Infraestructura millonaria anti-China

INTERNACIONAL

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Reunión G7 en Alemania / Foto: Number 10

Lectura: 3 minutos

El presidente de EE. UU., Joe Biden, anunció que el G7 destinará 600.000 millones de dólares a un macroplan de infraestructuras sostenibles en países en desarrollo, un programa que busca contrarrestar el avance de China.

Los países del G7 pusieron en marcha un gran programa de inversiones de 600.000 millones de dólares para países en desarrollo, pensado para responder a las grandes obras financiadas por China, anunció el presidente estadounidense, Joe Biden, el domingo.

De esa cantidad, Washington movilizará 200.000 millones de dólares a través de fondos públicos y privados, a lo largo de los próximos cinco años.

«Con los socios del G7 (Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia, Japón), buscamos movilizar 600.000 millones de dólares hasta 2027 para inversiones mundiales en infraestructuras», declaró la Casa Blanca poco antes de un discurso de Biden, donde revelo esta propuesta, durante la cumbre de los siete países mas industrializados de Occidente en el sur de Alemania.

La Casa Blanca precisó en un comunicado que la iniciativa, bautizada como «Colaboración por la Infraestructura Global y la Inversión», pretende impulsar el desarrollo de países de ingresos bajos y medios, fortalecer la economía global y la cadena de suministros.

El G7 «se dio como ambición hacer en el mundo una mejor oferta en materia de inversión en las infraestructuras», subrayó el canciller alemán Olaf Scholz, quien presentó el proyecto al lado del presidente estadounidense.

Biden añadió que los países en desarrollo a menudo no tienen las infraestructuras que les ayuden a navegar crisis como la pandemia, «por lo que sienten el impacto de manera más fuerte y les cuesta más recuperarse en un mundo profundamente conectado».

El mandatario estadounidense apuntó que las inversiones en infraestructuras son «cruciales» para un desarrollo sostenible y para lograr una «estabilidad global».

Biden destacó que el plan se centra en ámbitos como la sanidad y la seguridad sanitaria, la conectividad digital, la igualdad de sexos, el clima y la seguridad energética.

Los occidentales desean desmarcarse de China, que invirtió masivamente en muchos países para construir infraestructuras a través del programa llamado de las «Nuevas rutas de la seda», o para garantizar un acceso a algunas materias primas.

China es acusada de realizar proyectos a través de préstamos poco ventajosos, o francamente peligrosos, que agravarán los problemas de endeudamiento de los países más vulnerables.

La ofensiva china «existe desde hace años y se tradujo por muchas inversiones en especie y e inversiones múltiples», dijo el domingo un alto responsable de la Casa Blanca, «pero no es tarde», aseguró respecto a la iniciativa del G7.

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