Más esfuerzo para combatir cambio climático, reclaman expertos

INTERNACIONAL

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Foto: seagul from Pixabay

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A dos semanas de la apertura de la cumbre climática COP26 de Naciones Unidas y en plena escalada de los precios de la electricidad en Europa, la agencia lanza en su informe anual «serias advertencias ante la dirección que está tomando el mundo» en esta cuestión.

El informe de este organismo de la OCDE reconoce la emergencia de una nueva economía de baterías, hidrógeno o coches eléctricos, pero este progreso queda contrarrestado por «la resistencia del statu quo y las energías fósiles».

«El progreso de las energías limpias es demasiado lento para situar las emisiones globales en un declive sostenido hacia cero» para 2050, lo que permitiría mantener el calentamiento global por debajo de +1,5 ºC, indica la agencia, así como evitar turbulencias en los mercados energéticos.

El petróleo, el gas y el carbón están en el origen todavía de un 80% del volumen total de la energía consumida y son responsables de tres cuartas partes de los desajustes climáticos, afirma.

Hasta ahora, los compromisos climáticos adquiridos por los Estados solo permitirían, en caso de cumplirse, alcanzar hasta 2030 un 20% de la reducción total de emisiones de gases de efecto invernadero necesaria para mantener el calentamiento bajo control.

«Las inversiones en proyectos energéticos descarbonizados deben triplicarse en diez años para (alcanzar) la neutralidad de carbono en 2050», apunta el director de la AIE, Fatih Birol.

Como la crisis del covid frenó los progresos en la electrificación, especialmente en África subsahariana, la financiación de los países emergentes es clave porque deberán equiparse evitando las centrales de carbón.

Los europeos deben prepararse para pagar facturas de electricidad y gas aún más altas en los próximos meses. Algunos países europeos, como España, están aprobando medidas de emergencia como la limitación de los precios y de los beneficios de las empresas de servicios públicos. El objetivo es frenar la actual subida de precios y evitar repercusiones sociales y políticas.

«Las políticas climáticas y energéticas se han convertido en una línea de división y conflicto en nuestras sociedades. Esto tiene que ser políticamente gestionado para mantener la paz social y evitar perjuicios en la cohesión de la Unión Europea», dijo a DW Kirsten Westphal, analista de la Fundación Ciencia y Política (SWP).

La UE tiene muchos programas para acelerar la transformación de los sistemas energéticos e impulsar su plan plan verde de recuperación. Los presupuestos de los estados miembros ya están sobredimensionados. Pero España reclama ahora «un menú de políticas europeas prediseñadas para reaccionar ante las dramáticas subidas de precios».

El ejemplo español muestra que las medidas de emergencia tendrán consecuencias en las empresas energéticas, cuyos beneficios disminuirán, afectando también su capacidad para invertir en los sistemas energéticos del futuro.

«Esta crisis de precios y enorme volatilidad llega en el peor momento posible para la recuperación verde. Ha destruido un capital muy necesario para la inversión en energías renovables y tecnologías», dijo Westphal.

Los precios mayoristas de la energía, los que pagan las empresas energéticas, se han duplicado con creces este año por muchas razones, entre ellas un repunte de la economía más fuerte de lo previsto y la escasa oferta de combustibles fósiles. Rusia, por ejemplo, está vendiendo una cantidad limitada de gas a sus clientes en el mercado europeo al contado. Algunos comentaristas incluso han sugerido que la estrategia pretende acelerar la aprobación del polémico gasoducto Nord Stream 2 por parte de los reguladores del mercado de la UE.

Además, hay factores temporales que añaden presión, entre ellos el cierre del cable eléctrico entre Gran Bretaña y Francia debido a un incendio, o los numerosos cortes de electricidad provocados por fenómenos climáticos extremos.

«Hay pocos indicios que sugieran que las subidas vayan a detenerse pronto», declaró a DW Tom Marzec-Manser, principal analista de gas en Europa de la consultora energética ICIS.

Estas tendencias globales se suman a las condiciones meteorológicas, que son indiscutiblemente claves para los mercados del gas y la energía.

«En Europa, el invierno se prolongó casi hasta mayo con temperaturas más frías que lo usual. Además, se registraron olas de frío en enero y febrero en Asia, Europa y Norteamérica, lo que aumentó considerablemente las necesidades de gas para la calefacción y la generación de electricidad», dijo a DW Jean-Baptiste Dubreuil, analista principal de gas natural de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La escasez de suministro continuó en el verano, ya que las olas de calor, unidas a la sequía, presionaron los sistemas eléctricos de Estados Unidos, Brasil, China y el Mediterráneo. Las olas de calor aumentaron la demanda de electricidad para el aire acondicionado, mientras que las sequías disminuyeron la energía hidroeléctrica, lo que empuja a las empresas energéticas a recurrir a los combustibles fósiles.

Según el grupo de expertos Ember, el cambio climático es el principal responsable de la situación actual, ya que aumenta la probabilidad de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos, lo que genera perturbaciones en el mercado y acaba provocando un aumento de los precios de la energía.

«El reciente informe del IPCC afirma claramente que el cambio climático inducido por el hombre está provocando fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en todo el mundo. Hemos visto pruebas locales de ello con las inundaciones sin precedentes de Alemania este mes de julio, con cientos de vidas perdidas y unos costes de reconstrucción que se estiman en 30.000 millones de euros (35.000 millones de dólares). Y este es solo uno de los múltiples incidentes que se producen a diario en todo el mundo», declaró a DW Sarah Brown, analista principal de electricidad de Ember.

La actual transformación de los sistemas energéticos es tal que la limitada generación de electricidad a partir de fuentes renovables empuja a las empresas energéticas a utilizar más combustibles fósiles. Dados los elevados precios del gas, el cambio del gas al carbón es un fenómeno global.

La semana pasada, el gigante gasístico ruso Gazprom decidió no incrementar los envíos de gas a Europa, mientras que Noruega anunció su intención de aumentar las exportaciones de gas natural al resto de Europa.

El impacto en los hogares, las empresas y los presupuestos nacionales dependerá de estas decisiones comerciales y de otros factores, incluidas las posibles medidas de emergencia que adopten los gobiernos de toda Europa.

Sin embargo, las condiciones meteorológicas seguirán siendo cruciales. Un invierno frío aumentará la demanda de energía, mientras que los fenómenos meteorológicos extremos también podrían causar interrupciones en el suministro.

Otro artículo de interés: Masiva manifestación contra calentamiento global en Bruselas

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