Expectativa por reunión de bancos emisores

INTERNACIONAL

Foto: Gerd Altmann en Pixabay

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Comenzó el jueves la reunión de los bancos emisores de todo el mundo ─los mas importantes─ de manera virtual dejando de lado el tradicional encuentro en Jackson Hole, un pequeño pueblo en las Montañas Rocallosas, en el estado de Wyoming, Estados Unidos.

Es la segunda vez desde 2020 que el banco central estadounidense, la Reserva Federal (Fed), no invita a un encuentro presencial. Debido a la pandemia, los banqueros y economistas comenzaron la reunión de manera virtual desde el jueves hasta el sábado.

Aunque los expertos bursátiles ─en especial Wall Street─ no esperan demasiadas novedades, sí aguardan con gran expectación el discurso del presidente de la Fed, Jerome Powell, el viernes.

La gran pregunta es saber si Powell ofrecerá un panorama sobre cuándo podrán empezar los bancos centrales a disminuir gradualmente las medidas extraordinarias de política monetaria expansiva tomadas en 2008 para hacer frente a la crisis económico-financiera.

Entre esas medidas figura la compra de bonos. Algunos se preguntan incluso si podría haber un giro en la política de intereses.

Sin embargo, Jörg Krämer, director económico del Commerzbank, no cuenta con eso. Los guardianes estadounidenses de la moneda insinuaron a menudo en las últimas semanas que pronto reducirían la compra de bonos.

«¿Por qué habría que acelerar eso ahora?», plantea Krämer, dado que ya el último informe sobre el mercado laboral en EE. UU. no habría aportado nuevos datos. La Fed, a diferencia del Banco Central Europeo (BCE), no solo se ocupa de mantener estables los precios, sino también de lograr un máximo de empleo en el país.

Actualmente, la Fed compra mensualmente bonos estatales e hipotecarios por un volumen de 120.000 millones de dólares con el objetivo de dar impulso a la economía, además de la (ya baja) tasa de interés, del 0 hasta un 0,25 por ciento.

Entretanto, EE. UU. logró cumplir con el objetivo inflacionario, según la opinión de varios economistas. De hecho, los precios subieron en julio un 5,4 por ciento. Pero justifican ese aumento diciendo que se debe, sobre todo, a las altas tarifas de suministro de energía y a los precios de los alimentos.

En realidad, expertos de este y del otro lado del Atlántico sostienen que los precios deberían subir un dos por ciento, y si registraran durante un corto lapso un alza mayor, no sería tan grave. Lo importante es el desarrollo de los precios a mediano plazo, aseguran.

A pesar de eso, Volker Wieland, profesor de Economía Monetaria de la Universidad Goethe, de Fráncfort del Meno, advierte: «Lo que en meses pasados mantuvo la inflación por debajo del techo fijado fueron, sobre todo, los precios de importación. Allí el desarrollo fue débil, pero eso puede cambiar mucho en el futuro».

Los problemas en la cadena de distribución global y el aumento de los costos de carga ya están influyendo fuertemente en la importación, alerta Wieland. «Eso puede cimentarse más de lo que los bancos centrales pueden prever en este momento».

Cuando el entonces jefe de la FED Ben Bernanke insinuó en 2013 una disminución de la compra de bonos, provocó gran incertidumbre. Eso llevó a un fuerte aumento del tipo de interés, y con él, a una caída importante en las cotizaciones de los bonos, algo que afectó especialmente a los países en desarrollo.

Pero esta vez la economía estadounidense está en un buen momento, impulsada por el paquete coyuntural que presentó el presidente Joe Biden. Asimismo, los mercados financieros están ahora mejor preparados.

También la Fed quiere evitar reacciones de magnitud en los mercados financieros, como en 2013, dice Carsten Brzeski, jefe economista del banco alemán ING. Sobre todo el mercado inmobiliario ha recibido un fuerte impulso debido a la política monetaria laxa. Por eso, la Fed será muy cuidadosa al iniciar la salida de las medidas anticrisis.

Los observadores cuentan ahora con que la Fed podría presentar un cronograma para la disminución gradual de las medidas luego de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), el 21 y 22 de septiembre, porque para esa fecha se habrá presentado otro informe sobre el mercado laboral, explica Jörg Krämer.

Eso es una base más sólida para poder decidir. El Commerzbank pronostica una reducción real de la compra de bonos durante el cuarto trimestre de 2021.

Pero el Banco Central Europeo no debería dejarse impresionar por eso, subrayan los especialistas.

De todos modos, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, afirma una y otra vez que el BCE todavía tiene que seguir respaldando la coyuntura.

Otro artículo de interés: ¿Fin de tasa cero en Estados Unidos?

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