Persiste disputa entre Francia y Reino Unido por conflicto pesquero

INTERNACIONAL

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Primer ministro británico, Boris Johnson junto al presidente francés, Emmanuel Macron / Foto: Number 10

Lectura: 7 minutos

Los dos países están remozando viejas disputas que provocaron heridas históricas. Europa es un territorio de guerra, la paz no llega, siempre está lejana, ni aun después de los enfrentamientos que en el siglo pasado provocaron asombro y tristeza universal.

Una Europa unida en acuerdos supra nacionales, fortalecida con una moneda común como es el euro, parecía encaminada por el sendero de la concordia. Los más alejados, al este del centro de las decisiones políticas, formaban fila para ingresar a la Unión Europea. Hoy el fervor ha disminuido, y por el contrario, aparece el Brexit con el Reino Unido, Polonia con amenazas de divorcio, y conflictos derivados del conflicto.

El gobierno de Londres decidió aplicar un nuevo sistema de cuotas a los pesqueros franceses que recorren los caladeros alrededor de las islas del costado occidental del Canal de la Mancha que divide a los dos países, Guernsey y Jersey especialmente. París respondió de manera contundente, bloqueó a los barcos británicos en la península de Cherburgo.

La mejor manera de sustentar la posición de los involucrados es culpar al otro, como hizo el presidente Macron en la reunión del G20, cuando dijo «la pelota está del lado del Reino Unido». Antes estuvo reunido con el jefe del gobierno inglés, Boris Johnson, compartiendo saludos amistosos y sonrisas frente a la prensa. Asombro en los pescadores franceses y británicos.

Para envenenar más el conflicto, el palacio presidencial francés dio a conocer un comunicado para advertir que a partir del martes 02 de noviembre comenzarán las represalias contra los barcos británicos de pesca debido a la política de cuotas aplicadas por Londres.

La prensa francesa está de fiesta elogiando la firmeza del gobierno de Macron, retomando viejas controversias con la isla, no solo cuando ambos practicaban la pirateria y el colonialismo.

Mientras tanto los barcos de pesca británico tendrán prohibido el acceso a los puertos franceses con el perjuicio consabido para los comerciantes del continente. En otro capítulo de la guerra de la pesca, Francia promete endurecer los controles sanitarios y aduaneros con el Reino Unido y limitar las importaciones de pescado británico. Todo a pérdida, para ambos lados del Canal, con perjuicio para los pescadores, muy alejados de las oficinas de Londres y París donde se toman las decisiones, malas generalmente.

Olivier Lepretre, presidente del Comité de Pesca de Boulogne-sur-Mer, una de las principales localidades afectada por el conflicto pesquero, dijo a la prensa que la historia es más importante que la disputa. «Si la situación permanece bloqueada, los pescadores van a mostrar los dientes, tienen que trabajar y poder pescar en aguas británicas como viene siendo desde el inicio de los tiempos», dijo Lepretre.

Los pescadores franceses no comparten las políticas de París, menos los comerciantes involucrados. La pesca que llega desde el Reino Unido representa una parte importante del negocio de las empresas que procesan el pescado a la vez que constituye un aliciente de empleo en la región.

«Dejen de amenazar a los pesqueros del Reino Unido, dejen de amenazar los puertos del canal de la Mancha y acepten que tenemos todo el derecho de asignar licencias de pesca en virtud del acuerdo», defendió la ministra británica de Asuntos Exteriores, Liz Truss, en la cadena Sky News.

Truss aseguró además que reclamarán las medidas compensatorias del acuerdo comercial fijado con la Unión Europea tras el Brexit si «no hay una solución en 48 horas».

El secretario francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, resaltó en Twitter que más del 40 % de las peticiones de licencia hechas por pesqueros franceses siguen sin recibir respuesta, y si bien el 90 % de las licencias comunitarias han sido aceptadas, faltan todas las francesas. París tiene los nervios alterados.

«Después de diez meses, cuando falta un número tan significativo de licencias de un solo país, no se trata de un problema técnico, es una decisión política y una ruptura del Tratado de Comercio y Cooperación. Un amigo, aliado y socio responsable debería mantener su palabra y cumplir con sus compromisos legales», añadió Beaune.

Francia solicitó la intervención de la Unión Europea para frenar el bloqueo del Reino Unido. Macron también exige medidas de corrección en caso de no llegar a un acuerdo satisfactorio con Londres.

El acuerdo del Brexit establece que los pescadores pueden faenar en aguas británicas previa obtención de la licencia que otorga Londres despues de probár que ya pescaban en la zona. Sin embargo, los franceses están furiosos, presos de la burocracia del Reino Unido por la complejidad y la lentitud para obtener los certificados habilitantes.

El gobierno británico anunció el jueves pasado que convocará a la embajadora francesa en respuesta a las medidas de represalia de la administración parisina contra barcos británicos. Otro capítulo en la guerra de la pesca entre Londres y París.

La jefa de la diplomacia británica, Liz Truss, encargó a su secretaria de Estado para Europa, Wendy Morton, que «convoque a la embajadora francesa», Catherine Colonna, anunció un portavoz del gobierno británico el jueves por la tarde.

«Lamentamos el lenguaje de confrontación que ha utilizado constantemente el gobierno francés sobre este tema, que no facilita que se resuelvan las cosas», añadió el portavoz.

La decisión británica de convocar a la embajadora francesa da otra dimensión a las tensiones entre Francia y Reino Unido por las licencias pesqueras.

El anuncio se hizo público después que Francia dispusiera las primeras represalias contra el Reino Unido, si las licencias para pescadores franceses son insuficientes, medidas que Londres consideró «desproporcionadas».

Las severas medidas deben comenzar el 2 de noviembre a menos que los pesqueros franceses obtengan más licencias para pescar en aguas británicas.

El miércoles pasado las autoridades francesas anunciaron una multa a dos pesqueros británicos «en el marco del endurecimiento de los controles en la Mancha», todo ello en un contexto de «conversaciones sobre las licencias con Reino Unido y la Comisión Europea».

Londres solo comprende «el lenguaje de la fuerza», afirmó el jueves por la mañana el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, mientras la ministra del Mar, Annick Girardin, aludió a «un combate» para obligar a Reino Unido a respetar sus compromisos.

Los viejos enemigos vuelven a las andadas.

Otro artículo de interés: Nuevo capítulo de guerra de pesca entre Francia y Gran Bretaña

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