Comenzó retiro de tropas de OTAN y EE. UU. en Afganistán

INTERNACIONAL

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Foto: U.S. Army/Sgt. Michael T. Crawford

Lectura: 6 minutos

Estados Unidos inició oficialmente el 1 de mayo de 2021 la retirada de sus últimos soldados de Afganistán, marcando el fin de una guerra de 20 años, pero abrirá un período de gran incertidumbre por la creciente violencia del terrorismo talibán.

El proceso de retirada ya está en curso, según responsables estadounidenses en Afganistán, pero la fecha del 1 de mayo es simbólica ya que quedó establecida en el acuerdo firmado en febrero de 2020 en Doha, Qatar, con los representantes del talibán por una parte y la anterior administración de Donald Trump.

En los últimos días, tanto en Kabul como en la base aérea cercana de Bagram se registró un movimiento inusual de helicópteros estadounidenses, encargados de preparar el repliegue, que concluirá el 11 de septiembre, fecha anunciada por el actual mandatario estadounidense, Joe Biden, fecha que recuerda el 20 aniversario de los atentados de 2001 en Estados Unidos.

Por su parte, los aliados de la OTAN empezaron a retirar los contingentes de la misión Apoyo Decidido («Resolute Support»), el pasado jueves (29.04.2021) de manera coordinada con Washington.

El presidente Joe Biden, confirmó a mediados de abril la retirada de los 2.500 soldados todavía presentes en Afganistán. «Ha llegado la hora de poner fin a la guerra más larga de Estados Unidos», declaró al estimar que el objetivo de la intervención, que era impedir a Afganistán servir de nuevo de base a ataques contra su país, se cumplió.

Estados Unidos intervino en Afganistán a raíz de los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono. Y expulsó del poder a los talibanes, acusados de haber dado cobertura a la yihadista islámica Al Qaeda responsable de los atentados.

Desde la firma del acuerdo de Doha, los talibanes se abstuvieron de atacar directamente a las fuerzas extranjeras. Pero no tuvieron piedad con las tropas gubernamentales, a las que atacan en las zonas rurales mientras siguen aterrorizando a la población de las grandes ciudades con asesinatos selectivos.

El anuncio de la retirada de los estadounidenses no ha hecho más que agravar el miedo de los afganos, que temen que los talibanes regresen al poder e impongan el régimen fundamentalista que implantaron cuando gobernaron entre 1996 y 2001.

Mientras el presidente afgano, Ashraf Ghani, asegura que las tropas gubernamentales, son «totalmente capaces» de resistir a los insurgentes. El jefe del Estado Mayor, estadounidense, general Mark Milley, reconoció que no se puede descartar que haya un caos total.

«En el peor de los casos, tendremos el desmoronamiento del gobierno afgano, el desmoronamiento del ejército afgano, una guerra civil, la catástrofe humanitaria que la acompaña y el retorno potencial de Al Qaeda», reconoció.

Fuentes de la OTAN y la Casa Blanca confirmaron que ya comenzó la retirada de las tropas estacionadas en Afganistán. «La retirada ha comenzado. Será un proceso ordenado, coordinado y deliberado. La seguridad de las tropas será una prioridad absoluta en cada etapa», señaló un funcionario de la alianza militar transatlántica.

En este proceso de remoción de las tropas del territorio afgano «estamos tomando todas las medidas necesarias para mantener a nuestro personal fuera de peligro», dijo la fuente, que advirtió que cualquier eventual ataque por parte de los talibanes contra las tropas de la OTAN «será enfrentado con fuerza». El proceso de retirada deberá completarse en pocos meses, agregó.

La Casa Blanca confirmó la información. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció a comienzos de abril que el 1 de mayo comenzaría la retirada final de las unidades estadounidenses, que estaría terminada el 11 de septiembre.

El proceso es complejo y requirió el despliegue de fuerzas adicionales para garantizar la seguridad de los efectivos militares. Estados Unidos desplegó dos bombarderos B-52 adicionales, y amplió la misión del portaaviones USS Eisenhower, para proteger la salida de las tropas.

El 14 de abril, los países de la OTAN acordaron iniciar la retirada y divulgaron una nota donde reconocieron «que no hay una solución militar a los desafíos que enfrenta Afganistán». «Hemos ido juntos a Afganistán, hemos adaptado juntos nuestra posición, y estamos unidos en retirarnos juntos», dijo ese día el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien añadió que «no es una decisión fácil, e incluye riesgos».

Desde que se confirmó la salida de las fuerzas, los talibanes han lanzado una serie de operaciones armadas contra las tropas afganas, dejando más de 100 soldados muertos en las pasadas dos semanas, además de 65 civiles.

También unos 300 combatientes talibanes han sido abatidos. Funcionarios del gobierno de Afganistán afirman que los insurgentes están haciendo una demostración de fuerza y ganando territorios.

El miércoles, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general Mark Milley, admitió que es difícil predecir el futuro de Afganistán después de la salida de las tropas de la OTAN.

El Pentágono está reuniendo unos 650 soldados para enviarlos a Afganistán en los próximos días con el fin de proteger a las fuerzas estadounidenses mientras se retiran del país asiático. El despliegue ha sido aprobado por el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, para facilitar la retirada que debe completarse el 11 de septiembre.

Se espera que las tropas terrestres procedan en gran medida del 75 Regimiento Ranger, que ya cuenta con algunos efectivos en la región como parte de una unidad de fuerzas de operaciones especiales.

Los militares van a tener a su disposición aviones capaces de transportarlos por todo el país, así como aviones con armamento pesado AC-130 para protegerlos si son atacados junto con las tropas de salida.

«Todas nuestras fuerzas se están preparando para retroceder», aclaró Austin Scott Miller, comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán y de la Misión Apoyo Decidido de la OTAN.

El presidente Joe Biden anunció su decisión de poner fin a la guerra de Estados Unidos en Afganistán.

Afirmó que el conflicto, que ha durado décadas, ya tiene que ver con las prioridades estadounidenses. El plazo que el mandatario ha fijado para la retirada de las tropas es absoluto, sin posibilidad de prórroga.

Otro artículo de interés: OTAN recibe a Blinken con Ucrania y Afganistán en agenda

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