Primer ministro socialista António Costa gana en Portugal, tercer país europeo más endeudado

INTERNACIONAL

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António Costa / Foto: Richter Frank-Jurgen

Lectura: 4 minutos

Las primeras encuestas no oficiales señalan que el partido socialista que lidera el actual jefe de gobierno António Costa gana las elecciones en Portugal sin haber alcanzado una mayoría plena para administrar el país sin aliados.

La pregunta que circulaba Portugal en los días previos a la elección general del domingo no estaba vinculada al triunfo, que se descartaba del Partido Socialista gobernante, sino cual sería el volumen como para sacarse de encima a los aliados actuales, el partido comunista y el bloque de izquierda.

Las encuestas previas indicaban que los socialistas contaban con 10 puntos porcentuales de ventaja, triunfo asentado en gran medida en la recuperación económica y las profundas divisiones en el Partido Socialdemócrata opositor.

Más de 10,0 millones de portugueses fueron habilitados para eligir a 230 miembros de la Asamblea Republicana, (parlamento). Los diputados a su vez eligen al gobierno, solo propuesto por el partido con mayor número de bancas, por un período de cuatro años.

Los principales partidos que compitieron son el Socialista, de centroizquierda, y el Socialdemócrata, de centroderecha. Si el ganador del domingo no obtiene mayoría, puede formar un gobierno en minoría o buscar una alianza con partidos menores para asegurarse la aprobación de sus proyectos legislativos.

Los partidos menores, cuyos parlamentarios salientes probablemente serán reelectos, son el Bloque de Izquierda; la alianza Partido Comunista Portugués/Partido Verde (ambos aliados actuales de Costa); el Partido Demócrata Cristiano, conservador, y el Partido Pueblo-Animales-Naturaleza.

Costa, de 58 años, es un operador político que la prensa define como «astuto». Después de perder en la elección de 2015, consiguió doblegar a los socialdemócratas que se vieron obligados a encausar las cuentas públicas con un severo ajuste en la economía interna.

Costa obtuvo suficientes bancas para tomar el poder mediante una alianza sin precedentes con el Partido Comunista Portugués y el Bloque de Izquierda. Anteriormente tuvo puestos en tres gobiernos y cumplió dos períodos consecutivos como alcalde de Lisboa. La población, exhausta por el ajuste en la economía, apoyó sin retaceos al líder socialista.

El opositor Rio, de 62 años, es un exalcalde de Oporto, la segunda ciudad del país y rival tradicional de Lisboa en materia de industria y cultura. Ha sido legislador, pero nunca miembro de un gobierno. Como líder del partido desde enero de 2018, tiene problemas para contener las críticas de sus adversarios internos.

El último período de los socialdemócratas en el poder sigue estando asociado en la mente del público con la austeridad y una recesión de tres años que finalizó en 2014. Bajo el gobierno de Costa, el crecimiento aumentó de 0,2% en 2014 a 2,1% en 2018 y el desempleo se ha reducido a la mitad, aproximadamente el 6%.

El déficit del presupuesto se ha reducido a casi cero bajo la conducción del ministro de Hacienda, Mario Centeno, que preside las reuniones de sus colegas de la Unión Europea de los 19 países que emplean el euro.

Costa ha derogado algunas medidas de austeridad, restaurado cuatro feriados nacionales y reducido los impuestos sobre las comidas en restaurantes del anterior 23% al 13%.

La insistencia de los socialistas en reducir el déficit ha complicado la actividad diaria de los servicios públicos e incrementado los tiempos de espera en el servicio nacional de salud. El transporte público padece de falta de inversiones, las tasas impositivas están en alturas récord, que los socialdemócratas prometieron reducir en caso de triunfo electoral.

Los opositores a Costa entienden que el gobierno socialista se ha beneficiado con circunstancias favorables pero temporarias, un boom del turismo debido en parte a problemas en destinos rivales y las tasas de interés históricamente bajas en Europa. Además, denuncian una serie de escándalos relacionados con conexiones familiares en los puestos altos de gobierno.

Aunque el gasto fiscal está más alineado con los ingresos, la deuda pública supera el 120% del PIB y es la tercera más alta de Europa. La deuda total, pública, privada y empresaria triplica con creces el PIB, según el Banco de Portugal.

La posibilidad de un aumento en las tasas de interés europeas, es la principal preocupación de los líderes políticos del país, y se convertiría en un problema grave para los portugueses teniendo en cuenta el ratio deuda pública/pbi.

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