Agria respuesta de Moscú a Ucrania

INTERNACIONAL

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Presidente ruso, Vladímir Putin / Foto: Kremlin

Lectura: 5 minutos

Una polémica histórico-antropológica inflama los ánimos de los rusos hacia los ucranianos. Al conflicto permanente en el Donbas (frontera este ucraniana) se sumó la controvertida cuestión de las camisetas de la selección nacional de fútbol de Ucrania, en las que aparece una referencia a Crimea ─ocupada por Rusia en 2014─.

Desde entonces el territorio ucraniano permanece en poder de los delegados de Moscú que han buscado «rusificar» las instituciones de la península, protegidos por soldados del ejército ruso que custodian las principales ciudades de Crimea afirman fuentes privadas de comunicación.

La nueva mecha que enciende la polémica es un proyecto de ley presentado en la Rada (el Parlamento de Kiev) por el presidente Volodymyr Zelenski. El tema que aborda, los «pueblos nativos» del país atravesado por el río Dniéper.

La lista de estas etnias originarias no incluye a los rusos, lo que hizo entrar en cólera a Vladímir Putin.

El 12 de junio, fecha que conmemora la independencia de Rusia, el presidente ruso especuló con que «ahora medirán el tamaño del cráneo de nuestros parientes de sangre, y millones de personas tendrán que abandonar Ucrania para no vivir como ciudadanos de segunda clase».

«Están copiando las teorías y prácticas de la Alemania nazi», agregó. La Duma Estatal rusa también emitió una nota de protesta, calificando el proyecto de ley ucraniano como «un insulto a la memoria histórica, un nuevo intento de interponer obstáculos y cuestiones de odio recíproco entre ucranianos, rusos y los demás pueblos nativos de Ucrania».

En efecto, en la lista de Zelenski solo aparecen tres pueblos, además de los ucranianos propiamente dichos: los tártaros de Crimea, los habitantes originarios de la península de Crimea, y los karaítas, una comunidad judía de origen turco asentada en Crimea y en la costa del Mar Negro.

Además, se afirma que los ucranianos están emparentados con los polacos y descienden en gran medida de los cosacos del Don, que reunieron a hombres libres ─desde Oriente a Occidente─ en busca de autonomía.

El presidente ucraniano prometió que la ley será aprobada antes del verano. Se presentó en la Rada el pasado 18 de mayo, día en que Ucrania recuerda a las víctimas del genocidio de los tártaros de Crimea.

En 1944, Stalin ordenó la deportación masiva de dos millones de personas, que fueron trasladadas a Siberia en el plazo de una semana. Zelenski también aclaró que la ley permitirá «la desocupación y reintegración de Crimea y Sebastopol antes del 2032, con una concepción del desarrollo de la lengua tártara-crimea». Por lo tanto, la ley tiene un propósito directamente antiruso, y prevé la devolución de la península a la nación ucraniana.

Según Zelenski, «por fin, haremos lo que debería haberse hecho hace 30 años, después de ocho mandatos de la Rada y de todos mis predecesores».

El término «pueblos nativos» (korennye narody) incluso figura en la Constitución ucraniana, en la que el Estado se compromete al «desarrollo de la identidad étnica, cultural, lingüística y religiosa no sólo de las minorías nacionales, sino también de todos los pueblos nativos de Ucrania».

La misma concepción se desprende de varias leyes del país, como aquella relativa a las lenguas oficiales, que establece que el ucraniano es el idioma estatal. Las lenguas de los «pueblos autóctonos» pueden utilizarse en la enseñanza hasta el nivel medio.

Todas las demás lenguas se estudian aparte y entran en la categoría de lenguas extranjeras. El estudio de las lenguas debe hacerse en cursos puntuales. De hecho, el ruso se equipara a una lengua extranjera, y lo que es más, «no europea».

El proyecto de ley enumera las características de un «pueblo nativo»: se formó en el territorio de Ucrania; tiene una identidad lingüística y cultural; tiene órganos representativos tradicionales, sociales y culturales; tiene conciencia de ser un pueblo nativo de Ucrania; constituye una minoría en el país. Por último, no tiene un estado propio fuera de las fronteras ucranianas ─lo que excluye a los rusos─.

Según Zelenski, las características están en línea con los documentos de las Naciones Unidas que tratan sobre estas cuestiones.

La diatriba entre rusos y ucranianos hunde sus raíces en un origen común: la Rus de Kiev del siglo XI, que Moscú habría heredado en el siglo XV, tras el «yugo tártaro».

Los rusos también tienen leyes para la protección de los «pueblos nativos» minoritarios: consideran a los ucranianos como una variante de su propia composición multinacional encabezada por los rusos, sin distinguirlos realmente de su propia etnia, tal como hacen los bielorrusos.

Putin se burla de la iniciativa de Zelenski y le echa en cara que «él mismo es de nacionalidad judía». La propuesta del presidente ucraniano pretende cerrar una disputa centenaria, aunque las definiciones sobre el papel no cambiarán mucho la situación de un pueblo cuya identidad siempre ha permanecido en suspenso, en la frontera entre Europa Occidental y Asia Oriental, estiman los expertos.

Otro artículo de interés: Según Moscú OTAN inunda de armas a Ucrania

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