Poderosos 7 analizan controversias mundiales

INTERNACIONAL

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Foto: U.S. Department of State

Lectura: 4 minutos

Los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los Siete comenzaron el martes un intenso día de conversaciones en Londres, con una agenda que incluye las relaciones con China y Rusia, el golpe en Birmania, el conflicto de Siria y la situación en Afganistán.

La Cancillería británica dijo que en esta sesión el secretario del Exterior, Dominic Raab, «presidirá las discusiones sobre asuntos geopolíticos vitales que amenazan la democracia, las libertades y los derechos humanos».

Raab indicó que las conversaciones son «una oportunidad para reunir a sociedades democráticas y abiertas, y demostrar unidad en un momento en que se necesita para hacer frente a retos compartidos y amenazas en alza».

Se espera que Raab exhorte a los miembros del G7 a sancionar a individuos y entidades conectadas con la junta militar de Birmania, respaldar embargos de armas y ampliar la ayuda humanitaria al pueblo birmano.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, explicó a los reporteros la situación con China después de reunirse con Raab. «La meta no es tratar de contener a China ni mantener a raya a China», dijo.

«Lo que estamos tratando de hacer es preservar el orden internacional basado en reglas al que nuestros países han dedicado tanto (esfuerzo) en muchas décadas para beneficio, no solo de nuestros ciudadanos, sino de todos alrededor del mundo, entre ellos China», agregó.

Raab dijo que Estados Unidos y Gran Bretaña están buscando vías constructivas para trabajar con China «de una forma apropiada y positiva» en temas como el cambio climático, cuando sea posible.

Sobre otras partes en la región, Estados Unidos dijo que está dispuesto a un acercamiento diplomático con Corea del Norte para alcanzar la meta de la desnuclearización de la península de Corea, después de finalizar una revisión de varios meses de la política con Pyongyang.

«Lo que tenemos ahora es una política que propone un enfoque práctico calibrado que es abierto y explorará la diplomacia con Corea del Norte para tratar de hacer adelantos prácticos que aumenten la seguridad de Estados Unidos, de nuestros aliados y de nuestras fuerzas desplazadas (en la región)», dijo Blinken el lunes.

Raab declaró que Gran Bretaña y Estados Unidos «comparten el paradigma estratégico» y se apoyarán mutuamente.

El viernes, la administración Biden anunció la finalización de la revisión de la política hacia Corea del Norte y se espera que el presidente designe a un enviado especial para asuntos de derechos humanos en el país comunista.

El domingo, Pyongyang criticó a Estados Unidos y sus aliados en una serie de declaraciones, diciendo que los recientes comentarios de Washington eran una prueba de política hostil.

Las conversaciones ministeriales del G7 preparan las condiciones para una cumbre de líderes en junio, también en Gran Bretaña.

El grupo está compuesto por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón. En las conversaciones de esta semana también están participando Australia, la India, Sudáfrica, Corea del Sur y Brunéi.

Después de las reuniones del G7, Blinken tiene planeado viajar a Ucrania para reunirse con el presidente Volodymyr Zelenski y otros altos funcionarios del gobierno.

El movimiento de Turquía, manifestando un abierto apoyo a Ucrania, sorprendió a las cancillerías occidentales que vienen observando el despliegue de Ankara tanto en el Mediterráneo como en África del Norte.

El presidente turco ha manifestado que apoyará a Ucrania en el conflicto abierto que mantiene con Rusia, y llevará adelante esfuerzos para conseguir el ingreso de Kiev a la OTAN, un claro desafío al régimen de Putin según entienden los observadores internacionales.

Rusia ha invadido militarmente la península ucraniana de Crimea en 2014 y decidió crear instituciones oficiales con delegados rusos como una forma de establecer un sistema de poder para reemplazar a las anteriores autoridades del país, electas en forma democrática.

La decisión de Turquía abre una grieta en la relación con Rusia que sin duda puede afectar todo el equilibrio político en Europa del Este. Turquía es un aliado consistente en la OTAN y de Estados Unidos, que además alberga varias estaciones de misiles de las potencias occidentales.

Otro artículo de interés: G7 analizó coyuntura internacional

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