OTAN descarta nueva guerra fría

INTERNACIONAL

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Secretario general de OTAN, Jens Stoltenberg / Foto: NATO North Atlantic Treaty Organization

Lectura: 7 minutos

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, aseguró que la alianza militar no protagonizará una «nueva guerra fría», pero defendió el refuerzo de capacidades del bloque ante los desafíos que representa China.

«No entramos en una nueva guerra fría y China no es nuestro adversario, nuestro enemigo, pero debemos abordar como alianza los retos que supone China para nuestra seguridad», ante su escalada militar y expansión de poder en el mundo, afirmó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa previa al inicio de una nueva cumbre de líderes de la alianza militar en Bruselas.

Los aliados abordarán en su reunión, la primera en la que participa Joe Biden como presidente de Estados Unidos, los desafíos para la seguridad aliada que supone Rusia pero también China, así como la retirada de Afganistán y una nueva agenda para que la OTAN sea más competitiva de cara a 2030.

«El mensaje es que hay oportunidades en nuestra relación con China», dejó claro Stoltenberg, quien apuntó a la necesidad de colaborar con el gigante asiático en asuntos como el control de armas o el cambio climático. «Tenemos que hablar con China», resumió.

Al mismo tiempo, puntualizó que en los últimos años han visto una «expansión militar significativa» de China, que además ha invertido fuertemente en nuevas capacidades y sistemas armamentísticos más avanzados.

El comportamiento de Pekín en el mar de China Meridional, su manera de castigar las manifestaciones democráticas en Hong Kong o de perseguir a minorías y el uso de nuevas tecnologías como redes sociales o el reconocimiento facial para «controlar y vigilar» a su propia población «de manera nunca antes vista» también ha alertado a los aliados, señaló el político noruego.

«Ningún país puede gestionar esto solo, debemos responder como una Alianza, como OTAN», agregó.

También recordó que China «se está acercando más a nosotros en el ciberespacio, en África, en el Ártico, e invirtiendo fuertemente en nuestra infraestructura y tratando de controlarla, hemos visto discusiones sobre 5G y Huawei», comentó sobre las inversiones de esa empresa tecnológica china en nuevas redes de telecomunicaciones.

Por todo ello, Stoltenberg consideró que es «tan importante» la nueva agenda 2030 de la Alianza, que busca más resiliencia, invertir más en tecnologías y «que podemos hacer más en defensa cibernética». Y recordó que hace solo 18 meses, en la última cumbre de la OTAN, en Londres, los líderes aliados debatieron la situación con China por primera vez. «Esta vez, habrá una clara, unida posición de los aliados sobre China», aseguró.

Entre las primeras declaraciones antes o al inicio de la cumbre, se conoció la del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, quien lamentó que su homólogo y aliado, el estadounidense Joe Biden, no se haya reunido con él antes de la cumbre que sostendrá el miércoles con el ruso, Vladímir Putin, en Ginebra. Además, Zelenski acusó al Kremlin de retrasar un encuentro de él con el presidente ruso.

Por su parte, y en un encuentro con sus líderes en Bruselas, Biden remarcó el apoyo «firme» de su país a la seguridad de los países bálticos, Lituania, Estonia y Letonia. Mientras, Putin, en una entrevista con la cadena NBC, consideró «ridículas» las acusaciones de que Moscú está detrás de los ciberataques contra Estados Unidos, y se mostró dispuesto a negociar con Washington un intercambio de prisioneros.

El primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, agradeció al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, su enfoque «pragmático» para impulsar el acuerdo sobre Gibraltar tras el Brexit, en un encuentro bilateral. Y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, criticó en una intervención virtual la falta de solidaridad entre los miembros de la OTAN en la lucha contra el terrorismo y destacó que su país es el único de la organización que se enfrenta al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

A su vez la Conferencia de Seguridad de Múnich ha elegido bien el momento para publicar su informe más reciente, que lleva por título Between States of Matter – Competition and Cooperation (Entre estados de la materia. Competición y cooperación). El reporte, de más de 160 páginas, se conocio justo antes que Joe Biden emprendiera su primera visita a Europa. La cumbre del G7 en Reino Unido será la primera parada; después asistirá a otra reunion de la OTAN en Bruselas y, finalmente, se encontrará en Ginebra con Vladímir Putin.

El título del informe describe el reto que supone China para las democracias occidentales. Ambas partes se necesitan mutuamente, no solo como socios comerciales, sino también para abordar los grandes retos globales.

La pandemia de coronavirus es el ejemplo más evidente, pero también el cambio climático y la amenazante carrera armamentística nuclear. Todo ello requiere cooperación. Para la Unión Europea, China es tanto un socio estratégico como un competidor.

El gigante asiático ha triunfado allí donde la antigua Unión Soviética fracasó: un gobierno autoritario y, al mismo tiempo, éxito económico y un creciente bienestar económico de la población. Por ese motivo, Joe Biden suele repetir en sus discursos una frase que suena a la defensiva: «Debemos mostrar que las democracias también pueden servir a las personas en este mundo transformado».

Pero es cierto que cuando un país de 1,4 mil millones de personas es capaz de tener un crecimiento de dos dígitos durante más de cuatro décadas, en algún momento esa potencia económica tendrá influencia política y, finalmente, también poder militar. Y Pekín se ha fijado objetivos ambiciosos. Hasta 2049, centenario de la fundación de la República Popular, China quiere convertirse en una moderna potencia socialista y competir al más alto nivel tecnológico, económico y cultural. Es decir, ser una potencia líder.

El informe de la Conferencia de Seguridad de Múnich pone de manifiesto que los representantes de las democracias liberales tienen la voluntad de defenderse con decisión contra la competencia antiliberal.

Tobias Bunde, director de investigación de la Conferencia de Seguridad y uno de los autores principales del informe, cita en el prefacio de la publicación unas palabras de Joe Biden: «Nos encontramos en un punto de inflexión. Y las democracias del mundo deben ponerse de acuerdo». Bunde dice que «los jefes de Estado y de Gobierno parecen haber alcanzado un consenso para reforzar la cooperación entre las más importantes democracias del mundo con el fin de abordar de forma conjunta nuestros retos comunes».

El nuevo informe de seguridad pide a Europa y Estados Unidos reforzar lazos con socios afines en otras partes del mundo. Los autores argumentan que, solo cuando la cooperación liberal democrática esté más extendida, se podrá competir con éxito contra los sistemas autocráticos.

Otro artículo de interés: Macron celebra presencia de Estados Unidos en G7

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