Opina Calabrese: Los años de plomo (II)

OPINIÓN

Comedor_universitario_de_la_plata_(atentado)
Bomba en Universidad Nacional de La Plata (1973) / Foto: Archivo Diario El Día

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

Causas y Efectos

La resistencia y el desarme del peronismo contra la dictadura y la proscripción

Lectura: 12 minutos

IV.- LA RESISTENCIA Y LA OPOSICIÓN ARMADA

Comenzó por entonces la huelga, el caño, el sabotaje, las acciones directas. La prensa era clandestina y perseguida y así van apareciendo y cerrando, «El Líder» en donde escribía Scalabrini Ortiz; «El 45» de Jauretche; «El Federalista» dirigido por Güemes; «El Guerrillero» bajo el mando de Lagomarsino y Marcos; «El Descamisado» del que solo vio la luz el primer número, etc.

Perón, como una respuesta al reclamo de su gente perseguida, llama a la resistencia civil en carta a Cooke y se perfilan claramente dos tendencias en su movimiento: la insurreccional y la institucional que pretendía el regreso por la difícil vía de la negociación y las elecciones, tal como se daban los hechos.

Sin embargo esta situación denotaba que «ni la organización política, ni la organización gremial, ni la resistencia están maduras para la insurrección», según decía, a pesar que Cooke había organizado un Plan de Acción en cuatro etapas: I. Situación del Movimiento; II. Reajuste y Reorganización; III. Aspectos generales dividida en dos a) aspectos generales y b) el dispositivo y IV. La Insurrección General.

Cooke, establecido ya en Santiago de Chile, habiendo sido nombrado Jefe de la totalidad de la fuerzas peronistas en ausencia del General, desde allí le informa: «El 30 de Abril se colocaron 70 bombas de las cuales solo estallaron 20… actualmente se están fabricando 30 bombas reloj que serán utilizadas dentro de 15 días… asimismo preparamos un plan para paralizar el suministro de petróleo en el Gran Buenos Aires y paralizar el puerto. Le informa también que la campaña del voto en blanco continúa intensificándose».

Ante tan cruel y obstinada represión, sobre todo teniendo un apoyo masivo de la población era previsible que se opusiera una resistencia sino equivalente al menos combativa contra toda la fuerza del Estado empeñada en la persecución.

Perón en 1967 después de doce años de aquella vengativa política y de todo tipo de proscripciones le escribe a Jorge Abelardo Ramos: «Según rige en los principios de la conducción no se puede empeñar una batalla contra un enemigo más fuerte, pero sí se puede diluir la lucha en miles de pequeños combates donde uno se asegure el éxito y que sumados, representan otra batalla librada…».

En el mismo sentido declaraba a la revista «Premisa» en Madrid «ese dispositivo impone tener un sector capaz de dialogar; otro ofensivo; otro el activista que cumple instrucciones determinadas. La articulación del movimiento actúa en varios sentidos: una rama política; una rama sindical; una rama de la juventud y las formaciones especiales que son los grupos de activistas».

A pesar del tiempo transcurrido y sin posibilidad de participación cívica ni electoral parecía no quedar otra opción más que esa lucha clandestina y desgastante.

Solo se escuchaba el lenguaje de la violencia.

En septiembre de 1968 se produjo el enfrentamiento de Taco Ralo y se anuncia el bautismo de la guerrilla rural.

A todo esto, años antes, en 1961, habían nacido otros actores que ya no eran controlados por el peronismo.

En Santiago del Estero, encabezado por Francisco Rene Santucho, nacía el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y ya en 1965 el Partido Obrero Trotskista (POT) constituía, dentro de este frente, el más numeroso. Luego del primer congreso partidario se fusionan las dos líneas ideológicas y forman el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

El líder de este es Mario Roberto Santucho, hermano de Francisco, que entre el 3 y el 13 de agosto de 1966 se reúne en La Habana, Cuba, con otros representantes marxistas revolucionarios en la Conferencia Tricontinental y forman en 1967 la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) disponiéndose la creación del (ELN) Ejército de Liberación Nacional en los países representados.

Los Santucho eran una familia conocida y de clase media, Don Francisco el padre era un Procurador idóneo, un hombre pacífico y buen conversador, a fin ideológicamente con el partido radical, con quien amenizábamos y jugábamos al dominó con frecuencia, junto a otros socios, en el Jockey Club de Santiago del Estero. Sus hijos, en cambio, de ideas más extremas de izquierda, no socializaban como él; Amílcar, presidente del Partido Comunista Local y Manuela, ambos, defendían presos políticos y al igual que Francisco fueron desaparecidos. Su otra hermana Blanca, que era escribana y a quien conocíamos desde la Universidad Católica local, murió de un accidente doméstico a los 82 años, hace poco tiempo, habiendo dedicado su vida a buscar los restos de su hermano Mario Roberto, jefe del ERP que muriera en un enfrentamiento en Villa Martelli, acribillado por once impactos de bala el 19 de julio de 1976.

Parece increíble que aquellos muchachos que cruzáramos tantas tardes en la década del sesenta saludándonos, como todos los que éramos conocidos, en las bucólicas tardes de Santiago, después de las altas temperaturas de las siestas de verano, casi siempre sentados a alguna mesa en la galería céntrica en la que habían abierto la Librería Dimensión que aún funciona a cargo de Gilda Roldan la mujer de Francisco, tuvieran después una existencia tan violenta, al igual que el bandeño, Hugo Alfredo Irurzún que hizo volar por los aires con una RPG 2 a Anastasio Somoza en Asunción del Paraguay, lugar del que nunca regresó.

Ese terrible sello que marca para siempre a los hombres tenía tinta fresca.

Con estos antecedentes en 1970 el PRT convoca a su V Congreso Partidario y crea su brazo armado el (ERP) Ejército Revolucionario del Pueblo.

En el estado en que se encontraba el país y con una apreciación política y de cálculo revolucionario resuelven apoyar tanto al peronismo como a otras formaciones, en especial a las más combativas como las (FAP) Fuerzas Armadas Peronistas, las (FAR) Fuerzas Armadas Revolucionarias y a Montoneros.

En 1969 se produce «el Cordobazo» en donde tienen activa participación tanto las agrupaciones existentes como aquellos que después integrarían las más resonantes, organizando una movilización de más de treinta mil obreros y estudiantes.

Mueren allí 14 personas con un saldo de daños por muchos millones de dólares.

Esto debió llamar a la reflexión de las autoridades, teniendo en cuenta que quienes inician el problema fueron los obreros de los gremios mejor pagados de Córdoba y del país, es decir que no era una acción simplemente laboral, sino que era una movilización reivindicatoria, revolucionaria, la que se ponía en marcha.

Había algo más que reclamos laborales en todo aquello.

El 30 de Junio un comando ingresa en la sede de la UOM y asesina a Vandor un dirigente gremial de suma importancia en el peronismo que dialogaba con el gobierno.

Había que cortar cualquier lazo de consenso que podría impedir la continuidad de la acción contestaria.

Un año después el 30 de Mayo de 1970 los Montoneros secuestran y al poco tiempo matan al General Pedro Eugenio Aramburu.

Coincidentemente Aramburu estaba en la línea dialoguista y se consideraba un futuro candidato de transición para una elección presidencial que levantara la proscripción del peronismo, según lo que conversáramos con él personalmente, en la ciudad de Clodomira, en Santiago del Estero, de donde era oriunda su esposa, pocos días antes de su secuestro.

Inmediatamente recrudece la acción: el 1/7/70 y el 30/7/70 se producen los copamientos de La Calera Y Garín, atribuidos a las FAR y Montoneros y el 27 de Agosto asesinan a José Alonso, otro líder sindical del gremio del vestido caracterizado también por su diálogo con el gobierno.

Tratando de calmar las aguas, empezando la retirada, los militares devuelven el busto de Perón, al salón de los bustos presidenciales en la Casa Rosada y se atribuyen el regreso del cuerpo de Eva Perón enterrado en Italia, algo que no era verdad, porque el mismo había sido localizado por el entorno de Puerta de Hierro que gestionaba su entrega por vía de la iglesia.

Pero la lucha solo se detendría con la derrota de alguno de los contendientes como en toda guerra total.

En 1971 el 29 de Abril un comando de las FAR asalta un camión con armas; el 26 de Mayo Montoneros se atribuye el incendio de la casa del empresario Cornelio Orientes; el 4 de junio copan el pueblo de San Jerónimo Norte y roban armas del Tiro Federal; el 20 de junio ponen bombas en la Esso y la Shell; el 26 de junio asaltan la cárcel de mujeres de la Capital Federal y se fugan varias reclusas; el 26 de julio ponen 20 bombas en Córdoba; el 6 de Septiembre asaltan el penal de Villa Urquiza, en San Miguel de Tucumán, liberando a 14 terroristas y matando a 5 guardias.

En cuanto a los objetivos militares copan e incendian la fábrica militar de pólvora de Villa María; atacan la guardia del Regimiento 3 de Infantería motorizada de La Tablada; se produce el copamiento de la guardia militar del observatorio meteorológico de Córdoba; la tentativa de copamiento de la subprefectura naval de Zárate y el ataque al puesto de guardia 8 de la base aérea de Morón.

La lista es muy larga y mucha sangre corre en lo que ya es una guerra abierta entre un gobierno violento y subversivos más violentos, de distintas tendencias pero con el mismo objetivo, derrocar a los militares, aunque con distintos proyectos, para unos como instancia final para recuperar las instituciones, pero para otros, como veremos más tarde solo como un paso más hacia el asalto al poder.

Ya en 1972, el 21 de marzo se produce el secuestro y después asesinato de Oberdan Salustro, presidente de Fiat; el 26 de julio ponen bombas en la Plaza de San Isidro, las que pueden ser desactivadas a costa de la muerte de los peritos Gazzola, Ayala y Portillo; el 15 de Agosto se sublevan los presos de Rawson y veinticinco logran escapar pero solo seis pueden llegar a Chile secuestrando un avión de línea: (Osatinsky, Mena, Quieto, Santucho, Gorriaran Merlo y Vaca Narvaja). Los diecinueve restantes son detenidos y enviados a la base naval de Almirante Zar, en Trelew, donde son rematados dieciséis de ellos, salvando su vida solo tres.

Antes, el día 8 del mismo mes habían incendiado la casa del decano de Filosofía y Letras de la UBA y baleado al juez Malbrán de la Cámara Federal.

En diciembre, casi a fin de año es asesinado el almirante: Berisso y siguiendo la misma suerte su colega Hermes Quijada en Abril de 1973.

En este año y sobre las elecciones, el mismo día se produjo un asalto a la cárcel de Rawson; a la central termonuclear de Atucha; a la localidad de Saldan en Salta y el pueblo de Ingeniero Maschwitz en la Provincia de Buenos Aires.

Entonces se escucha la frase tan temida que parafraseara a Mao: «Con las urnas conseguiremos el gobierno, pero tanto nosotros como nuestros enemigos sabemos que el poder brota de la boca del fusil».

Ya era ingobernable, en solo 3 meses desde Marzo al 25 de Mayo de 1973 se habían producido 16 tiroteos; 8 robos de armas; 5 militares y tres civiles muertos; 18 heridos; 21 secuestros, 7 asaltos a cuarteles; 8 copamientos de fábricas y pueblos; 12 explosiones sin contar los millones de dólares pagados en secuestros.

A esta altura era difícil señalar al ganador.

Artículo relacionado: Opina Calabrese: Los años de plomo (I)

2 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s