Inflación, malos recuerdos en Estados Unidos

INTERNACIONAL

50375802637_b4cf4e7eac_c
Crisis del petróleo en los años 70 / Foto: Seattle Municipal Archives

Lectura: 6 minutos

Los estadounidenses de cierta edad recordarán su última experiencia de una creciente inflación a finales de la década de 1970, que junto a la crisis del petróleo de 1979, generó largas filas de autos en las gasolineras y racionamientos en varios estados.

Para muchos fue mal un recuerdo cuando el Departamento del Trabajo anunció el miércoles de esta semana que la inflación anualizada se disparó al 4,2% en abril, mientras una escasez de gasolina en la costa del Atlántico lanzó a miles de personas a las estaciones de servicio que venden combustibles.

La cifra inflacionaria acaparó titulares e hizo desplomar a la bolsa, en una reacción de los mercados que para algunos fue exagerada, pero que en la realidad implicó un aumento de los precios de bienes y servicios, en la mayor aceleración en más de una década.

Hay buenas razones por las que los estadounidenses no deben tomarse la noticia como una advertencia de que el país se encamina a la estanflación de los 1970, es decir, un incremento simultáneo del desempleo y la inflación combinados con una débil demanda del consumidor, estiman Rob Garver y Leonardo Bonett de la VOA.

La sorpresiva tasa anualizada de inflación de 4,2% [los expertos esperaban 3,6%] es engañosa porque el mes usado como referencia, abril de 2020, fue cuando la pandemia del coronavirus cerró la economía de EE. UU.

Aunque es cierto que los precios están subiendo, y bastante para algunos productos, los economistas dicen que la causa general es un desajuste entre la oferta y la demanda impulsado por los consumidores que emergen de un año de confinamientos y las compañías que todavía no pueden satisfacer el aumento de la demanda de bienes y servicios.

David Wilcox, un miembro del Instituto Peterson para Economía Internacional, dijo que aunque el aumento de la inflación fue «más de lo que casi todos esperaban», no piensa que su «evaluación general sobre la inflación difiera mucho» de lo que pensaba el día anterior.

«El hecho dominante sobre la inflación en los últimos 12 años más o menos es cuán increíblemente estables han sido las expectativas», agregó.

La estabilidad de la inflación en las últimas décadas en EE. UU., donde no había subido del 4% desde 1991, ha separado al país de casi el resto del mundo. Esto es evidente en relación a los países en desarrollo, donde la inflación de dos dígitos no ha sido cosa extraña en el mismo período de tiempo.

Los economistas en todo el mundo están atentos a los números de inflación en Estados Unidos, porque si se perfila una prolongada subida de precios, la Reserva Federal sale al paso con acciones, entre ellas un aumento de las tasas de interés.

Por un lado, eso sería una mala noticia para los países en desarrollo, porque las tasas de interés más altas podrían desviar el foco de los inversionistas. Por otro lado, también señalaría un reforzamiento del dólar y una robusta demanda del consumidor por bienes importados.

Los funcionarios estadounidenses, especialmente los miembros de la Reserva Federal, han estado luchando recientemente para reducir los temores de inflación.

En un discurso antes de la divulgación del Índice de Precios al Consumidor, la gobernadora de la Fed Lael Brainard, reafirmó la actual naturaleza transitoria de precios en alza y descartó la probabilidad de una inflación sostenida.

En otro discurso, el vicepresidente de la Reserva Federal, Richard Clarida, reiteró que la creencia del banco central «es que probablemente estos aumentos específicos de precios solo tengan efectos transitorios en la inflación subyacente».

«Yo espero que la inflación regresará, o quizás esté un poco por encima, de nuestra meta de largo plazo del 2% en 2022 y 2023», agregó.

Menos del 3% de los aproximadamente 30 millones de propietarios de pequeñas empresas en Estados Unidos podrían enfrentar aumentos de impuestos bajo el plan de empleo e infraestructura del presidente Joe Biden, según un nuevo análisis de la Casa Blanca, dado a conocer el viernes.

La Casa Blanca ha estado buscando aprovechar el apoyo y la popularidad política de los propietarios de pequeñas empresas en su lucha por elevar la tasa del impuesto corporativo del 21% al 28% en las grandes corporaciones como Walmart Inc y Amazon.com Inc. La medida ha enfrentado una fuerte oposición de grandes grupos comerciales nacionales como la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Business Round Table (Mesa Redonda de Negocios).

El aumento propuesto en la tasa de impuestos corporativos al 28% no afectaría a ninguna pequeña empresa que presente impuestos como una «entidad de traspaso», como una corporación de responsabilidad limitada, dijo un alto funcionario de la administración. Casi todas las pequeñas empresas entran en esa categoría, dijo el funcionario.

El aumento propuesto en el tramo superior del impuesto sobre la renta en 2,6 puntos porcentuales para los asalariados solteros que ganan más de US$ 452,700 al año y las parejas casadas por encima de los US$ 509,300 al año, «afectaría a menos del 3 por ciento de los propietarios de negocios de traspaso», dijo el funcionario

La mayoría de las pequeñas empresas son empresas de traspaso, como organizaciones de responsabilidad limitada y corporaciones que no pagan impuestos corporativos. En cambio, los propietarios declaran los ingresos comerciales y pagan el impuesto en sus declaraciones de impuestos personales.

«Ha circulado una línea de ataque falsa de que el plan fiscal del presidente representa algún tipo de aumento de impuestos significativo de gran alcance para los propietarios de pequeñas empresas y eso es simplemente falso», dijo el funcionario.

El plan fiscal de Biden intenta «nivelar el campo de juego» entre las pequeñas empresas y las grandes corporaciones multinacionales, asegurando que las grandes corporaciones no puedan escapar o eliminar los impuestos que deben al deslocalizar empleos y ganancias en los Estados Unidos, y pagar una tasa impositiva más baja que las pequeñas, ha dicho la Casa Blanca.

El plan enfrenta una dura oposición de los legisladores republicanos que han mostrado pocos signos de dejarse influir por el sentimiento de las pequeñas empresas.

Otro artículo de interés: Biden quiere cobrar impuesto global a empresas en todo mundo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s