Maniobras aéreas conjuntas de Corea con EE. UU.

INTERNACIONAL

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Foto: US Air Force

Lectura: 3 minutos

Las maniobras Vigilant Storm, que se prolongarán hasta el viernes 4 de noviembre sobre la península coreana, se producen frente a la posibilidad de que Pyonyang pueda llevar a cabo su primer test nuclear en un lustro y tras el reciente aumento de las pruebas de misiles del régimen norcoreano.

Seúl ha desplegado unos 140 aviones, entre ellos cazas furtivos F-35A y aeronaves F-15K y KF-16, mientras que Washington ha enviado alrededor de un centenar de aviones, entre ellos cazas F-35B con base en el archipiélago japonés de Okinawa, y EA-18, la versión del cazabombardero F-18 adaptada para escenarios de guerra electrónica, además de aviones cisterna KC-135 y aviones de reconocimiento U-2.

Es la primera vez que Estados Unidos despliega cazas F-35B en territorio surcoreano, según fuentes oficiales, que prevén coordinar más de 1.600 despegues de aeronaves durante los ejercicios, que incluyen una simulación continuada durante 24 horas de operaciones de interceptación y defensa aérea.

Las fuerzas aéreas australianas también participan en esta ocasión en las maniobras, con el aporte de un avión cisterna KC-30A.

La movilización de activos en la península envía a Corea del Norte un mensaje inequívoco de fuerza en un momento en que el régimen continúa realizando pruebas de proyectiles a un ritmo inédito hasta ahora, la última el pasado viernes.

Estas maniobras tienen su origen en Vigilant Ace, unos ejercicios aéreos combinados que arrancaron en 2015 y se suspendieron en 2018 ante el acercamiento temporal entre Seúl, Washington y Pyongyang.

La península coreana vive un nuevo momento de tensión similar al experimentado en 2017, marcado por los repetidos lanzamientos norcoreanos, y se teme que estas maniobras, que se celebrarán durante cinco días, motiven algún tipo de respuesta por parte de Pyonyang, que ve este tipo de ejercicios como una amenaza para su soberanía.

Un séptimo ensayo nuclear norcoreano desencadenaría «una respuesta de una fuerza sin precedentes» alertaron los viceministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, durante reuniones en Tokio, en las que se comprometieron a mantener su unidad ante las múltiples pruebas armamentísticas de Pyongyang.

Asimismo, prometieron reforzar sus capacidades de disuasión en la región: «Hemos acordado reforzar todavía más la cooperación (…) para que Corea del Norte ponga inmediatamente fin a sus actividades ilegales y retome las conversaciones de desnuclearización», dijo el surcoreano Cho Hyun-dong.

«Los tres países estuvieron de acuerdo en la necesidad de una respuesta de una fuerza sin precedentes si Corea del Norte procede a su séptimo ensayo nuclear», dijo a la prensa.

Corea del Sur y Estados Unidos advirtieron en repetidas ocasiones que Pyongyang está a punto de desplegar una prueba nuclear, la primera desde 2017. El aislado país comunista realizó este año un número récord de ensayos armamentísticos y este mes reconoció que condujo ejercicios nucleares tácticos.

«Todos estos comportamientos son peligrosos y profundamente desestabilizadores», declaró la secretaria de Estado adjunta estadounidense, Wendy Sherman, que pidió a Pyongyang «abstenerse de nuevas provocaciones».

El viceministro japonés, Takeo Mori, dijo que «la intensificación de las actividades nucleares y de misiles de Corea del Norte (…) constituye un desafío claro y serio para la comunidad internacional».

Otro artículo de interés: Corea intercepta misiles del lado comunista

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