Cárcel en Bielorrusia para opositora Maria Kolesnikova

INTERNACIONAL

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Líder opositora, María Kolesnikova / Foto: Сильные Новости: GomelTube

Lectura: 7 minutos

Un tribunal de Minsk condenó a la líder opositora María Kolesnikova a 11 años de prisión por «atentar contra la seguridad nacional». La mujer había liderado masivas protestas contra el régimen de Alexandr Lukashenko, un protegido del presidente ruso Vladímir Putin.

El abogado de Kolesnikova, Maxim Znak, también fue condenado a 10 años de prisión, según el periodista Viktor Babariko, otro opositor detenido que había trabajado con Kolesnikova. Según la organización de derechos humanos Vesná, los dos miembros del presídium del Consejo Coordinador de la oposición para el traspaso pacífico de poder fueron declarados culpables de «cometer acciones contra la seguridad nacional, crear y encabezar una organización extremista y conspirar para tomar el poder de manera inconstitucional».

El juicio contra los dos opositores, acusados por la Fiscalía haber creado el 16 de julio de 2020 junto a otras personas una conspiración secreta para tomar el poder de manera inconstitucional en Bielorrusia, se inició el pasado 4 de agosto a puerta cerrada.

De acuerdo con un comunicado de la Fiscalía General de Bielorrusia publicado en su cuenta de Telegram, Kolésnikova cumplirá su condena en una prisión de régimen general y Znak en uno reforzado. El veredicto puede ser apelado, algo que la defensa planea hacer próximamente, según el abogado de Znak.

A la lectura de la sentencia asistieron los padres de los dos opositores, encarcelados desde hace un año. Los vídeos de la vista muestran a Kolésnikova vestida de negro, como suele ser habitual, en la «pecera» o jaula de vidrio junto a Znak formando con sus manos un corazón. Se trata de uno de los símbolos de las tres mujeres líderes de la oposición bielorrusa junto a ella, Svetlana Tijanóvskaya y Veronika Tsepkalo.

La oposición bielorrusa decidió crear un Consejo Coordinador para el traspaso pacífico de poder tras el estallido de las protestas contra el fraude en las elecciones presidenciales del 9 de agosto de 2020, en las que el presidente, Alexandr Lukashenko, fue reelegido con más del 80 % de los votos, según datos oficiales.

Esos comicios fueron considerados fraudulentos por la oposición y Occidente. Todos los miembros del presídium del consejo han sido encarcelados o se han exiliado. Kolésnikova fue detenida y encarcelada después de negarse a ser deportada del país por el KGB.

«¡INOCENTES!», escribió el equipo de Babariko en Telegram. Todos los bielorrusos, abogados, Masha (diminutivo de María) y Maxim lo saben. Sólo el tribunal «no lo sabe», añadió. «María Kolésnikova y Maxim Znak son perseguidos por motivos políticos por su amor a Bielorrusia, respeto por la ley y deseo de cambio», recalcó.

Un día después del presunto secuestro de Maria Kolesnikova en Minsk, salen a la luz los primeros indicios de lo que podría haber ocurrido en concreto. La última figura destacada de la oposición que queda en Bielorrusia al parecer fue impeddida de viajar a Ucrania, tal como Olga Kovalkova, también integrante de la directiva del opositor Consejo de Coordinación, quien había sido expulsada de facto a Polonia, poco antes.

De acuerdo con versiones de prensa, mientras dos correligionarios abandonaron el país rumbo a Ucrania, Kolesnikova destruyó su pasaporte para quedarse. Así lo confirmó este martes Pavel Latushko, otro miembro del Consejo de Coordinación. En una entrevista con medios rusos, el presidente Alexandr Lukashenko afirmó que Kolesnikova había sido detenida al cruzar la frontera, según comunicó uno de los periodistas presentes en su canal de Telegram.

Kolesnikova pasó en las últimas semanas a la primera línea del movimiento opositor que acusa a Lukashenko de fraude electoral. Participó en las protestas en Minsk y siempre se mostró sonriente ante las cámaras, aunque en una entrevista con el periódico ruso Kommersant, a comienzos de septiembre, admitió que su papel era una carga para ella: «Esto, simplemente, no es para mí».

Uno de sus mayores desafíos era tratar de movilizar a le gente contra el gobierno, sin asumir una posición de liderazgo, porque eso ofrecería una justificación para que la detuvieran. «Sería más fácil para nosotros si hubiera un líder», dijo Kolesnikova al Kommersant, explicando que, sin embargo, se decidió prescindir de jerarquías establecidas, para dificultar las detenciones.

Hace unos meses, pocos conocían el nombre de esta artista profesional y promotora cultural que estudió música en Minsk y Stuttgart y que en su patria trabajó en proyectos musicales e impulsó el intercambio cultural entre Bielorrusia, Rusia, Ucrania y Alemania.

Martin Schüttler, profesor de la Escuela Superior de Música y Artes Escénicos de Stuttgart, calificó a Kolesnikova como una mujer de «una personalidad increíblemente fuerte». En conversación con DW indicó que es enormemente «optimista, emprendedora, activa y llena de energía. En realidad, casi no se la puede frenar en todo lo que emprende».

A Kolesnikova le gustaba presentarse en público. Organizó una serie de actividades y en 2017 ofreció una conferencia sobre Beethoven y Pussy Riot en un evento que tituló «Música y política».

Entró en la política activa siguiendo un llamado de Viktor Babariko, un mecenas que había conocido a través de sus proyectos. Babariko anunció sorpresivamente su candidatura presidencial en mayo, pero en junio fue detenido por supuestos delitos económicos y no se le permitió presentarse a las elecciones.

Kolesnikova formó una alianza con la candidata presidencial Svetlana Tijanóvskaya, cuyo marido había sido igualmente detenido y tampoco pudo participar como candidato en los comicios.

Junto con Veronika Tsepkalo, esposa de otro opositor al que no se le permitió presentar su candidatura, formaron un trío femenino opositor. Tsepkalo dejó Bielorrusia el día de los comicios, a todas luces por miedo a la persecución, y Tijanóvskaya fue impelida a abandonar el país poco después. Kolesnikova se quedó.

Siempre tuvo claro que podía ser detenida en cualquier momento, y así lo dijo en una conversación con DW hace unos meses: «Eso no me frena y no me asusta, porque sé que los procesos que se han iniciado en la sociedad bielorrusa son inevitables».

Es difícil conocer la influencia de Kolesnikova en el Consejo de Coordinación de la oposición bielorrusa, de siete miembros, ya que la mayoría de sus integrantes han sido detenidos o forzados a salir del país.

Otro artículo de interés: Periodistas allanados por policía en Bielorrusia

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