¿¿Gigante con pies de barro??

INTERNACIONAL

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Obra pública en peligro / Foto: Thomas Berg

Lectura: 3 minutos

La pujante economía china, que avanza en los países que necesitan financiamiento y producción intensiva, enfrenta la etapa de la claridad en las cuentas públicas con severas dificultades que recién se conocen en las democracias occidentales.

La Deuda Pública de China llegó al 280% del PBI en 2020 debido a los efectos de la pandemia, expresaron fuentes ligadas a la economía del gigante asiático.

La deuda «oculta» de los gobiernos locales (provincias) amenaza la estabilidad financiera. El gobierno reacciona frenando la inversión en infraestructuras mientras evalúa el impacto económico de la campaña contra los gigantes de la alta tecnología, todas de Estados unidos, y la modalidad de las escuelas privadas.

Crecen en China los temores por el nivel de la deuda nacional, manifiestan los especialistas. A pesar de la recuperación económica del COVID-19 que se registró en la segunda mitad de 2020, el año pasado el país acumuló deudas equivalentes al 280% del producto bruto interno.

Según datos del Banco Popular de China, el ratio era del 255% en 2019, cifras que siempre convocan al escepticismo en los expertos europeos y occidentales en general debido a la opacidad en las cuentas públicas chinas.

Varios observadores consideran que en realidad la deuda es mucho más elevada: las cifras oficiales no incluyen el endeudamiento extrapresupuestario de los gobiernos locales.

Como informó el South China Morning Post, Wang Zhaoxing, exvicepresidente de la Comisión Nacional para el Control de Bancos y Seguros, estima que los préstamos hipotecarios (no pagados) y la deuda «oculta» de los gobiernos locales constituyen una amenaza potencial para la estabilidad financiera del país.

En los últimos 30 años, China apuntó a la inversión en infraestructuras para impulsar el crecimiento. La necesidad de frenar el aumento de la deuda mientras el país sigue luchando contra la pandemia de coronavirus está obligando a las autoridades centrales a posponer algunos proyectos de infraestructura, especialmente los autorizados por las administraciones locales.

De hecho, muchas provincias están en riesgo de quiebra, empobrecidas por la caída de los ingresos fiscales debido a la crisis sanitaria.

En 2017, Beijing había fijado un techo del 250% del PIB para la deuda nacional. El estallido de la emergencia de COVID-19 freno los planes. Para estimular la economía, el año pasado el gobierno lanzó un plan por valor de 3,6 billones de yuanes (471.000 millones de euros), desembolsos que agravaron la situación de la deuda.

La aparición de nuevos brotes de coronavirus amenaza la recuperación económica del país, que sigue tibia. También pesan los efectos de las graves inundaciones que están afectando al centro de China y el aumento de los precios de las materias primas.

A corto y mediano plazo, fuentes chinas hablan de la necesidad de evaluar asimismo el impacto de la campaña del gobierno para regular las actividades de los gigantes tecnológicos nacionales (entre ellos la industria de los videojuegos), al igual que la campaña de control de las escuelas privadas que ofrecen cursos extraescolares.

Se trata de un negocio global por valor de 102 mil millones de euros en 2019, que llegará a los 131 mil millones en 2025.

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