Incertidumbre sobre gasoducto ruso-alemán

INTERNACIONAL

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Foto: gazprom.com

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En las próximas semanas o incluso días según observadores calificados, Washington y Berlín podrían mantener una conversación incómoda. El tema será el gasoducto Nord Stream 2 que Alemania construye en cooperación con Rusia.

Antes de la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales en EE. UU., Washington y Berlín habían llevado mucho tiempo discrepando sobre esta construcción energética. Deberá suministrar el gas ruso a través del mar Báltico y, combinado con el TurkStream ─que atraviesa el mar Negro─, buscará dar la oportunidad a Rusia de vender su combustible azul a la UE. El tendido de tuberías evitará así pasar por países que se opongan a su construcción.

Las discusiones en torno al proyecto se calmaron durante un tiempo durante la campaña presidencial y están a punto de resurgir con renovada fuerza.

Pese a la resistencia de Polonia, Ucrania y Letonia, la posición oficial del Gobierno alemán no ha cambiado: el Nord Stream 2, afirma la canciller alemana Angela Merkel, es un proyecto puramente comercial en el que los políticos no deben inmiscuirse.

El barato gas ruso será necesario para Alemania en su intento por llevar a buen puerto la transición del carbón y la energía nuclear a fuentes renovables.

Estados Unidos con un consenso bipartidista entiende que el Nord Stream 2 es un proyecto geopolítico. Tanto los republicanos como los demócratas aseguran que el gasoducto dejaría a Alemania muy dependiente de Rusia, el adversario más evidente de la OTAN.

«Toda esta oposición ha aumentado aún más desde el envenenamiento y ahora el encarcelamiento del líder de la oposición rusa Alexéi Navalny (…) En el pasado, las sanciones occidentales han dejado a Putin indiferente [a cualquier herramienta de presión]. Detener la construcción del gasoducto estratégico, suponen muchos [analistas] europeos, podría llamar su atención», destaca Andreas Kluth en un artículo para la agencia Bloomberg.

Si bien Merkel admitió que Alemania «se reserva el derecho» de sancionar a las personas implicadas en el caso de Navalny en Rusia, agregó que a pesar de ello Berlín sigue apoyando el proyecto gasístico ruso-alemán.

«La posición sobre el Nord Stream 2 no se ve afectada por el momento; se trata de un proyecto sobre el que la posición del Gobierno federal es conocida», señaló Merkel citada por la agencia Reuters.

En este contexto, la insistente perseverancia de Alemania es preocupante, destaca Kluth, reproducido por Sputnik.

Merkel no es la única líder europea que brinda su apoyo al proyecto. Su homólogo austríaco, Sebastian Kurz, también señaló que no ve necesario supeditar la construcción del gasoducto a la situación en torno a Navalni.

Las tensiones entre Estados Unidos y Alemania no dejan de aumentar.

Desde hace más de un año, Washington amenaza con sancionar a las empresas que participan en la construcción del gasoducto. El anuncio de las nuevas restricciones hizo que la mayor parte de las compañías se retirase del proyecto. Como resultado, el tendido de tuberías se fue retrasando.

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