Continúan protestas en Kazajistán

INTERNACIONAL

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Foto: Prachatai

Lectura: 5 minutos

El levantamiento popular en las dos grandes ciudades del país, la capital política Astana y Almaty, la principal urbe económica kazaja, muestran la furia ciudadana por el precio del gas pero desnudan el hartazgo de la población gobernada por políticos corruptos, que solo buscan beneficio personal y mantenerse en el poder con el apoyo de Rusia y la curiosa indiferencia de Estados Unidos.

Los países del bloque occidental europeo reclaman al gobierno de Kazajistán el inmediato cese de la represión oficial y una convocatoria al diálogo entre las partes.

El presidente Kassym Jomart Tokayev dijo que los llamados a negociar eran «una estupidez» y aseguró que el país está bajo el ataque de 20.000 hombres armados y bien entrenados a los que urge «eliminar».

Tokayev anunció el viernes que autorizaba a las fuerzas del orden a abrir fuego «sin aviso previo» contra los manifestantes que han ocasionado graves disturbios los últimos días, a los que calificó de «bandidos», si ofrecen resistencia a las autoridades.

«Di la orden a los órganos de la policía y el Ejército de disparar a matar sin previo aviso», dijo Tokayev, en un discurso difundido por televisión, añadiendo que los «terroristas siguen dañando los bienes del Estado y usando armas contra los ciudadanos». A su juicio, la principal ciudad del país, Almaty, fue atacada por unos 20.000 hombres «tanto locales como extranjeros», entrenados y con «un plan claro».

«Desde el exterior se han hecho llamados a negociar una solución pacífica al problema. Una estupidez. ¿Qué tipo de negociaciones puede haber con criminales, con asesinos? Estamos lidiando con bandidos armados y entrenados que deben ser destruidos. Lo haremos en breve», aseguró el mandatario.

El país enfrenta una ola de protestas por el alza del precio de los combustibles, que no oculta la furia contra un régimen que gobierna con mano dura desde 1990.

Tokayev, que gobierna desde 2019 tras la renuncia de Nursultan Nazarbayev (el poder en las sombras según la prensa local que lideró el país desde 1990), indicó que las fuerzas de paz enviadas por la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, una alianza militar liderada por Rusia e integrada por otras cinco exrepúblicas soviéticas, ya llegaron a Kazajistán y permanecerán en el país de manera temporal para ayudar a restablecer el orden.

«Los enemigos no se han rendido y siguen cometiendo crímenes o preparándolos. La lucha debe seguir hasta el final», explicó. También urgió a indagar cómo fue posible que el Estado no se percatara de la existencia de «células militantes dormidas» que preparaban «ataques terroristas».

Tokayev agradeció a los líderes de China, Turquía y Uzbekistán, y especialmente a Vladímir Putin, por la ayuda en estos difíciles momentos.

Las fuerzas kazajas han abatido a 26 personas en la operación «antiterrorista» que efectúan sobre todo en la ciudad de Almaty para acabar con las violentas protestas que sacuden al país, informaron las autoridades el viernes.

De acuerdo con el Ministerio del Interior, se han detenido a más de 3.000 «delincuentes» y hay 18 personas «armadas» heridas.

Las autoridades reconocieron previamente la muerte de al menos 18 agentes del orden, dos de los cuales fueron hallados decapitados, siempre según la versión oficial.

El presidente Tokayev, califica de terroristas a los manifestantes que salen desde el pasado día 2 a las calles del país, inicialmente por el alza del precio del gas licuado, y asegura que las protestas están siendo orquestadas por un grupo de instigadores, aunque no reveló su identidad.

Ante la «amenaza terrorista» pidió ayuda a la Organización de Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), un bloque militar en el espacio postsoviético que agrupa a seis países y está liderado por Rusia, parte de cuyas fuerzas de pacificación ya llegaron al país con el objetivo de «estabilizar la situación».

«Este contingente llegó para un período limitado de tiempo para proteger objetivos estratégicos», dijo este viernes Tokayev en una reunión en la sede antiterrorista, sin revelar el número de tropas extranjeras que apoyarán la operación kazaja, aunque se calcula que serán más de 3.000.

Según aseguró, el orden constitucional «ha sido básicamente restaurado en todas las regiones del país y las autoridades locales tienen bajo control la situación».

Eso sí, añadió que las «acciones antiterroristas continuarán hasta la destrucción completa de los militantes» terroristas.

Según informa en su cuenta de Telegram el portal kazajo Tengrinews.kz, se ha introducido en todo el país el nivel «rojo» de amenaza terrorista, lo que da a las fuerzas especiales un amplio margen de maniobra en su operativo y permite restringir temporalmente el movimiento de ciudadanos.

De acuerdo con Interior, hay 70 puntos de control instalados en todo el país.

Otro artículo de interés: Tropas rusas controlan disturbios en Kazajistán

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