aumento de costos de la energía y los alimentos.

En sus comentarios del lunes, Lagarde señaló que las presiones salariales muestran leves signos de aumento.

«El incremento de los salarios ha comenzado a recuperarse, aunque sigue siendo moderado», dijo. «Esperamos que el crecimiento salarial negociado se fortalezca un poco más durante 2022 y luego se mantenga por encima de los niveles promedio para el horizonte de proyección, respaldado por mercados laborales ajustados, aumentos en los salarios mínimos y algunos efectos de compensación por las altas tasas de inflación».

También expresó su confianza en que la economía puede seguir expandiéndose.

«La agresión injustificada de Rusia hacia Ucrania está afectando gravemente a la economía de la eurozona y las perspectivas todavía están rodeadas de gran incertidumbre», dijo. «Pero las condiciones están dadas para que la economía continúe creciendo y recuperándose aún más en el mediano plazo».

El BCE planea aumentar las tasas el próximo mes por primera vez en más de una década, uniéndose a sus pares de todo el mundo en el incremento de los costos de endeudamiento para combatir la inflación récord en el bloque monetario.

Los funcionarios ya señalaron que el alza en julio probablemente será de un cuarto de punto, mientras que el siguiente incremento a realizarse en septiembre podría duplicar esa magnitud. La tasa de interés de los depósitos se sitúa actualmente en -0,5% y ha sido negativa desde 2014.

«Estas decisiones apuntalan nuestros compromisos previos de ajustar todos nuestros instrumentos dentro de nuestro mandato, incorporando flexibilidad si está justificado, para asegurar que la inflación se estabiliza en nuestro objetivo del 2 % a medio plazo», dijo en un debate con la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo.

El encuentro de Lagarde con los eurodiputados llega tras la decisión adoptada de urgencia la semana pasada de acelerar la creación de un instrumento para evitar la fragmentación financiera en la eurozona ante la escalada de las primas de riesgo de algunos Estados, de la que ya informó a los ministros de Economía y Finanzas el pasado día 16.

La presidenta del BCE señaló que en el entorno actual de inflación, cuya tasa se situó en el 8,1 % en mayo, «claramente plantea un desafío», por lo que en su reunión del 8 y 9 de junio el emisor de la eurozona decidió poner fin a sus compras de deuda el 1 de julio y subir los tipos de interés en 25 puntos básicos ese mismo mes.

Además, la institución espera aplicar un nuevo aumento de los tipos de interés en septiembre, cuya calibración dependerá de los datos a medio plazo y podría ser más elevado si las previsiones de inflación persisten o se deterioran.

A partir de septiembre, el BCE anticipa que la senda de subidas de tipos continuará de forma «gradual» también en función de los datos, con el objetivo de llevar la inflación al 2 %.

Lagarde añadió que desde que comenzó el proceso de normalización de la política monetaria en diciembre de 2021, el BCE ha dicho que «actuará contra los renacientes riesgos de fragmentación» para preservar la buena transmisión de su política monetaria.

Por ello, recordó, el 15 de junio el Consejo de Gobierno decidió reinvertir los bonos adquiridos con el extinto programa de compra de deuda por la pandemia con «flexibilidad», así como encargar a sus servicios que aceleren la finalización de un nuevo instrumento antifragmentación.

Estas medidas, adoptadas de urgencia por el BCE, siguieron a un aumento del riesgo de la deuda soberana de algunos países de la periferia de la eurozona la semana pasada tras el anuncio de las subidas de tipos en julio, que azuzó el miedo a una nueva crisis de deuda soberana similar a la que tuvo lugar hace una década en al área del euro.

Lagarde defendió que su actuación contra el riesgo de fragmentación en la eurozona está «en el centro mismo» del mandato del BCE puesto que es «la antifragmentación es una precondición» para la buena transmisión de la política monetaria en toda la eurozona que, a su vez, es esencial para la estabilidad de precios.

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