Xi Jinping afirma que Taiwán volverá a China

INTERNACIONAL

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Secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China, Xi Jinping / Foto: Kremlin

Lectura: 9 minutos

«La reunificación completa de nuestro país puede conseguirse y se conseguirá», dijo Xi al final de un discurso en el que conmemoraba el 110 aniversario de la Revolución de Xinhai (1911), que puso fin a siglos de poder dinástico y desembocó en de la República de China.

Aunque en anteriores ocasiones Xi no descartó el uso de la fuerza para integrar en la República Popular a Taiwán ─considerada por Pekín una provincia rebelde─ en esta ocasión aseguró que seguirán el «principio básico de “reunificación pacífica”».

«La reunificación nacional por medios pacíficos es el interés general de la nación china, incluidos nuestros compatriotas de Taiwán», indicó el mandatario, que volvió a mencionar el marco de «un país, dos sistemas» ─aplicado en Hong Kong y Macao, que contempla autonomía en diversas áreas, pero ambas de pertenencia a China─.

El presidente chino llamó a los «compatriotas a ambos del Estrecho (de Taiwán)» a que «se pongan en el lado correcto de la historia», advirtiendo de que quienes promocionan la independencia de Taiwán son «el mayor obstáculo» para la reunificación y un «grave peligro».

Taiwán se gobierna de manera autónoma desde el final de la guerra civil en 1949 tras la victoria de los comunistas, que se saldó también con la retirada de los nacionalistas del Kuomintang (KMT) a la isla. No obstante, con la transición a la democracia desde finales de los 80, en la isla han tomado fuerza las voces que reclaman declarar la independencia de Taiwán como Estado soberano.

A este respecto, Xi afirmó que «aquellos que olviden su herencia, traicionen a la madre patria y busquen dividir al país no tendrán un buen final, y serán despreciados por el pueblo y condenados por la historia».

Tras insistir en que la «cuestión de Taiwán» es un asunto interno en el que no deben inmiscuirse otros países, Xi comentó que «nadie debe subestimar la determinación, la voluntad y la capacidad del pueblo chino para defender su soberanía nacional e integridad».

En opinión del líder comunista, la separación de facto de la isla del resto del país surgió «de la debilidad y del caos de la nación», y se resolverá cuando sus planes del «rejuvenecimiento nacional» se hagan realidad.

«La reunificación es la esperanza de todos los chinos. Si China puede ser reunificada, todos los chinos vivirán una vida feliz; si no, todos sufrirán», dijo Xi, recordando a uno de los grandes protagonistas de la Revolución de 1911 y precisamente fundador del KMT, Sun Yat Sen.

Las tensiones entre China y EE. UU. se han agravado en los últimos tiempos por la amistosa relación de Washington con Taiwán y la oposición en Hong Kong.

El asesor de Seguridad del presidente Joe Biden, Jake Sullivan, mantuvo una reunión el miércoles pasado en Zúrich con el jefe de la diplomacia del Partido Comunista de China (PCCH), informó la Casa Blanca.

Uno de los objetivos del encuentro, según The Financial Times, será negociar una posible cumbre virtual entre Joe Biden y Xi Jinping.

Sullivan y Yang Jiechi se reunieron en la ciudad suiza, además, para dar seguimiento a una llamada telefónica del 9 de septiembre entre Biden y Xi sobre cómo «gestionar responsablemente la competencia» entre ambos países, indicó un comunicado de la presidencia estadounidense. Será el primer encuentro entre ambos desde la cita que tuvieron en marzo en Alaska.

El asesor de Biden también viajará a Bruselas para reunirse con altos funcionarios de las instituciones europeas y la OTAN, así como a París, para una reunión con su homólogo francés, Emmanuel Bonne, agregó el comunicado. «Mañana tendremos más detalles» sobre el viaje, dijo la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en declaraciones a la prensa a bordo del avión presidencial rumbo a Michigan.

El encuentro se produce en un momento de tensión entre las dos potencias debido a las incursiones de aviones chinos cerca de Taiwán, mientras continúa la fricción en los planos comercial, tecnológico, de derechos humanos y de seguridad. En tanto, el paso por Bruselas tiene como objetivo informar a los aliados europeos sobre el encuentro con Yang y «reafirmar la importancia de la alianza transatlántica».

En la capital belga, Sullivan también converso con «asesores de seguridad nacional de la OTAN en el Consejo del Atlántico Norte» para analizar la implementación de las decisiones tomadas en la cumbre de junio para «modernizar la Alianza y hacer frente a desafíos estratégicos». También mantuvo reuniones con los responsables de la Comisión Europea y del Consejo Europeo.

Otro frente significativo es el aumento del armamentismo debido a las tensiones entre los dos gigantes.

Solo en 2020, la región de Asia y Oceanía destinó más de medio billón de dólares a sus ejércitos, según los datos del Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo. «Hay un poco de frenesí en el Indo-Pacífico para rearmarse», afirmó el profesor John Delury.

«Hay un sentimiento de que todo el mundo lo está haciendo», añadió. En apenas 24 horas, Corea del Norte disparó dos proyectiles desde un ferrocarril, Corea del Sur probó con éxito su primer lanzamiento de un misil desde un submarino y Australia anunció la compra sin precedentes de unos modernos submarinos de propulsión nuclear y misiles de crucero Tomahawk a Estados Unidos.

«Realmente hay una tendencia al alza durante los últimos veinte años. Asia es la región donde esta tendencia creciente es más evidente», dijo a AFP Lucie Beraud-Sudreau, de este instituto.

Esta experta señala como una tormenta perfecta el rápido crecimiento económico, que engrosa el dinero disponible en las arcas de los gobiernos y la cambiante «percepción de la amenaza» en la región.

China representa casi la mitad del gasto militar de Asia y ha aumentado esta partida presupuestaria anualmente desde hace 26 años, convirtiendo el Ejército Popular de Liberación en una moderna fuerza de combate.

Se estima el gasto de Pekín en 252.000 millones de dólares anuales (+76% respecto a 2011), que le permiten proyectar su poder en la región y desafiar el dominio estadounidense.

Michael Shoebridge, exresponsable de inteligencia australiano, ahora en el Instituto de Política Estratégica de Australia, cree que este gasto es una reacción directa a China. «La actual competición militar es entre China y otros países que quieren disuadir a China de usar su fuerza», dijo.

«Esta reacción crece, particularmente desde que Xi (Jinping) está al mando. Está claramente interesado en usar todo el poder que China ha ganado de forma bastante coercitiva y agresiva», añadió.

Actualmente, un 20% del gasto militar en la región responde a adquisiciones, notablemente de recursos marítimos y material disuasorio de largo alcance concebido para convencer a Pekín, o cualquier otro adversario, de que es mejor no atacar.

Shoebridge pone como ejemplo la decisión de Australia de comprar ocho submarinos de propulsión nuclear ─aunque sin armamento atómico─ y misiles de crucero Tomahakw a Estados Unidos. «Todo está pensado para elevar el costo para China de implicarse en un conflicto militar. Son una réplica bastante efectiva al tipo de capacidades que el Ejército Popular de Liberación ha estado desarrollando», afirmó.

Incluso, el refuerzo de Corea del Sur «está más impulsado por China que por Corea del Norte». «No hay una explicación a (la decisión de Seúl de construir) un portaaviones que pueda estar vinculada a Corea del Norte», estimó.

Lo mismo ocurre con la modernización del ejército de India, que hace un año protagonizó enfrentamientos con China en su frontera en el Himalaya. Por su parte, China, orgullosa de describir su relación con Estados Unidos como «una gran rivalidad entre potencias», acusa a Washington de aumentar la carrera armamentística.

En palabras del diario estatal Global Times, Washington «está polarizando histéricamente su sistema de alianzas». Si la sombra de China es el principal impulso a la carrera armamentística regional, Estados Unidos no ha dudado en acelerar el proceso, ayudando activamente a sus aliados regionales a fortalecerse.

Mientras China y Japón escalaban sus programas de defensa, Washington ha estado «ayudando e incitando» a sus aliados «en nombre de la disuasión de China» estima el oficialista periódico.

Otro artículo de interés: China muestra garras, sin atacar aún a Taiwán

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