Comunicación Washington-Beijing y amenazas cruzadas

INTERNACIONAL

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La conversación duró más de dos horas. Se desarrolló en el contexto de la escalada de tensiones por el anuncio de la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán. Es la quinta ocasión que ambos mandatarios se reúnen telefónicamente desde que Biden asumió la Presidencia.

Una llamada clave para la estabilidad del continente asiático en medio de la incertidumbre que provoca la invasión rusa a Ucrania, según el analista Rafael Pérez.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, conversó con su par chino, Xi Jinping, mientras Beijing intenta frenar una posible visita de «la número tres» de Washington a Taiwán y lanza fuertes advertencias ante lo que supone un apoyo a la isla.

Entre los temas tratados dados a conocer hasta el momento, estuvo la guerra ruso-ucraniana. Un asunto tratado en la última conversación que sostuvieron el pasado mes de marzo, en la que el inquilino de la Casa Blanca se refirió a las «consecuencias» que tendría el apoyo del gigante asiático a Rusia, uno de sus aliados más importantes.

Según el Gobierno estadounidense, esa línea no se ha cruzado.

Sobre el tema de las relaciones entre el país norteamericano y Taiwán, el presidente chino advirtió, «no jugar con fuego».

Medios estatales dieron a conocer el reclamo de Beijing sobre el cumplimiento de la «política de una sola China» y al rechazo de la injerencia extranjera en el tema.

Washington respeta esa doctrina al no reconocer a Taiwán, pero la ley estadounidense obliga a proporcionar a la isla los medios para defenderse, aunque tenga clara la línea roja en las relaciones con su contraparte.

Lo dejaba saber el portavoz de Seguridad Nacional, John Kirby: «Se trata de mantener abiertas las líneas de comunicación con el presidente de China, una de las relaciones bilaterales más importantes que tenemos, no solo en esa región, sino en todo el mundo».

Según el Gobierno de Biden, la reunión es un esfuerzo de la Administración para «mantener y profundizar» las vías de comunicación con China y gestionar «responsablemente» las diferencias entre ambos, así como el trabajo conjunto en áreas de interés común.

Dirigentes chinos reafirmaron que un viaje de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense provocará una fuerte reacción de Beijing. Además, remarcaron la necesidad de que el país honre «su promesa de no apoyar la independencia» de Taipéi y el portavoz de la Cancillería alertó «respuestas firmes» si se desafían «las posiciones básicas» de China.

No obstante, no hay certeza oficial de un acercamiento de Pelosi al territorio en disputa.

El miércoles 27 de julio, miembros del Gobierno chino subrayaron que un posible viaje de la congresista estadounidense Nancy Pelosi a Taiwán provocaría un aumento en las tensiones entre ambas potencias. Beijing prometió «reacciones firmes» si el alto rango de Washington entabla relaciones diplomáticas con el territorio insular.

«Si Estados Unidos insiste y desafía las posiciones básicas de China, responderemos con firmeza», anunció el portavoz de la Cancillería, Zhao Lijian. La cartera diplomática también remarcó que la Casa Blanca en cabeza de Joe Biden, deberá «asumir todas las consecuencias que surjan».

Estos mensajes por parte del encargado de Asuntos Exteriores de Beijing se renuevan luego de que el propio Zhao expresara el pasado martes 19 de julio que el gigante asiático tomaría «medidas enérgicas» y asentó la oposición ante «cualquier forma de intercambio oficial» entre Taipéi y los norteamericanos.

El vocero había avisado que la visita de Pelosi violaría «gravemente el principio de «una sola China»» y que daría «señales equivocadas a los separatistas».

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Defensa afirmó el martes por la noche que el Ejército «no se quedará de brazos cruzados» e instó a Estados Unidos a honrar «su promesa de que no apoyará la independencia de Taiwán».

Será «una mayor escalada de las tensiones en el estrecho de Taiwán», calificó Tan Kefei, vocero de Defensa chino.

Sin embargo, por ahora, la posibilidad del viaje de Pelosi en agosto próximo, que encendió las alarmas en China, fue barajado por medios estadounidenses y no por un anuncio de carácter oficial.

Ni el equipo de la líder de la Cámara de Representantes ni el Ministerio de Asuntos Exteriores taiwanés han ratificado la visita. El portavoz de este último, Joanne Ou, enfatizó que hasta ahora no han «recibido ninguna información» al respecto.

Los temores de Beijing radican en que no es la primera vez que Pelosi evalúa dirigirse a Taiwán. En abril pasado iba a trasladarse a la isla, pero tuvo que cancelar tras dar positivo en una prueba de COVID-19.

De concretarse, un presidente de la Cámara de Representantes de EE. UU. volvería a realizar una excursión a Taiwán desde que el republicano Newt Gingrich lo hiciera en 1997.

Si bien no existen relaciones oficiales entre ambas naciones, Taipéi es uno de los asuntos más importantes dentro de las tensiones entre Beijing y Washington, dado que este último es su principal aliado militar en caso de conflicto y mayor proveedor de armamento.

En lo que va del año, las discrepancias aumentaron en torno al país insular. Por un lado, el aumento de las incursiones de aviones chinos; por el otro, el paso de destructores estadounidenses en el estrecho y la visita de congresistas en los últimos meses.

Además, el anuncio de la presidenta Tsai Ing-Wen, donde admite que hay presencia militar norteamericana en la isla, fue tomada como «una provocación» por Beijing.

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