Opina Calabrese: El pacto Perón-Frondizi (II)

OPINIÓN

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Presidentes: Juan Domingo Perón y Arturo Frondizi

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 6 minutos

Segunda Parte: UN IMPASSE

La victoria sirvió para propios y extraños. Para propios porque demostró a todos aquellos que negociaban con adversarios o que pretendían formar partidos provinciales o neoperonistas, que era inútil «sacar los pies del plato» y para extraños porque señaló definitivamente al árbitro que dentro de siete meses en las próximas elecciones presidenciales de Febrero, decidiría el resultado.

La orden de Perón señalaría al triunfador.

Perón, a esa altura, estaba enojado con Frondizi y este con aquel, así se le comenta a Cooke en una carta fechada el 27 de marzo, tiempo antes de aquellas elecciones a convencionales constituyentes.

Frondizi había declarado que era una infamia decir que había entablado conversaciones con Perón, seguramente ante amenazas militares, en respuesta a una entrevista que este último había dado en Caracas a la revista «Elite», indignado porque le había llamado «el enano más grande del mundo», al no haber llegado a un acuerdo por el voto en blanco.

Lo cierto es, que el dirigente radical, no solo había hablado con dirigentes peronistas, como Leloir sino que Scalabrini Ortiz y Jauretche escribían asiduamente en la revista «Que» de Frigerio y llamaban al voto positivo.

Asimismo Perina e Insausti habían viajado a Panamá en representación de Frondizi, a hablar con Perón o la cúpula, enviando algún mensaje también con el mayor Vicente.

De modo que no había dudas que Frondizi se había negado al voto en blanco decidido por el peronismo, por eso no extrañaron los términos de la carta del 5 de Agosto de 1957 al mismo destinatario.

En ella Perón demuestra el tremendo error cometido por el jefe de la UCRI. «Frondizi que para muchos era el fantasma, ha sucumbido a su propia indecisión… porque ahora sabemos que el electorado peronista si le llega la orden cumple con lo ordenado».

«Pienso que Frondizi mismo ha de estar arrepentido de no haber mantenido su decisión inicial de votar en blanco». Agrega más adelante.

«…tuvo una oportunidad brillante… que repudiáramos juntos a la dictadura mediante el voto en blanco que encabezaría Frondizi públicamente en Buenos Aires». «¿Cuál debería ser ahora la situación de Frondizi si hubiera procedido así? Y ¿Cómo ha quedado ante la opinión pública y la futura elección?».

Efectivamente, pero Frondizi descreía del acatamiento de los dirigentes peronistas provinciales al voto negativo, supuso que no le harían fraude y que lo dejarían triunfar, cosas que Perón con una cuota menor de ingenuidad sabía que serían imposibles.

Claro que ahora con la disciplina del voto peronista comprobada, si se le incluyera el voto de la UCRI no quedaba duda alguna que no había fraude posible que les derrote.

Pero eso era opinar con «el diario del día después».

La intransigencia y la actitud de rechazo sirvió para «señalar las cartas» políticas en la elección de constituyentes, pero ahora en las presidenciales iba a ser distinto, no obstante que Perón insistía en seguir por el mismo camino.

Sin embargo expresa dudando «He visto las declaraciones atribuidas a Frondizi, en las que promete la amnistía general amplia y permitir mi regreso al país» y luego remata: «Si se persuade que la dictadura le hará nuevamente fraude y no tarda en buscar un acuerdo honesto con nosotros para repudiar el proceso electoral en conjunto esta aun en tiempo de hacer una buena jugada».

A las pocas semanas de la victoria de Julio, comenzaron a llegar los embajadores de Frondizi a Santiago de Chile, donde a partir de septiembre Cooke se encontraba en libertad por el rechazo de la Corte Suprema de ese país, al pedido de extradición planteado por Argentina, a pesar que a los pocos días volvió a la cárcel, por un breve lapso, en virtud de la fuga de Kelly acusado de complicidad en ella.

Frondizi insistiría con el voto positivo lo que representaba volver a la legalidad y abandonar la intransigencia insurreccional limitando la resistencia a otra victoria electoral, que Perón seguía dudando le reconocieran a la UCRI si es que llegaba a lograrlo.

Pero la predica de «Qué» dirigida por Frigerio, con sus destacados columnistas, leída en Caracas, según Albino Gómez, fue el factor fundamental para la decisión final, como así también la posición de algunos dirigentes partidarios como Leloir que hacían pensar al líder del justicialismo.

Sin embargo en su correspondencia, de tanto en tanto perdía la paciencia con los viejos jefes lugareños y así el 1 de Mayo de 1957 escribía reclamando la presencia de dirigentes jóvenes: «me están haciendo mucha falta… hay aprovechados que engañan ingenuos y aglutinan sinvergüenzas que especulan para formar su partidito como Saadi, Asis, Obeid, etc».

Cooke por otra parte le informaba que se pensaba había dos corrientes en el gobierno de facto: la de Aramburu cuyo candidato era Balbín y la de Rojas cuyo hombre era Zavala Ortiz, si es que no había un golpe continuista antes, tal era la precariedad de la situación institucional. «Hay jerarcas que transan con ellos, agregaba en la mencionada misiva, tipo Bramuglia ligado a Leguizamón Martínez y Manrique… Otros buscan acuerdos con Frondizi y otros impulsan al Partido Blanco…».

Era el momento en que el que había no solo diferencias personales en el movimiento sino proyectos distintos.

Había hombres vinculados al ejercito como el General Fattigatti, caudillos provinciales como Juárez, Riera, etc., que buscaban posicionarse en cargos electivos en sus territorios.
Perón, conocedor y paciente, dice como era su costumbre: «Hay que hacer como el Papa, bendecirlos a todos».

Sin embargo esta situación denotaba que «ni la organización política, ni la organización gremial, ni la resistencia están maduras para la insurrección», a pesar que Cooke había organizado un Plan de Acción en cuatro etapas: I: Situación del Movimiento; II: Reajuste y Reorganización; III: Aspectos generales dividida en dos a) aspectos generales y b) el dispositivo y IV: La Insurrección General.

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