Crisis institucional, análisis de Hugo Flombaum

OPINIÓN

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Foto: Pedro Ignacio Guridi

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 6 minutos

Muchos están hablando, aventurando y hasta pronosticando desde una crisis sistémica en las democracias representativas hasta el inicio de una tercera guerra mundial.

Coincidamos que los sistemas políticos, a los cuales las comunidades recurren para su organización, expresan los acuerdos a los que arriban sus componentes para organizar el bien común.

El sistema representativo que nace como consecuencia del colapso de los reinados de Europa dio respuesta a un momento en el cual los reyes dejaron de resolver las necesidades de sus poblaciones.

Pregunto, ¿el sistema representativo está cumpliendo con el objetivo para el cual nació?

No tengo una respuesta, no creo que pueda ser absoluta. Creo, que en muchos países no logra hacerlo.

El despliegue global de los capitales financieros, el crecimiento de la participación en la renta de individuos, la mala distribución de la riqueza, el crecimiento imparable de la nueva ciudadanía, el migrante, son los elementos que distorsionan a aquel sistema creado al finalizar el siglo XVIII.

Los que se aferran a los sistemas como si fueran un credo se equivocan. Los que aventuran una crisis global exageran.

Las convenciones son modificables, las fronteras son convenciones. Las organizaciones de las naciones son convenciones. Las banderas, los himnos son símbolos. La naciente cultura global irá construyendo nuevas fronteras, nuevos símbolos.

Los tiempos de los procesos de cambio en la historia van variando, todo sucede mucho más rápido, eso es lo que aportó la tecnología, herramientas. Algunos individuos y algunos sectores de interés quieren que la tecnología ocupe a través de la inteligencia artificial otro lugar. Veremos.

Lo que pretendo hacer y a proponer es a abrir nuestras cabezas, a no aferrarnos a dogmas, el cambio sistémico es necesario, la crisis social es alarmante no creo en los iluminados que proponen un curso. Más aun, nunca en los últimos 200 años estuvimos tan privados de liderazgo.

Quizás esa sea uno de los primeros resultados del cambio, los liderazgos son efímeros. Las etapas gregarias que abarcaban décadas son difíciles de encontrar en regímenes democráticos. Merkel debe haber sido una excepción en las últimas décadas. Veremos cómo termina en la consideración de sus seguidores luego de la guerra desatada por Rusia.

La horizontalidad es una característica que se expande desde las organizaciones sociales hasta las económicas. Veremos como se adapta esta forma organizativa a la política, que en general se expresa en liderazgos.

Los jóvenes tienen una relación con las organizaciones muy diferentes a las que tenemos los que nacimos el siglo pasado. Si eso se expresa en la vida cotidiana cuando se refiere a su relación con los estados se complica aún más.

La relación tiempo, espacio y objetivo es diferente. Eso caracterizará las nuevas formas de organización.

Ahora si superponemos esa nueva impronta con la existencia de intereses globales dominantes en áreas como la de la alimentación, la indumentaria, la de los laboratorios y ni hablar la de las armas, todas áreas de gran gravitación en la economía global, la crisis se palparía.

Todas esas áreas están previendo una crisis en sus proyecciones. Como eso afecta a la política de cada territorio y a la global es un tema para escrudiñar.

Se debería pensar desde las naciones especializar a profesionales para que se relacionen con los poderes globales, como si fueran estados, destinando embajadores para esos grupos que tienen una fuerte incidencia en nuestras vidas cotidianas.

Cómo se organizarán los estados con ciudadanos poco comprometidos con los paradigmas que imponían convenciones no asumidas por los jóvenes, será un tema.

En Argentina surgirán los que monten expectativas de nacionalismo por lo sucedido en los festejos del campeonato mundial de futbol, seamos prudentes, de los 26 jugadores que participaron solo uno vive y trabaja en nuestro país. Ni siquiera el equipo técnico lo hace.

El haber ignorado al gobierno por parte de los jugadores y por parte de los millones que festejamos es más un signo de la nueva relación más basada en lo cultural que en un compromiso con la organización de nuestro territorio.

Dijeron los jugadores, «no intenten entendernos, somos distintos», tengo una sospecha que no se referían a una diferencia en la organización del «estado nación», sino en nuestra cultura.

Por eso me permito llamar la atención a la importancia de las culturas como nueva forma de reconocernos más que por fronteras.

Esto que parece muy trascendente pero poco importante, en realidad es fundamental para pensar en un plan de gobierno.

Los aranceles, las protecciones de cotos cerrados productivos pierden importancia. Todo aquello que sea parte de nuestra esencia y se ligue a nuestro ser, pasará a cobrar relevancia.

Esto dicho así tiene mucho que ver en el diseño de un plan de desarrollo. No es proteger fronteras, ni monedas, ni proyectos que requieran de subsidios los que los jóvenes impulsaran.

El concepto de libertad no es aquel de Smith, es más una rebelión contra los cepos, de todo tipo. El concepto de compromiso y de obligación será diferente.

Por eso los planes deberán contemplar más libertad, menos atajos, más participación horizontal en la resolución de problemas comunitarios. Menos centralismo.

Transitamos un año particular, mucho se decide, mucho se ignora. Las encuestadoras no aciertan porque preguntan mal y en momentos equivocados. Gran parte del padrón electoral se comenzará a preocupar del tema político, con suerte, 30 días antes del acto.

Los gastos en esas compulsas se parecen a los planes sociales pero un tanto más caro.

La problemática de la sociedad la conoce cualquiera que hable con sus vecinos y comerciantes, casi se recita como un verso.

Hoy es momento de repensar todo, para eso los políticos deben conducir y participar de la elaboración de los planes. No es lo que se ve.

Lo que vemos es las tradicionales jornadas de técnicos divididos en áreas elaborando planes sin la participación de lo que deberán, supuestamente, llevarlos a cabo. Error.

Horizontalidad, participación, mucha creatividad y mucha apertura. Las consignas del año.

Otro artículo escrito por Hugo Flombaum: Génesis

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