Unitarios y Federales, la opinión de Hugo Flombaum

OPINIÓN

50375802637_b4cf4e7eac_c
Foto: La Flaca magazine

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 5 minutos

Nuestra historia nos cuenta de guerras civiles alrededor de la decisión de establecer un sistema justo para la institucionalización de la patria naciente.

También nos cuenta que como resultado de esas guerras se decidió establecer el federal como sistema organizativo.

Nuestra constitución estableció dos cámaras para garantizar esa organización, la de diputados y la del senado. Esa fue una trampa.

Luego de 160 años el resultado de esa decisión es que tomamos lo peor del sistema federal y lo peor del unitario.

La síntesis de lo que quiero expresar lo vemos en muchísimos aspectos, pero esencialmente en el productivo.

El noroeste de nuestro país fue productivamente desarrollado antes del virreinato. Cuando se constituye lo que hoy es nuestro país lucharon por sostener ese desarrollo, hasta ese momento asediado por las leyes de indias y luego por el puerto de Buenos Aires.

Esa fue la esencia de la luchas civiles defender su producción.
Pero todo resultó al revés.

Las empresas regionales del norte y de la Patagonia desarrollaron su actividad y su producción en sus provincias, pero establecieron sus casas centrales en la Ciudad de Buenos Aires, de esa manera, profesionales, empresas de servicios y fundamentalmente los bancos se desarrollaron en esa ciudad y debilitaron a las provincias de origen de esas empresas.

Economías regionales de inmensa importancia como el azúcar, el tabaco, el algodón, la yerba mate, el arroz, frutales, celulosa, legumbres y seguro omito muchas más, hubieran sobrado para soportar y desarrollar la importancia que esa zona tenía en los albores de la república.

Por otra parte, la Provincia de Buenos Aires un engendro creado por la burocracia porteña cuando perdió la guerra civil ante el ejercito de la confederación, desarrolló su producción, pero no logró nunca recuperar el sentido de pertenencia perdido cuando se separó de su capital y de la dirigencia que de allí nacía.

Esto explica por qué la provincia de Buenos Aires está subrepresentada según la legislación vigente en la cámara de diputados y está castigada en su participación en el reparto de los impuestos (no de renta productiva, porque no la hay).

Mientras tanto las provincias que deberían haberse desarrollado a partir de sus producciones originales y ahora de generación renovable, son territorios que expulsaron gran parte de su población y que emigran a sus mejores exponentes, empresarios, científicos, artistas, etc. a la ciudad de Buenos Aires.

Sus dirigentes, que también desean vivir en la gran ciudad, se llenan la boca hablando de federalismo.

Con el Pacto de San José de Flores nace la alianza entre los unitarios burócratas porteños y los feudales dirigentes de algunas provincias del interior, arremeten contra la Provincia de Buenos Aires llenándose la boca de federalismo.

Con la reforma de 1964, que entre otras cosas da pie a la autonomía de la Capital Federal, esa troupe de burócratas y feudales encuentran un nuevo objetivo para rapiñar lo que no son capaces de producir.

Bienvenida CABA al club de los postergados por la oligarquía política, pregunto no será hora de recoger el maso y repartir de nuevo.

No será hora de denunciar el Pacto de San José de Flores por incumplimiento y sentarse a rearmar una nación federal en serio. Con una capital en otro lugar.

No será hora de reunificar la Provincia de Buenos Aires y así blanquear que en realidad la ciudad siempre fue interventora de ese territorio que entregó en una espuria negociación.

No será hora de que las provincias del centro de nuestro país se alíen en lo único que debe ser el vaso comunicante de una nación, su producción.

No será hora de que la provincias que producen más de lo que consumen tomen el toro por las astas y generen una administración que promueva la producción y el desarrollo regional.

No será hora de crear una nación en la cual se pueda lograr repartir renta no impuestos distorsivos creados para sostener a esa oligarquía parasitaria.

No será hora de castigar a los vividores de un esquema institucional que los protege a base de componendas que les permite sostener sus privilegios sin producir nada para sus comunidades y para el conjunto de la nación.

Alguien tiene que patear el tablero que estableció esta locura de un país rico que solo produce pobreza.

Esa es la base para luego debatir diferente ideas.

No se puede debatir ideas cuando lo que prima es el latrocinio, porque para robar no se necesita ideas, solo viveza y amoralidad.

Si la unidad de una nación es la producción y el trabajo, todo redundará en virtuosismo y en una competencia sana por quien desarrolla más y mejor sus territorios.

Si la unidad de una nación es el asalto de impuestos solo se logra dirigentes incapaces y corruptos.
Es hora de crear el Partido de la producción y el progreso.

Es hora de despertar, de dejar debates estúpidos. Primero recuperemos la ética y la moral que genera el trabajo y la producción, luego peleemos por las ideas que pueden mejorar la vida del conjunto, esa pelea suma, la que desarrollamos hoy resta.

¡ARGENTINOS A LAS COSAS!

Otro artículo escrito por Hugo Flombaum: Poder y Acuerdo, la opinión de Hugo Flombaum

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s