Agricultura Inteligente, por Mariana González

OPINIÓN

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Foto: rawpixel.com

*Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

Lectura: 5 minutos

Se llaman Tecnologías Habilitadoras Digitales (THD) a un grupo de tecnologías que permiten llevar adelante la llamada Industria 4.0, nuevo ciclo en el desarrollo de la forma de producir, nuevo modelo de negocios. Englobando todos los sectores, desde la manufactura hasta los servicios. Participando en el logro de nuevos patrones como el de economía circular.

Los agricultores estuvieron entre los primeros en su uso. La llamaron agricultura inteligente. La podemos definir como la agricultura que utiliza Tecnologías Habilitadoras Digitales para optimizar la producción a través del manejo inteligente de las variables que hacen a su quehacer y lograr un incremento en la sostenibilidad y productividad agrícola.

Como en todos los rubros, la agricultura 4.0 supera el ámbito de la producción agraria, incluyendo el resto de los agentes de la cadena de suministro agroalimentaria.

La utilización de sensores y de elementos de la tecnología llamada IoT (internet de las cosas) son utilizados para el análisis del suelo: nutrientes, nivel de acidez y salinidad, consistencia, temperatura, humedad, capacidad de retención del agua. Esta información sumada las aplicaciones GIS (sistemas de información geográfica) y la toma de imágenes satelitales, nos permiten la elaboración de mapas de terreno precisos.

También existen sensores de localización y sistemas de navegación satelital dedicados a las tareas de arado, siembra y fertilización. Sistemas de autoguiado de maquinarias permiten fijar trayectorias óptimas para el ahorro de tiempo y combustible.

En el corto plazo, veremos que la inteligencia artificial y la robótica nos van a ofrecer maquinarias autónomas, o conducidas en forma remota a través de realidad virtual. Un auténtico «ojo en el campo» a distancia.

Redunda en una mejor planificación de la cosecha; ahorro de agua, energía, fertilizantes, semillas e insumos; mejor programación de las tareas de labranza y de planificación del riego; respeto y uso racional del agua y otros recursos naturales; anticipación de las condiciones que propician el desarrollo de plagas y enfermedades.

Además, la industria alimenticia se enfrenta a la necesidad de abastecer a una población cada vez más alta. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se estima que en el año 2050 se necesitará un 70% más de alimentos para 2.300 millones más de personas en el mundo, con menor superficie disponible para el cultivo.

Israel está liderando la industria de la agricultura inteligente, resolviendo en parte la geografía del país que no es naturalmente propicia para la agricultura, es líder mundial en investigación y desarrollo agrícola.

La mayoría de los países desarrollados está utilizando estas prácticas agrícolas, especialmente, los países europeos, Estados Unidos y Australia.

Según CGSpace, repositorio internacional de productos de investigación agrícola, «Argentina es líder regional en investigación y desarrollo agrícola y en cooperación Sur-Sur. Esta fortaleza brinda un valioso punto de partida para la incorporación de la Agricultura Climáticamente Inteligente (CSA, según su sigla en inglés) al desarrollo agrícola». Las técnicas de siembra directa, ampliamente adoptadas para la producción de cereales y semillas oleaginosas en todo el país, optimizaron el uso del agua y redujeron la erosión del suelo, el 92% de la superficie cultivable argentina se desarrolla bajo este sistema.

El gobierno de la provincia argentina de Misiones lanzó la primera fábrica de movilidad sustentable y robótica avanzada Hamelbot, que, entre otras cosas producirá el robot Huampa, para la Agricultura Familiar, dirigido a la producción intensiva en unidades productivas de pequeñas y medianas y el tractor eléctrico y autónomo Huampa, para la agricultura de precisión que contribuirá a disminuir la compactación del suelo en el tránsito agrícola.

Durante la primera mitad del siglo XX, se produjo la mecanización de las tareas agrícolas.

En la segunda mitad del siglo XX se produjo la revolución fitogenética, incorporando semillas modificadas genéticamente y el uso de plaguicidas y fertilizantes más efectivos.

A fines del siglo XX aparece la llamada agricultura de precisión con una fuerte base tecnológica para la recolección y análisis de datos de los terrenos, utilizando sistemas de geoposicionamiento (GPS).

Con el siglo XXI llega la agricultura inteligente: la amplísima cobertura de comunicaciones, el almacenamiento en la nube de la información recolectada e histórica; la IoT, internet de las cosas, donde todos los elementos tecnológicos pueden ser comandados a distancia; la robótica; la impresión 3D; la realidad virtual; lo permitieron.

*Mariana Gonzalez
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.

Otro artículo escrito por Mariana Gonzalez: Cíborg

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