Liberación o dependencia, reclamo en Hong Kong

INTERNACIONAL

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Manifestantes piden ayuda a comunidad internacional / Foto: Studio Incendo

Lectura: 2 minutos

Hong Kong se prepara este fin de semana para otra ola de reclamo, que nadie puede ocultar que se trata de la búsqueda de la democracia y la libertad en un territorio con uno de los productos más altos del mundo por habitante, cerca de 50 mil dólares.

La batalla no empezó en junio pasado, con el rechazo a la ley de extradición promovida por el gobierno comunista chino de Beinging. Aquel día se movilizaron dos millones de personas en un territorio que alberga a siete millones, sin duda una luz amarilla en el tablero del comunismo chino.

La pelea por rechazar la ley de extradición fue un éxito de la manifestación. El gobierno títere de la señora Lam que termina en 2022 canceló definitivamente la aplicación de la norma que permitía a China extraditar a cualquier sospechoso de delitos, pero en verdad ocultaba la posibilidad de encarcelar opositores.

La población juvenil de la isla creció bajo la bandera británica que los chinos lograron arriar cuando se firma el convenio de traspaso del poder. Un país dos sistemas fue la explicación de Beijing a un arreglo con Gran Bretaña que le permitía ejercer la soberanía del territorio insular, pero no lograron desarmar las instituciones. El mercado abierto, las finanzas internacionales, el empuje del comercio exterior continuaron sin escollos, y así seguirán al menos hasta el traspaso total acordado, en el año 2047.

El levantamiento popular, reprimido por las fuerzas policiales que responden al gobierno de la isla dependiente de Beiging, encuentra en cada momento la manera de sortear los escollos que surgen del régimen chino.

Ahora no se trata solo de un conflicto localizado. Los líderes de la protesta ya reclamaron la intervención de la comunidad internacional que reaccionó favorablemente.

El primer gobierno que decidió intervenir frente a Beigin fue el alemán a través de la señora Merkel, pero los europeos comenzaron a seguir el mismo camino, Canadá protestó por la detención de un empleado de su consulado en Hong Kong y trasladó a Beiging. Estados Unidos y Gran Bretaña hicieron pública la preocupación por la represión de los incidentes.

Quizás sea un camino, como el que inició Mao Tse Tung en 1947, la larga marcha hacia el comunismo. En esta ocasión el fin último es la democracia y la liberación frente a la dependencia.

Artículo relacionado: Advertencia de China a EE. UU. por apoyo a líderes democráticos de Hong Kong

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