Divergencias del comunismo chino

INTERNACIONAL

50375802637_b4cf4e7eac_c
Mao Zedong y la Revolución Cultural / Foto: Thomas Fisher Rare Book Library, UofT

El escritor y periodista español Emilio de Miguel Calabia, en el sitio Buku Buku, dio a conocer un profundo examen de la situación política del comunismo chino, que ofrecemos en dos partes, la primera a continuación.

Lectura: 7 minutos

El 27 de junio de 1981 se aprobó la Resolución sobre algunos problemas en la Historia del PCCh después de la fundación de la República Popular China, que fue adoptada por la 6ª Sesión Plenaria del 11º Comite Central del PCCh. Para decirlo en términos actuales, se trataba de construir una narrativa del Partido para los nuevos tiempos, una narrativa que respondiera a preguntas clave como la del papel histórico de Mao y qué papel debería ocupar en el panteón del Partido o la explicación de los dos grandes desastres posteriores a la fundación de la República Popular: el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

La Resolución es un documento ameno de leer, al menos en su traducción inglesa, que es la que he manejado. Es un documento con una cierta cantidad de autocrítica y de reconocimiento de los errores cometidos. Así, por ejemplo, el inicio de la parte dedicada a la Revolución Cultural dice: «La ”revolución cultural”, que duró de mayo de 1966 a octubre de 1976, fue responsable del contratiempo más severo y de las mayores pérdidas que hayan sufrido el Partido, el Estado y el pueblo desde la fundación de la República Popular. La comenzó y dirigió el Camarada Mao Zedong…». No obstante, los logros del Partido prevalecen sobre cualesquiera errores que hubiera podido cometer.

La Resolución da algunos palos a Mao Zedong. Como ejemplo estas líneas, en la parte en la que habla de la Revolución Cultural: «El prestigio del Camarada Mao Zedong alcanzó la cima y comenzó a volverse arrogante (…) gradualmente se divorció de la práctica y de las masas, actuó cada vez más de manera arbitraria y subjetiva y de manera creciente se puso por encima del Comité Central del Partido…». No obstante, los redactores de la Resolución sabían que no podían ir demasiado lejos en la crítica de Mao. El pensamiento de Mao fundamentaba ideológicamente la República Popular. Si se iba demasiado lejos en las críticas a Mao, se acabaría desmontando su pensamiento. En consecuencia, los palos fueron más que compensados por la exaltación de Mao como el gran estratega, revolucionario y teórico, que había sabido adaptar el marxismo-leninismo a las características chinas. Como en otro momento diría Deng Xiaoping, Mao se había equivocado en un 30% y había acertado en un 70%. Algún analista ingenuo pudo pensar que se trataba de un comienzo de desmaoización y que algún día se diría que se había equivocado en un 70%. En absoluto. Se había encontrado la fórmula para mantenerle en el pedestal a pesar de sus errores. Pasados los años ochenta, se volvería casi imposible realizar un juicio crítico de Mao. La Resolución representaba todo lo lejos que el PCCh esta dispuesto a ir en la crítica a Mao.

El duodécimo Congreso Nacional del PCCh, que se celebró en septiembre de 1982, podría considerarse como el del inicio de la nueva era. A estas alturas la Revolución Cultural ya había quedado en el pasado y ya había doctrina sobre cómo abordarla ideológicamente. Ahora lo primordial era avanzar en las cuatro modernizaciones decretadas por Deng Xiaoping. Entre los objetivos prácticos que se marcó el Congreso estaba el de cuadruplicar la producción industrial y agrícola del país para finales del siglo XX; ambos objetivos se consiguieron. El objetivo último era «integrar la verdad universal del marxismo con las realidades concretas de China, abrir un camino propio y construir un socialismo con características chinas».

Los ochenta en el mundo comunista fueron la década de Gorbachov. Cuando subió al poder, Gorbachov era consciente de que el modelo comunista no daba más de sí. En contra de lo que algunos pudieran pensar, Gorbachov era un comunista de pura cepa. Quería salvar el comunismo y para ello entendió que había que emprender una reforma del modelo económico e introducir una cierta liberalización económica, para que la reforma económica funcionase.

Una diferencia entre el modelo soviético y el chino a esas alturas, es que los chinos eran más flexibles e innovadores. Acaso por efecto de la Revolución Cultural, estaban más dispuestos a explorar nuevos caminos. El comunismo soviético, en cambio, era un sistema esclerotizado y burocratizado.

En China, como en la URSS, muchos pensaron que la reforma económica iría indefectiblemente unida a la política y se entusiasmaron. De pronto las meras reformas económicas que prometían elevar el nivel de vida, no bastaban. A ello se añadió que la transición hacia un nuevo modelo económico no fue pacífica e introdujo disrupciones que causaron malestar.

Deng había iniciado las reformas, pero quien las pilotó con mayor vigor fue el Secretario General del Partido, Hu Yaobang. Hu Yaobang fue más lejos de lo que había ido Gorbachov en la URSS; de hecho fue demasiado lejos para su propio bien; cruzó la línea que va del reformismo a la heterodoxia y eso no está bien visto en ningún sistema comunista. Entre las ideas que defendió estaban: celebrar más elecciones a todos los niveles con más de un candidato, aumentar la transparencia del gobierno, más consultas públicas antes de decidir las políticas del Partido, mayor responsabilidad de los funcionarios públicos por sus errores, mayor autonomía en las regiones de las minorías étnicas (Tibet, Xinjiang…) con mayor respeto a su idioma y tradiciones… Hu Yaobang fue demasiado rápido y su política de lucha contra la corrupción no contribuyó a granjearle amigos.

En diciembre de 1986 se produjeron protestas estudiantiles. Aunque las disrupciones producidas por las reformas económicas tuvieron su influencia, la razón principal de las protestas fue el deseo de una aceleración en la liberalización política. Hu simpatizaba con los manifestantes y por no traicionar sus principios, ante la presión de los elementos más conservadores del PCCh se vio obligado a dimitir. Le sucedió como Secretario General Zhao Ziyang, de tendencia liberal, pero su ascenso fue contrapesado por la designación del muy conservador Li Peng como Primer Ministro.

¿Y qué pensaba Deng de todo esto? He leído varias versiones. Incluso hay quienes piensan que a Deng le hubiera gustado que Hu, que era diez años menor, le sucediera. Tengo mis dudas. La versión que me parece más convincente es la que afirma que había un límite al grado de liberalización que Deng estaba dispuesto a tolerar y que Hu, un hombre de principios, lleno de energía y entusiasmo, había cruzado todas las líneas rojas. La prueba de esto serían las afirmaciones de Deng en los primeros meses de 1987, en las que insistió en que debía frenarse la «contaminación espiritual» y la llegada de ideas noticias que corrompían a la juventud, así como la campaña contra «liberalización burguesa» que se agudizó por esas fechas. El marxismo debía seguir orientando a China

Otro artículo de interés: Asume en Hong Kong gobierno títere de China

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s