Reunión en Casa Blanca por retiro de tropas de Irak

INTERNACIONAL

50375802637_b4cf4e7eac_c
Foto: Spc. Mary L. Gonzalez/The U.S. Army

Lectura: 5 minutos

El presidente Joe Biden recibio el lunes al Primer Ministro de Irak en la Casa Blanca con el objetivo de lograr una «derrota permanente» del ISIS ─el terrorismo islámico─ en el área. Los militares estadounidenses permanecerán en el territorio para entrenar a los soldados iraquíes aunque el retiro de las tropas será completo hacia fin de año.

El primer ministro iraquí Mustafá a-Kadhimi y el presidente de los EE. UU, Joe Biden, llegaron a un acuerdo para el retiro de las tropas estadounidenses en Irak, que habrá de completarse antes de fin de año. El entendimiento fue firmado el lunes, durante un encuentro de los dos líderes en la Casa Blanca.

Una fuente del Departamento de Estado de los Estados Unidos dijo a la prensa que «nadie» tiene intención de declarar la célebre frase «misión cumplida», ya que el objetivo sigue siendo «la derrota permanente del ISIS» (el Estado Islámico).

Actualmente en Irak hay alrededor de 2.500 soldados estadounidenses, cuyo objetivo es colaborar con las fuerzas armadas locales para combatir las células del movimiento yihadista que continúan activas. Una parte de las tropas estadounidenses debería permanecer en el país para continuar adiestrando a los soldados.

«Nuestra intención», dijo Biden, «es continuar adiestrando y asistiendo para enfrentarnos al ISIS cuando llegue», y agregó que para fin de año «ya no estaremos en posición de combate».

Biden y Kadhimi se reunieron en la Sala Oval para mantener un primer coloquio cara a cara, en el marco de un diálogo estratégico entre Estados Unidos e Irak. El gobierno iraquí atraviesa un momento político delicado, y el acuerdo podría ser útil para Bagdad en este sentido.

En el último período, el primer ministro iraquí tuvo que afrontar una creciente presión por parte de los partidos alineados con Irán y los grupos paramilitares que se oponen a la presencia militar estadounidense en el país.

Las fuerzas encabezadas por los Estados Unidos invadieron Irak en el 2003 para derrocar a Saddam Hussein ─en aquel entonces presidente─ y eliminar las armas de destrucción masiva, de las que jamás se encontró rastro alguno. La presencia de EE. UU. en Irak se ha convertido en una fuente de choque político y militar tras la muerte del General iraní Qassem Soleimani en un atentado perpetrado con drones, y luego del homicidio de un líder local de una milicia musulmana chií sostenida por Irán, ocurrido a principios del 2020.

Los partidos políticos alineados con la República Islámica han pedido el retiro de todas las fuerzas de la coalición, a pesar de la amenaza que supone el grupo extremista sunita, en su momento aliado de Sadam Hussein.

Washington acusó a las milicias chiíes ─que responden al gobierno de los clérigos de Irán─ de realizar cientos de ataques con misiles, morteros y drones contra las bases militares iraquíes que alojaban a las fuerzas de la coalición, para incrementar la presión y obligarlas a retirarse.

Para el presidente de los Estados Unidos, el anuncio marca el fin de otra guerra iniciada por el expresidente George W. Bush, después de Afganistán. Desde la Casa Blanca, Biden dijo a su contraparte iraquí que «nuestra cooperación en la lucha contra el terrorismo continuará, aún cuando pasemos a esta nueva fase».

Kadhimi respondió afirmando que la «relación hoy es más fuerte que nunca». «Nuestra cooperación», agregó, «abarca la economía, la salud, la educación, la cultura y tantas otras cosas», pero no hay necesidad de tropas de combate extranjeras.

No menor es la situación de seguridad en Afganistán donde estan involucradas las fuerzas de la alianza atlántica, que comenzaron a retirarse del país siguiendo la estrategia de «abandono» de las tropas de EE. UU.

«La situacion es aún sumamente difícil y por lo tanto exige una solución negociada», afirmó el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, este martes.

En un mensaje en Twitter, divulgado después de un contacto telefónico con el presidente afgano Ashraf Ghani, Stoltenberg aseguró que la OTAN «seguirá apoyando a Afganistán, incluso con fondos, presencia civil y entrenamiento en el extranjero».

A principios de mayo, cuando los aliados anunciaron el inicio de su retirada de Afganistán, unos 2.500 soldados estadounidenses y unos 7.000 de otros países se encontraban en el país.

La misión aliada Resolute Support estaba centrada en un entrenamiento para las fuerzas afganas que les permitiera garantizar la seguridad de su país después de la salida de las fuerzas extranjeras.

Stoltenberg ha afirmado repetidamente que los talibanes no pueden lograr la victoria con las armas, pero las fuerzas afganas han soportado numerosos ataques desde el estallido de la ofensiva talibán en mayo.

Otro artículo de interés: Aviones estadounidenses atacaron milicias proiranies en Irak y Siria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s