¿Quién está socavando la paz en el Cáucaso meridional?

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Fuerzas de paz rusas / Foto: Минобороны России

*Artículo de opinión escrito por Esmira Jafarova

Lectura: 11 minutos

Tanto Azerbaiyán como Armenia conocen los horrores de la guerra de cerca, no por rumores. La guerra de Karabaj de 44 días trajo recuerdos dolorosos de la década de los noventa asociados con la primera guerra de Karabaj y sus consecuencias devastadoras. Fue muy desafortunado que Azerbaiyán haya tenido que utilizar medios militares para hacer cumplir el respeto a las normas y principios internacionales por parte de Armenia, así como las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU (822, 853, 874, 884) que reafirman la integridad territorial de Azerbaiyán. Sin embargo, con el proceso de paz liderado por el Grupo de Minsk de la OSCE sin lograr ofrecer ninguna solución aceptable al prolongado conflicto, y Armenia volviéndose cada vez más hostil y poco cooperativa desde que el Primer Ministro Pashinián llegó al poder, la guerra siguió siendo la única salida al estancamiento.

Mucho ha cambiado desde el 10 de noviembre de 2020, se firmó la Declaración Trilateral, y existe una esperanza real de que los acuerdos existentes que pusieron fin a la guerra entre las dos naciones se cumplan plenamente. En el período posconflicto, las partes se reúnen con la asistencia de mediadores internacionales como la Unión Europea y la Federación de Rusia para aclarar las cuestiones derivadas de los compromisos correspondientes a la Declaración Trilateral de noviembre, incluida la normalización entre Armenia y Azerbaiyán; delimitación y demarcación de fronteras; cuestiones culturales y humanitarias; y asuntos relacionados con la apertura de todas las comunicaciones económicas en la región.

Esperanza real de que los acuerdos existentes se cumplan plenamente

Sin embargo, los eventos recientes que se han desarrollado nuevamente entre Armenia y Azerbaiyán dan testimonio de la falta de voluntad de la parte armenia para honrar sus compromisos según la declaración del 10 de noviembre de 2020. Por un lado, las inconsistencias y controversias que rodean la narrativa oficial de Armenia en lo que respecta al período posconflicto son muy decepcionantes, por decirlo de alguna manera. En un momento, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, declara que Armenia tiene que reducir sus demandas maximalistas con respecto a Karabaj; posteriormente, otra vez hace una declaración incendiaria que implica los reclamos territoriales/secesionistas de Armenia contra Azerbaiyán.

No hace mucho, Nikol Pashinián, en un discurso en la Asamblea Nacional del país el 13 de abril de 2022, hizo varias declaraciones sensacionalistas sobre el manejo de Armenia de su antiguo conflicto con Azerbaiyán, así como también las perspectivas futuras. En este último punto específicamente, Pashinián señaló que, «Hoy, la comunidad internacional nuevamente diciéndonos que bajemos un poco la vara sobre el estado de Nagorno-Karabaj», aparentemente refiriéndose a las afirmaciones maximalistas sobre la llamada «independencia de Nagorno-Karabaj». Narrativa que fue dominante en la posición de Armenia durante todo el transcurso del conflicto. El mensaje que envió esta declaración fue poderoso, ya que demostró la creciente comprensión en Armenia de la necesidad de normalizar las relaciones con Azerbaiyán. Armenia también había aceptado previamente la propuesta de Azerbaiyán de cinco puntos que se presentó en marzo de 2022 para servir como base para un futuro tratado de paz.

Necesidad de Armenia de normalizar las relaciones con Azerbaiyán

Un avance rápido hasta el 4 de agosto de 2022, un par de meses después de la mención anterior, el Primer Ministro de Armenia, en la reunión del gobierno de aquel día, dio otra declaración controvertida que contenía reclamos secesionistas que afectan la integridad territorial de Azerbaiyán, lo que en última instancia socava la agenda de paz posconflicto. Específicamente señaló que Azerbaiyán tiene que aceptar tres condiciones: primero, la existencia de Nagorno-Karabaj como una entidad separada; en segundo lugar, el hecho de que haya una nueva línea de contacto en Karabaj; y tercero, el papel central del corredor Lachín que une Armenia con Karabaj.

Desafortunadamente, los comentarios de Pashinián son de escasa utilidad cuando se trata de la promoción de la agenda de paz posconflicto y pasa por alto las disposiciones pertinentes de la Declaración Trilateral. Esto último no especifica una entidad separada llamada «Nagorno-Karabaj» ni define una nueva línea de contacto. La declaración de noviembre es bastante clara acerca de poner fin a las hostilidades armadas entre las partes en conflicto y garantizar la retirada de todas las fuerzas armadas pertenecientes a la República de Armenia y sus representantes de los territorios liberados de Azerbaiyán, incluido Karabaj. El despliegue del contingente ruso de mantenimiento de paz a lo largo de las líneas divisorias ─existentes en ese momento─, donde ocurrieron las hostilidades militares entre las partes beligerantes, no creó automáticamente una nueva línea de contacto. El concepto de una nueva línea de contacto es erróneo, como lo es cualquier intento de tergiversar la esencia de los documentos ya firmados y los compromisos inherentes. Tales intentos no hacen más que dañar la frágil agenda de paz posconflicto que avanza poco a poco gracias a los esfuerzos realizados por Azerbaiyán y los mediadores internacionales como la Unión Europea y la Federación Rusa.

El concepto de una nueva línea de contacto es erróneo

Lamentablemente, la afirmación anterior de Nikol Pashinián se produjo en medio de la retórica exacerbada en las altas esferas de Armenia que también expresaron mensajes desafiantes en cuanto a la implementación de los compromisos de Armenia respecto a la Declaración Trilateral del 10 de noviembre de 2020. Justo antes de que Pashinián hiciera sus infames observaciones, el presidente del Consejo de Seguridad de Armenia, Armen Grigoryan, dijo que las demandas de Azerbaiyán de reemplazar el corredor de Lachín con una ruta alternativa supuestamente no son legítimas porque no todas las partes acordaron una nueva ruta alternativa. Sin embargo, el artículo 6 de la declaración de noviembre establece:

Por acuerdo de las partes, se determinará un plan para la construcción de una nueva ruta a lo largo del corredor de Lachín en los próximos tres años, proporcionando comunicación entre Nagorno-Karabaj y Armenia, con el posterior redespliegue del contingente ruso de mantenimiento de paz para proteger esta ruta. La República de Azerbaiyán garantizará la seguridad de los ciudadanos, vehículos y mercancías que circulen por el corredor de Lachín en ambas direcciones

Construcción de nueva ruta a lo largo del corredor de Lachín

Este fragmento claramente establece que se decidirá una ruta alternativa al corredor de Lachín para 2023 y que la construcción de esta ruta por parte de Azerbaiyán ya está cerca de completarse. En cuanto al argumento utilizado por el Sr. Grigoryan que sugiere que no todas las partes aceptaron la ruta alternativa, debe tenerse en cuenta que el texto de la declaración de noviembre fue firmado por todas las partes, incluida Armenia, y es totalmente legítimo que Azerbaiyán lanzar la iniciativa para construir una ruta alternativa al corredor de Lachín, producto de que el principio de acuerdo entre todas las partes ya está consagrado en la Declaración Trilateral y Karabaj es una parte internacionalmente reconocida de Azerbaiyán. Una vez más, manipular el lenguaje de la Declaración Trilateral es un intento de malinterpretar las obligaciones existentes, claramente para evitar la implementación de los compromisos de una de las partes, y socava la única oportunidad de paz en la región después de tantos años.

Desgraciadamente, la actitud despectiva mostrada por Armenia con respecto a los compromisos existentes no se limita a las cuestiones antes mencionadas. Lo mismo ocurre con el artículo 4 de la Declaración Trilateral, que exige la retirada completa de todas las fuerzas armadas restantes de Armenia de los territorios azerbaiyanos liberados. Más específicamente, el artículo 4 establece: «el contingente de mantenimiento de paz de la Federación de Rusia se desplegará en paralelo con la retirada de las fuerzas armadas armenias». Desafortunadamente, aún quedan obstáculos con respecto a esta cláusula de la Declaración Trilateral de noviembre, y la responsabilidad en este sentido recae en Armenia propiamente dicha y las fuerzas de paz rusas, cuya responsabilidad es garantizar que no queden fuerzas armadas armenias en los territorios de Azerbaiyán. El presidente Ilham Aliyev, en una de sus declaraciones a mediados de julio, mencionó que la parte rusa prometió hacer que las restantes milicias armenias abandonaran los territorios de Azerbaiyán para junio de 2022, sin embargo, el problema sigue sin resolverse.

Ruta alternativa al corredor de Lachín está por completarse

Las violaciones del artículo 4 de la Declaración Trilateral siguen causando muertes y propagando la inseguridad. Los ataques periódicos de las fuerzas armadas y milicias de Armenia remanentes desde las áreas donde están desplegadas las fuerzas de mantenimiento de paz rusas contra las posiciones azerbaiyanas en las áreas liberadas causan una frustración justificada en Azerbaiyán y engendran duras respuestas. Como resultado de la última operación de sabotaje terrorista llevada a cabo por las milicias armenias el 3 de agosto de 2022, el militar azerbaiyano Anar Kazimov fue asesinado. En respuesta, el 4 de agosto, Azerbaiyán lanzó una breve operación militar llamada Qisas (venganza) y recuperó el control de los puntos estratégicos más altos de Qirkhqiz y Saribaba a lo largo de la cadena montañosa de Karabaj en la cordillera del Cáucaso Menor y una vez más demostró que su respuesta militar a las provocaciones de Armenia fue necesaria, pero proporcional.

Problemas similares también se repiten con respecto a la implementación del artículo 9 de la Declaración Trilateral de noviembre, que prevé la apertura de todas las comunicaciones en la región. Si bien las cuestiones relacionadas con las conexiones no son el tema central de este artículo, es digno de mención que el juego de Armenia con la idea de cooperar o no con Azerbaiyán para hacer realidad el «corredor Zangezur» ha puesto palos en la rueda a los trabajos en curso en esta dirección. La plena implementación de la Declaración Trilateral de noviembre es necesaria para el logro de la paz sostenible, el desarrollo y la eliminación de cualquier posibilidad de guerra futura en la región. Si hay algo que todos, incluida Armenia, tuvieron que aprender de la guerra de Karabaj de 44 días, fue la ocupación por la fuerza de los territorios internacionalmente reconocidos de estados soberanos, los intentos de violar la inviolabilidad de las fronteras estatales, las políticas destinadas a la limpieza étnica, y otras políticas ilegales no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. Convertir la normalización y la paz posconflicto en una montaña rusa de controversias y adoptar una actitud acogedora con respecto a la implementación de los compromisos existentes no es el camino a seguir.

*Esmira Jafarova es doctora en ciencias políticas (Phd) de la Universidad de Viena. Magister en relaciones internacionales y estudios europeos de la Universidad Centroeuropea (Hungría). Miembro de la Junta Directiva del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (AIR Center).

@JafarovaEsmira

Otro artículo escrito por Esmira Jafarova: Opinión: Azerbaiyán ha creado nuevas realidades en el Cáucaso

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