Francia complica el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán

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Presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev junto al presidente francés, Emmanuel Macron / Foto: President of the Republic of Azerbaijan

*Escrito por Dr. Vasif Huseynov.

Lectura: 8 minutos

El 15 de noviembre, el senado francés adoptó una resolución exigiendo que se impusieran sanciones contra Azerbaiyán y que Francia reconozca la llamada «República de Nagorno-Karabaj» ─entidad separatista constituida por Armenia en territorios de Azerbaiyán a principios de 1990. En desprecio a la ley internacional y los principios así como también a las resoluciones adoptadas con respecto al conflicto armenio-azerabaiyano, el senado cuestionó la integridad territorial de Azerbaiyán.

El Senado también mantuvo una mirada sesgada con respecto a la última escalada en septiembre entre las tropas armenias y azerbaiyanas, y pidió a las unidades azerbaiyanas que abandonen lo que denominó como «territorio armenio», a pesar de que no se produjo ninguna delimitación de la frontera debido a los 30 años de ocupación armenia. Hizo un llamamiento al gobierno francés para que imponga sanciones contra Azerbaiyán, «considere implementar una oficina humanitaria en Nagorno-Karabaj» y solicite de inmediato el despliegue de una fuerza internacional de mantenimiento de paz para «garantizar la seguridad de los habitantes armenios y de Armenia».

No se produjo ninguna delimitación de la frontera

La resolución, la cual fue adoptada casi por unanimidad (295-1), no obliga al gobierno francés a implementarla, pero por varias razones complica las negociaciones de paz entre las dos repúblicas del Cáucaso meridional y las perspectivas de reconciliación entre sus pueblos.

En primer lugar, es importante dejar en claro que la política exterior y de seguridad en Francia está bajo el control del presidente, y la Asamblea Nacional tiene un poder insignificante sobre la agenda exterior del presidente, pero existe un aparente consenso entre el parlamento y el actual presidente Emmanuel Macron en esta cuestión en particular. No es casualidad que casi un mes antes de la adopción de dicha resolución, el presidente Emmanuel Macron, en una declaración de igual tenor, acusó a Azerbaiyán de lanzar «una guerra terrible» en 2020 para recuperar la región de Karabaj, así como de desencadenar «ofensivas» a mediados de septiembre en la frontera nacional entre Armenia y Azerbaiyán. Macron no fue demasiado lejos como para reconocer a la llamada «República de Nagorno-Karabaj», pero nombró a la región como «territorio en disputa», aunque él mismo admitió hace dos años que «Nagorno-Karabaj» era reconocida internacionalmente como parte de Azerbaiyán. Este es un hecho que no es discutido ni siquiera por el Primer Ministro de la República de Armenia, quien en varias ocasiones ha declarado que «el mundo entero reconoce que Karabaj pertenece a Azerbaiyán».

Nagorno-Karabaj, reconocida internacionalmente como parte de Azerbaiyán

Tales declaraciones del presidente francés se perciben en Azerbaiyán como inaceptables pero también notablemente sorprendentes considerando que Azerbaiyán ha tenido relaciones bastante amistosas con Francia bajo los predecesores de Emmanuel Macron. «Tuve la oportunidad de tener una comunicación muy estrecha con el presidente Chirac, el presidente Sarkozy y el presidente Hollande, y nuestras relaciones fueron bastante equilibradas, bastante amistosas, y siempre percibimos las actividades de los presidentes franceses anteriores, a pesar, por supuesto, de cierto factor de la diáspora armenia en Francia, como equilibrada», manifestó el presidente Ilham Aliyev de Azerbaiyán en respuesta a la citada declaración del presidente Macron sobre la región de Karabaj en Azerbaiyán, y agregó que «el actual liderazgo francés ha tachado efectivamente todo esto».

La presencia de una fuerte diáspora armenia en Francia, no obstante, ha sido un factor importante en la formación de las políticas de este país con respecto al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. En el transcurso de la primera guerra de Karabaj, Francia se inclinó hacia Armenia en las discusiones en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la guerra, y trató de exculpar a Armenia por la invasión a pesar de la limpieza étnica que se estaba llevando a cabo contra los azerbaiyanos al momento de celebrarse dichas discusiones. Según cables del Departamento de Estado recientemente desclasificados sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, el embajador de Francia ante la ONU suavizó el lenguaje de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU propuesta por EE. UU. y otros miembros del Consejo y logró minimizar sus consecuencias para Armenia. Ante la insistencia de Francia, los perpetradores de la invasión fueron mencionados como «fuerzas armenias locales» (es decir, no Armenia como Estado) pero el conflicto no fue tratado bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU como un «acto de agresión», sino bajo el más débil Capítulo VI como una disputa que debe ser resuelta pacíficamente.

Azerbaiyán ha tenido relaciones bastante amistosas con Francia

A lo largo de los años desde entonces, esta tendencia persistió en la política exterior francesa a pesar de que el país asumió el papel mediador como copresidente del Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), institución encomendada de mediar en las conversaciones de paz entre Bakú y Ereván. Esto se claramente manifestó a finales de 2020, cuando ambas cámaras del parlamento francés adoptaron resoluciones pidiendo el reconocimiento de la «República de Nagorno-Karabaj» un mes después de la segunda guerra de Karabaj. Ignoraron el hecho de que incluso la República de Armenia no había reconocido a esta entidad separatista. Sin embargo, estas resoluciones, de manera similar a la última resolución del Senado, no son legalmente vinculantes y, por lo tanto, el gobierno francés no las ha implementado en la práctica.

De hecho, la última resolución del Senado y las declaraciones del presidente francés han surgido en medio de los crecientes esfuerzos y potencialmente exitosos de Armenia y Azerbaiyán para firmar un tratado de paz en un futuro cercano. Este tratado podría incluir una serie de elementos con respecto a las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán, pero, lo más importante, está previsto que se base en el mutuo reconocimiento de la integridad territorial de cada uno. Las partes ya han declarado su predisposición a firmar un acuerdo de este tipo en varias ocasiones durante los últimos dos meses, incluida la cumbre de Praga (6 de octubre), donde también asistieron a las conversaciones de paz el presidente del Consejo de la Unión Europea, Charles Michel, así como el mismo Emmanuel Macron.

Francia asumió el papel mediador como copresidente del Grupo de Minsk

En esta cumbre, los líderes armenios y azerbaiyanos acordaron reconocer la integridad territorial de cada uno de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas y la declaración de Alma Ata de 1991. Curiosamente, casi una semana después de esta cumbre, el presidente francés hizo la declaración antes mencionada y llamó «Nagorno-Karabaj», un territorio en disputa, lo que plantea la incógnita de por qué el líder francés mantiene una política tan destructiva en este proceso. ¿Por qué el presidente Macron y los legisladores franceses abren los capítulos problemáticos del conflicto mientras Armenia y Azerbaiyán dan pasos hacia un tratado de paz basado en el reconocimiento mutuo de su integridad territorial?

Este enfoque destructivo de los legisladores franceses envalentona a los grupos nacionalistas radicales en Armenia y los alienta a oponerse más activamente a las conversaciones de paz entre Bakú y Ereván. En este sentido, existe una clara similitud entre las políticas de Francia y Rusia con respecto al proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán. Ambas partes, de alguna forma, parecen estar más interesadas en la persistencia de este conflicto. Ponen de relieve los problemas relacionados con la región de Karabaj en medio de los últimos esfuerzos del tratado de paz y alientan a los grupos radicales armenios a oponerse al reconocimiento por parte de Ereván a la soberanía de Azerbaiyán sobre la región de Karabaj.

Está claro que cualquier tratado de paz sin resolver el punto clave de este conflicto ─la integridad territorial de Azerbaiyán─, no logrará poner fin a toda esta violencia y hostilidades entre los dos pueblos del Cáucaso meridional. Al adoptar resoluciones que llaman al reconocimiento de la «República de Nagorno-Karabaj» y ponen en duda la soberanía de Azerbaiyán sobre la región de Karabaj, el parlamento francés no contribuye a los esfuerzos de paz en la región, por decir lo menos.

*Dr. Vasif Huseynov estudió Relaciones Internacionales, Economía Política y Ciencias Políticas en Bakú, Kassel y Göttingen. Su investigación ha sido apoyada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Desde 2018, ha sido investigador en el Centro de Estudios Estratégicos y profesor de Política en la Universidad Khazar de Bakú. Es investigador senior del AIR Center, especializado en seguridad internacional en el sur del Cáucaso y profesor adjunto en la universidad Khazar en Bakú, Azerbaiyán.

@HuseynovVasif

Otro artículo escrito por Vasif Huseynov: Azerbaiyán impulsa lazos con Asia central

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