Optimismo en recuperación económica de Brasil

BRASIL

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Foto: Bruno Spotorno Domingues

Lectura: 5 minutos

El Índice de Confianza de Empresarios Comerciales (ICEC) de Brasil creció un 4,1 por ciento en noviembre y alcanzó los 108 puntos, manteniéndose en el nivel de optimismo (por encima de 100 puntos) por segundo mes consecutivo, informó la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC).

En la comparación anual, sin embargo, se registró una caída del 11,9 por ciento y la confianza en el comercio sigue estando 20 puntos por debajo del nivel previo a la emergencia sanitaria generada por la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19).

El indicador sigue recuperándose después del mínimo histórico de junio, pero la tasa de variación mensual es la más baja registrada desde agosto.

Según el presidente de la CNC, José Roberto Tadros, la reducción del monto de la ayuda de emergencia ofrecida por el gobierno a los trabajadores informales y la presión sobre los precios influyen en la desaceleración del crecimiento.

«Las perspectivas son favorables para el desempeño del comercio minorista en el último trimestre, debido al aumento de los ingresos con las fiestas de fin de año, aunque con menores montos de beneficios de emergencia e inflación de los alimentos», dijo Tadros.

Los principales subíndices del ICEC registraron una evolución, especialmente la referida a la satisfacción de los comerciantes con las condiciones actuales con un aumento de 10,4 por ciento, al alcanzar los 78,6 puntos, el cuarto avance consecutivo.

Sin embargo, el indicador sigue estando un 19,3 por ciento por debajo del nivel observado en noviembre de 2019.

La proporción de comerciantes que tienen intención de aumentar su fuerza de trabajo aumentó de 65 por ciento en octubre, a 72,4 por ciento en noviembre.

El indicador de inventarios fue el único componente de la encuesta que registró un descenso mensual de 0,6 por ciento, el segundo consecutivo.

En agosto y septiembre el índice mostró la primera mejora en siete meses, tendencia que no se mantuvo.

El gobierno brasileño actualizó esta semana la previsión de caída del Producto Interno Bruto (PIB) este año de 4,7 a 4,5 por ciento.

El sector aéreo brasileño logró recuperarse del fuerte impacto causado por la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) y proyecta operar en diciembre con un 80 por ciento de su capacidad registrada en el mismo mes del año pasado, informaron fuentes del sector.

En un debate promovido por el Ministerio de Infraestructura, el secretario Nacional de Aviación Civil, Ronei Glanzmann, explicó que durante el periodo de aislamiento social causado por la pandemia, el promedio de 2.500 vuelos diarios que había en Brasil cayó hasta unos 200.

En los meses de mayor incidencia de la COVID-19, las aerolíneas brasileñas redujeron en un 99 por ciento sus actividades, mientras que durante el período de aislamiento social la reducción promedio fue del 93 por ciento.

No obstante, desde hace unas semanas hay una recuperación de la actividad de las aerolíneas brasileñas que hace prever que alcanzará en diciembre hasta un 80 por ciento de la capacidad que tuvieron en el mismo mes del año pasado, algo que para Glanzmann «son números impresionantes comparado con otros países de Sudamérica».

Sobre los vuelos internacionales en diciembre, la proyección es que las aerolíneas operen con cerca del 45 por ciento del nivel que tenían un año atrás.

«En el mercado internacional, la recuperación es más lenta porque dependemos de otros mercados y necesitamos de la apertura», comentó.

Según el secretario Nacional de Aviación Civil, Brasil adoptó medidas para compensar las pérdidas sufridas por las aerolíneas, como no cerrar el espacio aéreo interno y dar un plazo de hasta 12 meses para reembolsar los boletos de los vuelos cancelados o que los pasajeros optaron por no volar.

«El desafío es la recuperación de los ingresos, que todavía están bajos y estamos siguiendo la alta temporada y cómo proceder», dijo Glanzmann, quien se mostró esperanzado que en diciembre, coincidiendo con la llegada del verano austral y del periodo de vacaciones en el país, haya un aumento de viajes nacionales, principalmente a las regiones de playa.

Otra esperanza del gobierno brasileño es un aumento del turismo subregional, con el vuelo a Argentina, Chile y Colombia.

«La esperanza es que haya un aumento tanto de la ida de brasileños a estos países como de la llegada de ciudadanos de estas naciones aquí», apuntó.

Por su parte, el director de la Asociación Internacional de Transportes Aéreos para Brasil, Dany Oliveira, dijo que la entidad espera que el país regrese a los niveles de vuelos previos a la pandemia en marzo o abril de 2021, para los vuelos domésticos, y en 2022 para el mercado internacional.

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