INTERNACIONAL

Lectura: 4 minutos
Más de 300 periodistas extranjeros con experiencia en Rusia exigieron al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, la liberación del corresponsal de «The Wall Street Journal» detenido por espionaje, Evan Gershkovich.
«Estamos consternados y horrorizados por el arresto de nuestro colega y por los cargos que se le han presentado. Llamamos a las autoridades rusas a retirar los cargos y liberar inmediatamente a Evan Gershkovich», señala la carta abierta firmada por corresponsales de más de una veintena de países.
La misiva, firmada por corresponsales que trabajaron en este país desde 1964 hasta la actualidad, destaca el impresionante historial periodístico del detenido, cuya detención envía una «peligrosa señal» sobre «el desprecio del periodismo independiente» por parte de Rusia.
«No tenemos duda de que el único objetivo e intención de su trabajo era informar a sus lectores sobre la realidad actual en Rusia. Recabar información, incluso si va en contra de los intereses políticos, no convierte a Evan en un criminal o un espía, sino en un periodista. El periodismo no es un crimen», subraya.
Hace una semana el Tribunal Urbano de Moscú rechazó la apelación contra el arresto del corresponsal estadounidense y le mantuvo dos meses en prisión preventiva.
Entonces, al tribunal acudió la embajadora de Estados Unidos en Rusia, Lynne Tracy, que pudo visitar un día antes a su conciudadano tras recibir la autorización de Moscú. «La acusación no se basa en nada y seguiremos exigiendo a Rusia que le libere», aseguró la embajadora.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) acusó formalmente de espionaje al periodista estadounidense el pasado día 7 de abril.
Decenas de periodistas independientes rusos escribieron una carta demandando su liberación y calificando de gratuita la acusación de espionaje en virtud del artículo 276 del código penal, cargo que acarrea hasta 20 años de cárcel.
Estados Unidos aseguró haber «determinado» que Rusia detuvo de manera injusta al reportero de The Wall Street Journal , y exigió su liberación inmediata, al intensificar la presión a favor del periodista acusado de espionaje.
La reacción del Departamento de Estado es inusualmente rápida e indica la seriedad con la que Washington toma el caso del periodista capturado el 29 de marzo. Es la primera vez que Moscú acusa de espionaje a un periodista estadounidense desde la era soviética.
El Secretario de Estado, Antony Blinken, «determinó que Evan Gershkovich fue detenido injustamente por Rusia», declaró el vocero del Departamento de Estado, Vedant Patel.
«Pedimos a la Federación Rusa que libere inmediatamente a Gershkovich», agregó en un comunicado. «El periodismo no es un crimen. Condenamos la continua represión del Kremlin contra las voces independientes en Rusia y su permanente guerra contra la verdad».
El corresponsal del The Wall Street Journal fue detenido en Yekaterimburgo, la capital de los Urales, acusado por el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) de espionaje, cargo por el que podría ser condenado hasta a 20 años de cárcel.
«He determinado que la Federación Rusa detuvo arbitrariamente a Evan Gershkovich», anunció en redes sociales el secretario de Estado, Antony Blinken.
En el mismo mensaje, el líder de la diplomacia estadounidense exigió la «inmediata liberación» del periodista y del exmarine Paul Whelan, encarcelado en Rusia desde 2018 también por una acusación de espionaje.
El portavoz Vedant Patel explicó que, con este anuncio, «el gobierno de Estados Unidos brindará todo el apoyo necesario al señor Gershkovich y a su familia».
«El periodismo no es un delito. Condenamos la permanente represión del Kremlin en contra de las voces independientes en Rusia y su guerra contra la verdad», declaró.
Cuando el Departamento de Estado cataloga el arresto de un estadounidense en el extranjero como un caso de «detención arbitraria», se activan los protocolos dentro del gobierno para desarrollar una estrategia para conseguir su liberación.
El día de la detención de Gershkovich, Estados Unidos convocó la al embajador ruso en el país, Anatoly Antonov, para que diera explicaciones, mientras que Blinken llamó el 2 de abril al ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, para exigirle la liberación.
*Imagen ilustrativa.
Otro artículo de interés: Castigo a oposición en Rusia