China censura al respetado diario español ABC

INTERNACIONAL

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Foto: .mw*

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¿Novedad?, ¿sorpresa? Nada nuevo bajo los cielos de China, parafraseando a Mao. La censura sin límites y la violación de los derechos más elementales son moneda corriente en el gigante asiático. Ahora le tocó al respetado periódico español ABC, que dio a conocer la noticia con un artículo que, por las consecuencias diplomáticas que seguirán al escarnio, transcribimos a continuación.

Desde este domingo, ABC ha pasado a engrosar la larga lista de medios internacionales censurados en China. Tras la publicación ese día de un perfil del presidente Xi Jinping y, el sábado, de un reportaje sobre la tenista Peng Shuai y otras celebridades que también desaparecieron temporalmente al caer en desgracia para el régimen, la página web de abc.es se encuentra bloqueada.

Mientras antes podía leerse sin problemas en este país, ahora aparece un mensaje avisando que no puede abrirse «porque el servidor en el que está situada no responde». Para poder acceder en China al portal de ABC, es necesario utilizar una VPN, una conexión de pago a un servidor de internet en el extranjero que permite eludir la censura de su «Gran Muralla Cibernética».

Así se denomina al sofisticado sistema que emplea el autoritario régimen del Partido Comunista para controlar en internet los contenidos políticamente sensibles.

Con este bloqueo, ABC se convierte en el último medio internacional vetado por Pekín. Por sus informaciones, desde hace años están censurados los más importantes medios internacionales, como «The New York Times», «The Washington Post», «The Wall Street Journal», «The Guardian», «The Economist», «The Independent», la BBC, «Der Spiegel», «Bild», «Frankfurter Allgemeine Zeitung»… De España están bloqueados «El País» y «El Confidencial», mientras que el resto de grandes medios nacionales pueden abrirse con normalidad.

ABC no ha recibido ninguna información oficial sobre el motivo de esta censura, pero todo apunta a que se ha debido a esos dos artículos publicados el fin de semana. El primero, titulado «En China puede desaparecer cualquiera», recopilaba los casos de otras celebridades que, al igual que la tenista Peng Shuai, desaparecieron temporalmente en el pasado por sus problemas en el régimen. Entre ellos destacan magnates como Jack Ma, fundador de Alibaba, artistas críticos como Ai Weiwei, actrices multadas por desfalcar a Hacienda como Fan Bingbing y hasta el anterior jefe de la Interpol, Meng Hongwei, condenado el año pasado por corrupción.

Una larga lista que demuestra que las desapariciones del régimen, amparadas por ley durante seis meses sin avisar a los tribunales, abogados ni familiares, no solo afectan a los disidentes y activistas sociales, sino a cualquiera y por los más variados motivos. El domingo, dentro de su serie sobre los dictadores comunistas del siglo XXI, ABC le dedicaba un amplio perfil al presidente de China, Xi Jinping, el dirigente más autoritario y poderoso desde el «padre de la patria», Mao Zedong. Su título: Xi Jinping, el «emperador rojo».

Recorte de la libertad de expresión

La censura de ABC en China ha provocado un intenso debate en Twitter, donde numerosos usuarios han criticado la medida por suponer un recorte de la libertad de expresión. Tampoco han faltado los partidarios del régimen, así como sus troles y «bots», que han celebrado el veto a este medio de comunicación. Paradójicamente, quienes defienden esta censura desde China deben usar una VPN para acceder a una red social prohibida como Twitter. Entre los comentarios en dicha red social, destacan los del cónsul de China en Barcelona, Zhu Jingyang, quien se queja de que el reportaje sobre los desaparecidos es «mentira» y «denigrante», pero sin explicar cuáles son esas supuestas falsedades e insultos.

Además de medios de comunicación, el régimen chino censura todas las redes sociales occidentales, como Facebook, Youtube, Twitter o Instagram, y algunas de las más populares páginas web y aplicaciones de mensajes y videollamadas, como WhatsApp y Signal. Con este control, Pekín impide que circulen discursos políticos contrarios, neutraliza las críticas contra sus abusos y desmanes y, de paso, fomenta sus propias empresas tecnológicas. Tras el terremoto político que las redes sociales desataron durante la «Primavera Árabe» hace una década, el régimen chino tomó buena nota para reforzar su control de internet e impone una legislación imposible para las plataformas occidentales por su limitación de la libertad de expresión. Tras siete años, en los que no faltaron las polémicas por plegarse a la censura, LinkedIn fue el mes pasado la última red social occidental en abandonar China. Poco después, Yahoo también dejaba de ofrecer su servicio en chino por «un clima legal y de negocios cada vez más desafiante».

La última víctima de la censura china ha sido ABC, vetado por el régimen desde el domingo. Al igual que algunos insultos son halagos por venir de quien vienen, hay listas negras en las que es un honor estar.

*Imagen ilustrativa.

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