*Por Humberto Toledo
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Sesenta años destruyendo almas y bienes. Cuba y Fidel Castro anotan otro fracaso en la lista de los gobiernos dictatoriales que decidieron adherir al comunismo.
El asalto al gobierno cubano en 1959 provocó un tembladeral político en Argentina. De hecho el gobierno democrático del presidente Arturo Frondizi pagó las consecuencias de haberse involucrado ─todavía se discute quién fue el artífice─ con Ernesto «Che» Guevara en agosto de 1961.
La revolución cubana fue una fenomenal estafa, primero a los propios cubanos que saludaron el fin del gobierno del sargento Fulgencio Batista. Luego a la comunidad internacional que dio el apoyo a los revolucionarios en la ONU y medios prestigiosos de comunicación, por caso The New York Times.
Y la Argentina que otorgó un crédito de 1.978 millones de dólares en 1973 y todavía espera alguna señal de reconocimiento de la deuda.
La situación del actual gobierno cubano con Díaz-Canel a la cabeza y Raúl Castro sosteniendo lo poco que queda del régimen vive penosamente sin los apoyos tradicionales que fueron cayendo como fichas de dominó. Sin la URSS, sin Venezuela, con escaso margen para seguir enviando fuerzas de seguridad y médicos a terceros países, con la población que ha ido perdiendo el miedo a la represión, sin duda se acerca «La Hora de Cuba».
El jefe de la CIA Jhon Ratclife en la Habana es una muestra de la agenda del presidente Donald Trump para Cuba.
Después de Venezuela viene Cuba, dijo Trump a la prensa, dispuesto a presionar para evitar mayores sufrimientos a una población en los umbrales de la desesperación.
Los cubanos veían con tranquilidad amistosa la política de Obama que olvidó hasta que llegó Trump. El enorme robo a los cubanos que significó la confiscación del patrimonio, por parte de los revolucionarios de Castro, expulsó miles en dirección a Florida y abrió el camino del exitoso circuito de Miami (El Capital Golondrina, Toledo 1991, Editorial Sociedad).
Fidel Castro goza de amplio apoyo en la sociedad argentina. Al menos hasta que llegó Milei en 2023 y comenzó a poner en marcha la batalla cultural, mecanismo nunca visto sobre todo teniendo en cuenta que el financiamiento de las actividades de la izquierda surgen del propio Estado. Ministerios, secretarias, direcciones, cine y obras de teatro sin publico, con plantillas voluminosas de «trabajadores».
Cristina Kirchner abonó esta nociva situación aumentando al doble el presupuesto del país, históricamente alrededor del 22 % del PBI casi al doble.
Fidel Castro murió sin haber conseguido su objetivo más preciado, la revolución en Argentina.
Confió en los Montoneros, o ¿engañó a los Montoneros? La relación entre el comunismo cubano y los revolucionarios disfrazados de peronistas, está probada (Yofre).
Cristina Kirchner eligió la asistencia cubana para una enfermedad de su hija Florencia. De la contraprestación no se sabe nada, por ahora. Tampoco del dinero del secuestro de Jorge Born que supuestamente los Montoneros depositaron en Cuba, operativo seguido atentamente por Fidel que utilizó la embajada en Buenos Aires para el traslado de la plata.
La presencia del director de la CIA y del jefe del Comando Sur en La Habana y Guantanamo respectivamente, son más que indicios de la nueva realidad. El comunismo castrista dejo de existir en Cuba.
Humberto Toledo es director general de LaCity.com.ar, especialista en análisis de política internacional.
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