Acuerdo de alto el fuego entre Ucrania y Rusia

INTERNACIONAL

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Presidente ruso, Vladímir Putin / Foto: President of Russia

Lectura: 7 minutos

El Kremlin también anunció que las conversaciones entre Rusia y Ucrania continuarán con una nueva ronda en dos semanas en Berlín. «Nosotros queremos mantener este diálogo», dijo por su parte el negociador ucraniano.

Las conversaciones entre Rusia y Ucrania en París, en pleno recrudecimiento de la tensión en la frontera, «no fueron sencillas» y continuarán con una nueva ronda en dos semanas en Berlín, anunció el enviado del Kremlin, Dmitri Kozak, este miércoles.

«Necesitamos una pausa adicional. Esperamos que este proceso tenga resultados en dos semanas», agregó Kozak en rueda de prensa, tras reunirse durante ocho horas con consejeros diplomáticos de Ucrania, Francia y Alemania.

En una declaración conjunta, el conocido como Cuarteto de Normandía, creado en 2014 para buscar una salida a la crisis en Ucrania, reafirmó su apoyo a los acuerdos de paz de Minsk «como base de trabajo» y se comprometió a intentar «mitigar» los desacuerdos.

«Pese a todas las diferencias de interpretación», los participantes estuvieron de acuerdo en que «todas las partes deben mantener el alto al fuego» en el este de Ucrania «en virtud de los acuerdos», agregó el enviado ruso.

El encuentro en París buscaba una desescalada de la tensión, tras una serie de conversaciones entre Rusia y Estados Unidos. Washington acusa a Moscú de preparar un ataque inminente, tras haber desplegado miles de soldados en la frontera con Ucrania.

«Nosotros queremos mantener este diálogo», dijo por su parte el negociador ucraniano, Andrii Yermak, a la vez que subrayó que la declaración de este miércoles «es el primer documento significativo» que las dos partes logran acordar «desde diciembre de 2019».

Desde los acuerdos de Minsk de 2015, la línea de frente se estabilizó y los combates han disminuido. Pero la solución política del conflicto, que ha dejado más de 13.000 muertos, está estancada.

La primera reunión de este tipo tuvo lugar el 6 de junio de 2014, en la región de Normandía, en el norte de Francia. Sin embargo, el escenario no estaba directamente relacionado con el conflicto ucraniano. Se aprovechó la conmemoración del 70 aniversario del desembarco aliado en Normandía durante la Segunda Guerra Mundial para celebrar esa reunión.

Unos meses antes, Rusia había anexionado la península ucraniana de Crimea. Por ello, era de esperar que los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Petro Poroshenko, estuvieran presentes en las conmemoraciones junto al anfitrión, el presidente François Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel.

El hecho de que los presidentes de Rusia y Ucrania pudieran sentarse en una mesa en aquella tensa situación ya se consideraba un éxito. No hubo resultados concretos hacia la resolución del conflicto, pero nadie los esperaba tampoco.

Esto cambió en febrero de 2015 en la capital bielorrusa, Minsk, con la firma del Acuerdo de Minsk, pero solo sobre el papel. El historiador Thomas Kunze, quien dirige el buró moscovita de la Fundación Konrad Adenauer, cercana al partido democristiano alemán CDU, considera que el documento es un «mínimo común denominador», con el que los principales actores acordaron, en Minsk, «una forma de calmar este conflicto».

Kunze enumera algunos de esos acuerdos: «Desde el alto el fuego hasta la retirada de las armas pesadas, la supervisión de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), la adopción de un diálogo y las modalidades de las elecciones locales en Ucrania, el intercambio de prisioneros, la ayuda humanitaria y mucho más».

Sin embargo, Moscú y Kiev se han acusado repetidamente de violar lo pactado. Los críticos también han considerado que se trata de un acuerdo unilateral, ya que vincula al Gobierno ucraniano y a los separatistas prorrusos del este de Ucrania, pero no a Rusia.

Henning Hoff, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, también cree que el Acuerdo de Minsk, al igual que el formato de Normandía en su conjunto, «adolece de la ficción de que Rusia no es parte en la guerra. Ya debería estar claro para todo el mundo que esta ficción no puede seguir manteniéndose».

El Acuerdo de Minsk se encuentra en suspenso. Hubo otras dos reuniones a nivel de jefes de Estado y de Gobierno, una en Berlín en 2016 y otra en París a finales de 2019, con el entonces recién elegido presidente ucraniano Volodimir Zelenski. Sin embargo, no hubo resultados positivos.

Hasta el cambio de Gobierno en Alemania el pasado otoño, la canciller Merkel era la gran impulsora del formato Normandía. «Ciertamente jugó un papel importante en las negociaciones de Normandía con su gran experiencia y con su relación directa con Putin, con quien podía hablar en ruso», dice Henning Hoff, pero advierte que no hay que sobrevalorar esto.

«El éxito o el fracaso del formato no está vinculado a las personas. Se trata de conversaciones ruso-ucranianas en un contexto europeo. Scholz y Macron (o un posible sucesor) también podrían contribuir con éxito a calmar el conflicto, si Putin lo desea».

Los críticos cuestionan cada vez más la idoneidad del formato de Normandía porque deja fuera a Estados Unidos como socio directo en las negociaciones.

El propio Gobierno ucraniano también quiere que Washington desempeñe un papel más fuerte porque teme que, de lo contrario, se tenga demasiado en cuenta a Moscú.

El Gobierno alemán, por ejemplo, sigue apostando por el gasoducto Nord Stream 2 de Rusia a Alemania y rechaza los envíos de armas a Ucrania.

Pero el formato de Normandía y otros formatos no se excluyen mutuamente, opina Hoff: «Los avances en cuestiones de equilibrio estratégico o una mayor transparencia en las maniobras solo pueden avanzar en el marco ruso-estadounidense o en el Consejo OTAN-Rusia».

Pero, por otro lado, dice el experto, el Gobierno de Berlín había logrado, con el formato de Normandía, que Rusia «entrara en contacto directo con el Gobierno ucraniano». Este no sería el caso en unas negociaciones únicamente entre Putin y Biden sobre Ucrania.

Thomas Kunze tampoco ve ninguna contradicción: «En este momento, las conversaciones más importantes se llevan a cabo con Estados Unidos, la OTAN y con la participación de la OSCE. Por eso, también es importante avanzar en el formato de Normandía, sin importar lo difícil que sea».

Pero, ¿cuáles son las perspectivas de las negociaciones en el formato de Normandía? «Si el presidente ruso, Vladímir Putin, va en serio con sus exigencias de gran alcance, imposibles de aceptar por la comunidad transatlántica, por ejemplo, para garantizar zonas de influencia en Europa, tampoco habrá avances en este marco», opina Hoff.

Sin embargo, cree que es posible contribuir a aliviar la situación general. Dado el actual temor a una guerra, eso sería ya mucho.

Otro artículo de interés: Advertencia de Biden a Rusia por Ucrania

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