Histórico ejercicio militar de Israel con países árabes

INTERNACIONAL

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Foto: Official U.S. Navy Page

Lectura: 7 minutos

El Mando Central de la Armada de Estados Unidos informó oficialmente la realización de ejercicios militares-navales en la zona del Mar Rojo con la participación de fuerzas israelíes, norteamericanas, de Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.

Es la primera vez que se llevan a cabo ejercicios militares conjuntos de tropas estadounidenses e israelíes con países árabes, en el mar Rojo, siguiendo los pasos del deshielo diplomático que comenzó el expresidente Donald Trump.

Las Fuerzas Armadas de Israel, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Estados Unidos realizaron un ejercicio naval conjunto en el mar Rojo, dice el comunicado.

Se trata del primer ejercicio conjunto anunciado públicamente entre Bahréin y EAU con Israel, país con el que establecieron lazos diplomáticos hace un año en los denominados Acuerdos de Abraham, promovido por Washington.

El Mando Central de la Armada de Estados Unidos (NAVCENT) informó este jueves que los ejercicios empezaron el miércoles y se extenderán por cinco días, con entrenamientos de «operaciones multilaterales de seguridad marítima en el mar Rojo».

El comunicado deja a resguardo el territorio del Mar Rojo, que se extiende desde el Canal de Suez al golfo de Adén, donde se llevan a cabo los simulacros militares en un intento de preservar la zona por razones de seguridad.

El ejercicio incluye el entrenamiento a bordo del buque de transporte anfibio «USS Portland», centrado en «tácticas de visita, abordaje, búsqueda e incautación» para «mejorar la interoperabilidad» entre las fuerzas de estos países.

El comandante de NAVCENT y de la Quinta Flota de Estados Unidos, vicealmirante Brad Cooper, dijo que «la colaboración marítima ayuda a salvaguardar la libertad de navegación y el libre flujo del comercio, que son esenciales para la seguridad y la estabilidad regionales».

La zona es clave para el transporte mundial de petróleo y se ha visto sacudida por la inestabilidad reciente en Yemen ademas de otros actos terroristas.

La sede de la Quinta Flota de EE. UU. se encuentra en Bahréin, un pequeño país insular en el golfo Pérsico aliado de Washington. La base y los efectivos de la Armada estadounidense allí desplegados supervisan la seguridad en una veintena de países de unos 4,5 millones de kilómetros cuadrados, desde el golfo Pérsico hasta zonas del océano Índico, pasando por el mar Rojo y el golfo de Omán.

En octubre pasado el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Yair Lapid, explicó en Washington cómo ampliar las relaciones diplomáticas con naciones del mundo árabe en una reunión con el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan.

Lapid llevó a cabo en Washington una visita oficial invitado por su homólogo estadounidense, Antony Blinken, donde discutieron temas estratégicos de la región del Medio Oriente.

Con Sullivan, «acordaron que Estados Unidos e Israel seguirán trabajando de manera estrecha para fortalecer y expandir las relaciones pacíficas entre Israel y países en el mundo árabe y musulmán», de acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca.

Además, «hablaron sobre profundizar las relaciones de Israel con Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos», tres de los cuatro países, junto a Sudán, que en el 2020 con Donald Trump en la Casa Blanca normalizaron relaciones con Tel Aviv.

En la reunión, Sullivan reafirmó el «inquebrantable» compromiso de Estados Unidos con la «seguridad de Israel» y para evitar que Irán «jamás posea una arma nuclear».

En Washington, Lapid también se reunió con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Antes de la reunión con Harris, la vicepresidenta también definió la relación con Israel como «inquebrantable», mientras que en el Congreso, Pelosi dijo que el apoyo a Israel está en «su ADN».

Lapid, por su parte, en declaraciones en la Casa Blanca, dijo que su visita tiene como principal foco el programa nuclear iraní.

Sin embargo, reconoció que también busca trazar una «estrategia para los próximos cien años» para «fortalecer la relación bipartidista con la próxima generación de jóvenes estadounidenses».

Además de la reunión de Lapid con Blinken en un encuentro bilateral también participó en otra ampliada, trilateral, con el responsable de Relaciones Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Abdullah bin Zayed Al Nahyan.

«Discutieron los avances logrados desde la firma de los Acuerdos de Abraham el año pasado, las oportunidades futuras de colaboración y asuntos bilaterales, incluida la seguridad y estabilidad regional», señaló el Departamento de Estado en un comunicado.

Bennett, advirtió en su primera intervención ante la ONU que Irán está muy cerca de poder desarrollar armas nucleares y aseguró que, haga lo que haga el resto del mundo, su país no lo va a permitir.

Bennett dedicó buena parte de su discurso a alertar de la amenaza que, a su juicio, Teherán plantea para Oriente Medio, sobre todo por el «gran salto» que en los últimos años ha dado su programa atómico. «El programa de armas nucleares de Irán está en un momento crítico», manifestó el primer ministro israelí, que acusó a otros países de ignorar repetidas pruebas de esos avances o de haberse «cansado» de este asunto.

«Israel no tiene ese privilegio. No nos cansaremos. No vamos a permitir que Irán adquiera un arma nuclear», insistió Bennett, que pareció sugerir el uso de medidas alternativas a la diplomacia al subrayar que «las palabras no detienen las centrifugadoras» atómicas.

Además, acusó a Teherán de buscar la desestabilización de todo Oriente Medio al apoyar a grupos como Hezbolá en el Líbano, Hamás en Palestina o milicias chiíes en Irak y denunció su intención de dotarlos con «enjambres de drones» armados que ya ha puesto en servicio en los últimos meses y que han causado víctimas en varios países.

Poco después de la intervención israelí, tomó la palabra el ministro de Exteriores de Yemen, Ahmed Awad Bin Mubarak, quien también atacó repetidamente a Irán por su intervención en la guerra que azota su país desde 2014, protagonizada por el gobierno de Sanaa (apoyado por Arabia Saudí y Emiratos Árabes, principalmente) y la milicia de los hutíes, de credo chií y apoyada por Irán.

«Irán sigue siendo parte del problema, de las injusticias, la opresión y la destrucción» en Yemen, dijo el ministro, sin hacer alusión a la intervención de los demás países que desde 2015 formaron una coalición internacional contra los hutíes pro iraníes.

Otro artículo de interés: Egipto retoma vuelos comerciales con Israel

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