Fortaleza del dólar

INTERNACIONAL

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Foto: Guilherme Torelly

Lectura: 5 minutos

Larry Summers habló largo y tendido sobre la marcha de la política monetaria mundial, con definiciones contundentes sobre la fortaleza del dólar, sostenido por una economía pujante detrás.

Para el exsecretario del Tesoro de Estados Unidos «Es sorprendente que la gente dijera, no hace mucho tiempo, que el día del dólar había pasado, dada su fortaleza actual», señaló Summers en el programa «Wall Street Week» de Bloomberg Television con David Westin.

«Mi opinión es que hay espacio para que esto continúe», explicó, dando por tierra con el argumento de un dólar debilitado por razones coyunturales, desde la invasión de Ucrania, hasta el precio de la energía y los problemas de logística por falta de empleados en EE. UU.

El dólar tiene un mayor margen para apreciarse debido a la serie de fundamentos que lo respaldan, indicó el exfuncionario.

En cuanto al yen, expresó escepticismo sobre la efectividad de cualquier intervención del gobierno de Tokio para cambiar el rumbo del yen.

Summers destacó que Estados Unidos tiene una «gran ventaja» al no depender de la «energía extranjera extremadamente cara».

Washington también implementó una respuesta macroeconómica más fuerte a la pandemia, y la Reserva Federal está actuando más rápido que sus pares en el ajuste de la política monetaria, sostuvo.

«Todos estos factores nos están convirtiendo en un refugio seguro, una meca para el capital, y eso hace que los recursos fluyan hacia el dólar», dijo Summers, profesor de la Universidad de Harvard y colaborador de Bloomberg Television.

El índice Bloomberg Dollar Spot ha subido cerca de un 11% desde el comienzo del año y esta semana alcanzó un récord. El martes, el dólar llegó a su nivel más alto desde 2002 frente al euro, en 0,9864, mientras que el miércoles tocó su punto más alto desde 1998 frente a la moneda japonesa, en 144,99 yenes.

El euro se mantiene por encima de sus mínimos de hace más de dos décadas, cuando cayó por debajo de los 83 centavos de dólar.

«De alguna manera, los fundamentos relativos de EE. UU. en comparación con Europa son incluso más fuertes ahora que entonces», dijo Summers.

En realidad el exsecretario del Tesoro no explicó las razones de su argumento, que están estrechamente vinculadas al tipo de economía que aplican las dos regiones, un mercado abierto en EE. UU. y otro cerrado como el europeo que tarda más en reaccionar a los climas adversos.

Para confrontar, basta decir que el colapso de 2008 en EE. UU. se solucionó en dos años y los europeos que fueron muy golpeados, todavía siguen discutiendo la raíz y las consecuencias de la crisis.

La divisa japonesa se ha depreciado aún más rápidamente que el euro, con una caída de más del 19% frente al dólar en lo que va del año.

La caída provocó una escalada de advertencias de funcionarios japoneses, y el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, se reunió el viernes con el primer ministro, Fumio Kishida, para encontrar una salida al problema.

El mercado financiero japonés debate las posibilidades de intervención para comprar yenes y vender dólares, deteriorando aún más el sistema de control del gobierno sobre el Banco Central.

Japón no ha logrado aún encarrilar la economía, tercera economía del mundo con PBI de cinco (5,0) billones de dólares y 40 mil por habitante, para salir del esquema tripartito de gobierno, empresas y bancos, que ha provocado grandes temblores en los años pasados y sigue repercutiendo negativamente en el presente.

Japón tiene la relación deuda/PIB más alta del mundo, estimada en un 256,9% en 2021 por el FMI.

Japón decidió intervenir en el mercado financiero en 1998, cuando se unió a la política monetaria de EE. UU., en una época en la que Summers era subsecretario del Tesoro, para ayudar a frenar la caída del yen.

«Tiendo a ser escéptico en cuanto a que la intervención pueda tener efectos sostenidos», dijo Summers.

«Los mercados de capitales son tan grandes, incluso en relación con los recursos que tienen las autoridades, que me sorprendería en el mundo actual que las intervenciones pudieran tener impactos grandes y sostenidos en el mantenimiento del valor del yen».

El Tesoro de EE. UU. se mantuvo el miércoles reacio a apoyar cualquier posible intervención en los mercados de divisas para frenar la depreciación del yen.

Summers destacó que la cuestión más fundamental para el yen es la configuración de las tasas de interés de Japón, tanto a corto como a largo plazo. El Banco de Japón ha mantenido su tasa de interés a corto plazo negativa, junto con un tope del 0,25% en los rendimientos a 10 años.

Subir esas tasas «no es una propuesta sencilla, dada la magnitud de la deuda en Japón», dijo Summers.

Otro artículo de interés: Inflación exige tasas más altas de la Fed

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