Europa acusa a Putin de socavar unidad del bloque occidental

INTERNACIONAL

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Secretario general de OTAN, Jens Stoltenberg / Foto: NATO North Atlantic Treaty Organization

Lectura: 8 minutos

El presidente de Bielorrusia es el alfil de Vladímir Putin dispuesto a cumplir los planes de Moscú al pie de la letra. Alexandr Lukashenko, de él se trata, afila los dientes para presionar a los países fronterizos que están alarmados por la cantidad de inmigrantes árabes y africanos que llegan vía Bielorrusia.

Polonia y Lituania son los afectados directamente, países que fueron parte del imperio soviético, sometidos a sangre y fuego, que ahora Putin pretende reverdecer, con idénticos modos. Ucrania puede dar fe del plan invasor que cuenta con el sostén del presidente bielorruso.

País pobre, de escasa movilidad social, con una población carente de recursos básicos, Lukashenko se mantiene por el poder de Moscú, y responde con fidelidad absoluta a los planes rusos.

La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, garantizaron apoyo a Lituania ante la «guerra híbrida» organizada por el régimen de Lukashenko.

Hablando con la prensa en la capital, Vilna, junto al presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, y la primera ministra, Ingrida Šimonytė, Von der Leyen expresó la «total solidaridad de la UE con Lituania, Letonia y Polonia en estos tiempos difíciles».

«Lukashenko ha fracasado en su intento de minar la solidaridad y la unidad de la UE», afirmó.

Lituania se enfrenta a un «ataque híbrido cínico y peligroso» organizado por el régimen de Lukashenko y que pone en riesgo la vida de civiles inocentes, y al que el país báltico ha respondido con «humanidad y firmeza», dijo.

Garantizó que la UE seguirá apoyando a Lituania y recordó que triplicará los fondos para la gestión fronteriza en Lituania, Letonia y Polonia hasta 200 millones de euros para este año y el que viene.

Agregó que para luchar contra las diversas formas de ataque híbrido ─desinformación, ciberataques o la actual situación de «instrumentalización de seres humanos por motivos políticos»─ es importante que la UE y la OTAN trabajen conjuntamente.

Para responder a estos crecientes ataques, la UE y la OTAN deben «pasar a un siguiente nivel», dijo, y anunció que se está trabajando en una nueva Declaración Conjunta para renovar y actualizar la cooperación con el fin de crear una «alianza muy fuerte».

«El régimen de Lukashenko está explotando a gente vulnerable para presionar a países vecinos. Eso es inhumano y cínico», dijo Stoltenberg por su parte.

Aseguró que «ningún aliado de la OTAN está solo» y que «esta crisis afecta tanto a la OTAN como a la UE», de las cuales, recordó, Lituania es miembro.

Se refirió asimismo al objetivo de mejorar la cooperación entre la OTAN y la UE con una nueva Declaración Conjunta, porque ambas organizaciones, subrayó, son «más fuertes y más seguras» cuando cooperan.

«El régimen de Lukashenko y las fuerzas que lo apoyan continuarán poniendo a prueba con todos los medios y tácticas posibles la unidad del mundo occidental y su capacidad de responder y repeler ataques híbridos en forma de migración ilegal» dijo Nauseda.

Šimonytė subrayó la importancia de recordar cuál es el origen de este ataque híbrido: «el pueblo bielorruso fue privado de su derecho a decidir su propio destino y así evaluó la UE la situación».

Ucrania es el otro punto de controversia diaria donde interviene la alianza occidental para frenar los planes de Putin.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió a Rusia que un hipotético ataque contra Ucrania tendría «costos» y «consecuencias» para Moscú, y alertó sobre el refuerzo militar ruso en la frontera que «no ha sido provocado ni explicado».

«Está claro que si Rusia usa la fuerza contra Ucrania, eso tendrá costes, tendrá consecuencias, y, por tanto, seguimos pidiendo a Rusia una desescalada», declaró el político noruego.

Stoltenberg se expresó en ese sentido durante una rueda de prensa previa a la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN en Riga.

El secretario general aseguró que el refuerzo militar ruso «dentro y fuera» de Ucrania «eleva la tensión y el riesgo de errores de cálculo». «Este refuerzo militar no ha sido provocado ni explicado», subrayó.

Según especificó, esa concentración incluye capacidades pesadas como tanques, artillería, unidades acorazadas, drones y sistemas electrónicos de guerra, además de «fuerzas preparadas para el combate».

El secretario general aliado llamó a Moscú a «mostrar transparencia, reducir las tensiones y desescalar».

Resaltó que la concentración de fuerzas rusas «fuera de lo corriente» cerca de la frontera ucraniana se produce «en paralelo o combinada con una retórica agresiva por parte de Rusia».

«No hay certidumbre sobre las intenciones de Rusia, pero lo que sabemos es que ha concentrado fuerzas cerca de las fronteras de Ucrania y también sabemos que Rusia ha usado antes la fuerza militar contra Ucrania», recordó, en referencia a la anexión de Crimea en 2014, lo que motivó el mayor refuerzo de la Alianza en su flanco este desde el final de la Guerra Fría.

También mencionó que Moscú sigue desestabilizando el Donbás, en el este de Ucrania, y organizando ciberataques y ataques híbridos contra el país.

«Uniendo todo esto, por supuesto, hay razones para estar profundamente preocupado sobre el desarrollo de los acontecimientos que vemos a lo largo de la frontera de Ucrania», recalcó.

En cualquier caso, recordó que Ucrania es un socio de la OTAN y no un miembro, por lo que no es posible activar el artículo 5 de defensa colectiva, según el cual un ataque contra un aliado equivale a un ataque contra todos ellos.

Afirmó que la postura de la Alianza hacia Rusia «sigue sin cambios» y se mantiene «fuerte» la disuasión y defensa, al tiempo que la OTAN sigue «abierta al diálogo».

No obstante, lamentó que el Kremlin haya «cortado los lazos diplomáticos con la OTAN, porque en tiempos como estos el diálogo es más importante que nunca».

El secretario general señaló que los ministros aliados también tratarán en su reunión del 30 de noviembre y 1 de diciembre en la capital letona la situación de la región con sus homólogos de Georgia y Ucrania, «socios altamente valorados que aspiran a ser miembros» y que la OTAN «apoya de manera política y práctica».

Además, en la agenda figurará la crisis en la frontera con Bielorrusia y «la cínica explotación por parte de (el presidente bielorruso, Alexandr) Lukashenko de personas vulnerables para presionar a nuestros aliados Polonia, Letonia y Lituania».

En ese sentido, dijo que la cooperación «cercana» entre la OTAN y la Unión Europea es «esencial» frente a esa «campaña híbrida».

Durante la reunión ministerial se tratará, igualmente, el control de armas y la no proliferación, la situación en los Balcanes Occidentales y el proceso para actualizar el «concepto estratégico» de la Alianza, un documento que describe el propósito de la OTAN y que no se ha revisado desde 2010.

Asimismo, se dedicará espacio a Afganistán, donde Stoltenberg reconoció que con los años «la comunidad internacional estableció un nivel de ambición que iba mucho más allá del objetivo original de combatir el terrorismo», tras los atentados del 11 de septiembre. «En eso, no fuimos capaces de cumplir lo prometido», asumió.

Otro artículo de interés: Alerta del presidente de Ucrania por invasión de Rusia

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