Peronismo después de elecciones, análisis de Norberto Zingoni desde Madrid

OPINIÓN

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Foto: elad abraham

Por *Norberto Zingoni, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

Lectura: 4 minutos

Junto con el país siempre promesa (Ortega y Gasset, La Pampa…promesas y El hombre a la defensiva) tuvimos un movimiento nacional y popular justicialista prometente que forjó 13 años de realizaciones, en especial para la clase trabajadora, sufrió 17 años de ostracismo y proscripción y, a partir de 1983 empezó una decadencia que se arrastra hasta nuestros días.

Los peronistas transformamos (hay distintas gradaciones en la responsabilidad según el poder que haya tenido cada uno) un movimiento nacional de los trabajadores en una maquinaria de poder despiadada y sin ideología. Nacimos por una decisión de un pueblo que quería ser protagonista y un líder que aceptó guiar esa decisión popular. El 17 de octubre de 1945 hubo un pacto tácito con el ciudadano: mientras defiendas mis intereses apoyaré al peronismo. El pacto se rompió hace ya muchos años. Y está a punto de consumarse el divorcio definitivo dentro de pocos días en las elecciones de noviembre y luego en las elecciones de 2023. Si el pueblo deja de votar y apoyar al peronismo quedará solo una cáscara vacía.

Cegados por el poder olvidamos, entre tanta amnesia nuestra razón de ser; lo decía Scalabrini Ortiz cuando la reforma constitucional de 1949: «El peronismo gobierna y legisla prioritariamente para los que no tienen protección. Los poderosos tienen su propia fuerza en su dinero y su poder, no necesitan gobierno ni legislación que los ampare». Gobierna y legisla prioritariamente para los pobres… Diez millones de pobres es la respuesta del peronismo actual a uno de los fundadores del peronismo.

En los últimos años (desde 1983 fue más evidente) hubo alejamiento, olvido, y muchas veces transgresión del peronismo original o de algunas de sus características constituyentes. Sólo un «parecido de familia», una liturgia vacía, algunos rasgos que hacían recordar al peronismo original de 1943/1955. Pero la «marchita» cantada a viva voz y con los deditos en V por dirigentes desprestigiados ya no alcanzaba. La gesta del peronismo original había quedado muy atrás. Sin este olvido de los peronistas de su origen, de sus luchas primeras a favor de los pobres, de sus proscripciones y persecuciones antidemocráticas (1955/1973 – 1976/1983), sin esa amnesia selectiva no se podría explicar que gobiernos llamados peronistas toleren la pobreza extrema, el desamparo de los niños, el aumento de la deuda externa, la venta del patrimonio nacional, la corrupción, etc.

La superación del peronismo fue intentada varias veces en la larga historia del Movimiento. El exdictador Onganía junto al dirigente de la UOM Vandor tentaron en 1970 «el peronismo sin Perón». (las obras sociales sindicales vienen de esa época, en tiempos de Perón las obras sociales sindicales no existían). Los Montoneros en 1973 repiten la intentona pero esta vez desde la izquierda radical: copar al peronismo, desnaturalizarlo. Fracasaron también. Pero el que menos lo parecía lo logró: el kirchnerismo. Néstor Kirchner, por sugerencia de Chacho Alvarez, intentó en los primeros tiempos de su gobierno un «movimiento transversal» que contuviera, entre otros, al peronismo. Abandonó la idea cuando vio que peligraba la elección. Desde el 2003 el peronismo es un magma utilizado por el kirchnerismo según sus necesidades. Y los dirigentes peronismo dejaron hacer mientras les dieran algún kiosco que atender. No faltaría más.

Hay peronistas en el gobierno y en la oposición, en los gobernadores y en los opositores a los gobernadores, en los intendentes y en la oposición a los intendentes, en los demandados y en los que demandan. Hay dirigentes peronistas en todos lados. Intentarán reflotar la maquinaria de poder. Eso no se extinguirá fácilmente de la escena pública. Lo que está a punto de extinguirse es el peronismo…si el pueblo deja de seguirnos y votarnos.

 

*Norberto Zingoni es autor de: El peronismo y el enigma del país inacabado.

Otro artículo escrito por Norberto Zingoni: Argentina y el peronismo

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